
El proceso que culminó con el retorno de Sudán a la Autoridad Intergubernamental sobre el Desarrollo (IGAD) se aceleró después de un encuentro en enero entre el secretario ejecutivo del bloque regional, Workneh Gebeyehu, y el primer ministro sudanés, Kamil Idris. Posteriormente, la IGAD difundió un comunicado en el que “condenó todos los tipos de violaciones cometidas por las RSF” y “reafirmó su apoyo total a la unidad y soberanía de Sudán, así como a sus instituciones nacionales existentes”, según detalló el medio Europa Press. El regreso de Sudán representa un cambio relevante en la postura diplomática del país africano, que había abandonado la organización regional hace más de dos años en plena guerra interna contra las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
Según informó Europa Press, la decisión de Sudán de reincorporarse a la IGAD quedó confirmada este lunes mediante un comunicado del Ministerio de Exteriores divulgado en redes sociales. Las autoridades sudanesas manifestaron que “los asuntos de paz y seguridad internacional están entre sus prioridades”, lo que motiva los “esfuerzos posibles por mantenerlas a nivel regional e internacional”. El Ministerio también subrayó que “la cooperación regional es el pilar sobre el que reposa la posibilidad de la cooperación internacional”, justificando así la renovación de su vínculo con el organismo tras una declaración de la secretaría de la IGAD en la que se comprometió a respetar los marcos de acción conjunta y la no injerencia en asuntos internos de los Estados miembro, incluyendo el reconocimiento de la soberanía y las instituciones sudanesas.
El origen del distanciamiento entre Sudán y la IGAD se remontó a la decisión del bloque de invitar a Mohamed Hamdan Dagalo, jefe de las RSF, a una cumbre celebrada en Uganda para tratar la guerra iniciada en Sudán en abril de 2023. El gobierno sudanés consideró este gesto como una injerencia y, en consecuencia, optó por retirarse del organismo. La guerra civil que se mantiene en el país responde principalmente a serias diferencias sobre la integración de la RSF en el seno del ejército nacional, proceso que pretendía avanzar el periodo de transición abierto tras la caída en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir. A estas tensiones internas se sumó la destitución en 2021 del entonces primer ministro Abdalá Hamdok, consolidando el desmoronamiento de los esfuerzos democratizadores, según contextualizó Europa Press.
Además de la confrontación política y militar, el conflicto provocó una crisis humanitaria considerada por organismos internacionales entre las más graves a escala mundial. Millones de personas debieron abandonar sus hogares entre desplazados internos y refugiados, mientras la destrucción de infraestructuras básicas complicó la provisión de servicios esenciales, lo que dificultó atender a cientos de miles de damnificados. También se encendió la alerta internacional debido a la propagación de enfermedades vinculadas a las condiciones derivadas de la guerra, reportó Europa Press.
La IGAD celebró públicamente la decisión de Jartum de reincorporarse a la organización. En un segundo comunicado reproducido por Europa Press, el secretario ejecutivo Workneh Gebeyehu valoró el retorno sudanés como “una reafirmación de la solidaridad regional y el compromiso colectivo con la paz, la estabilidad y la cooperación en la región”. Declaró además que, “como Estado fundador, el renovado compromiso de Sudán refuerza la unidad de la IGAD y potencia su capacidad de abordar las prioridades regionales compartidas”. Gebeyehu también reconoció el trabajo del presidente de Yibuti, Ismail Omar Guelleh, a quien atribuyó “liderazgo” y una “postura constructiva a la hora de guiar el proceso”, elogiando su compromiso con el diálogo para avanzar hacia la cohesión regional.
Desde el gobierno de Sudán, las autoridades expresaron su aprecio por los “esfuerzos positivos” de la presidencia de la IGAD, que actualmente ostenta Yibuti. Por parte del bloque, Workneh Gebeyehu ratificó su disposición a trabajar estrechamente con las autoridades sudanesas para resolver pacíficamente los desafíos pendientes y buscar un futuro seguro y próspero tanto para el pueblo sudanés como para la región, según quedó consignado por Europa Press.
Las causas subyacentes del conflicto, según la información reportada por Europa Press, se relacionan directamente con el desacuerdo sobre la reestructuración militar y la integración de las RSF, un asunto que detonó la escalada de violencia y fragmentación institucional. Durante estos años, la situación en Sudán se agravó debido al involucramiento de actores extranjeros que respaldaron a las distintas partes en conflicto, complejizando la situación interna y las posibilidades de una salida negociada.
La crisis sudanesa dificultó también la extensión de ayuda humanitaria internacional, mientras la alarma sanitaria y la falta de acceso a servicios básicos acentuaron la vulnerabilidad poblacional. La reentrada de Sudán en la IGAD es percibida por sus miembros como una oportunidad para fortalecer mecanismos de cooperación colectiva en materia de estabilidad, asistencia humanitaria y preservación de la soberanía estatal, según el enfoque de la organización al que aludió Europa Press.
Las expectativas, tras la decisión anunciada por el gobierno de Jartum, giran en torno a la posibilidad de reactivar canales de diálogo a nivel regional. La IGAD, que agrupa a varios países del Cuerno de África y el Este africano, se ha planteado entre sus ejes prioritarios consolidar la paz y fomentar la cooperación para atender a los millones de sudaneses afectados por el conflicto. Según las declaraciones citadas por Europa Press, el bloque continuará monitoreando la situación en Sudán, ofreciendo respaldo político y técnico para acompañar los procesos internos y responder a las urgencias de carácter humanitario y de seguridad.
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