
La retirada de restos de proyectiles se realizó tras confirmar que, luego del procedimiento de neutralización, no persistía peligro explosivo en la playa de Camposoto en San Fernando. Según informó la Armada en una nota recogida por diversos medios, especialistas de la Unidad de Buceo de Cádiz lograron neutralizar dos artefactos localizados cerca del primer búnker de esta zona, asegurando tanto la protección de los visitantes como la preservación medioambiental.
El equipo de desactivado de explosivos, perteneciente a las Unidades de la Fuerza de Acción Marítima en Cádiz, fue alertado la mañana del domingo 8 de febrero, cuando un vecino detectó la presencia de dos objetos sospechosos de gran tamaño y lo comunicó a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Tal como consignó la Armada, el protocolo de actuación se activó inmediatamente tras el aviso, en coordinación con el Cuartel General de la Fuerza de Acción Marítima.
Una vez en la playa, los especialistas llevaron a cabo la localización e identificación de los objetos y constataron que se trataba de dos proyectiles de 152,4 milímetros (seis pulgadas) correspondiente a armamento utilizado hacia la mitad del siglo XX. El reconocimiento técnico permitió determinar que ambos proyectiles no presentaban condiciones adecuadas para ser manipulados ni trasladados de forma segura debido al riesgo potencial derivado de su estado y componentes internos.
La intervención culminó con la neutralización de los artefactos en el mismo lugar utilizando técnicas avanzadas de desactivación, específicamente diseñadas para reducir el riesgo de detonación accidental y garantizar la salvaguarda de la zona. Posteriormente, una vez descartada toda posibilidad de explosión, el personal especializado recuperó los restos con el objetivo de limitar en la medida de lo posible cualquier efecto negativo sobre el entorno natural, según detalló la Armada.
En su comunicado, la Armada subrayó que artefactos antiguos de estas características pueden constituir un peligro aunque hayan permanecido décadas bajo el agua o enterrados, debido a la persistencia de su carga explosiva y la inestabilidad de sus mecanismos de activación al contacto o manipulación. Por esta razón, recomendaron a la población que, en casos similares, evite acercarse o intentar mover estos restos y, en su lugar, comunique el hallazgo a autoridades competentes para la intervención de personal experto.
De acuerdo a la información difundida por la Armada, la Unidad de Buceo de Cádiz forma parte de la Fuerza de Acción Marítima (FAM), la cual se integra dentro de la estructura de la Flota. Entre sus responsabilidades principales se incluye la protección de los intereses marítimos nacionales y la vigilancia y control de los espacios marítimos bajo soberanía o de interés para el Estado. El personal destinado a estas unidades dispone de una cualificación específica que abarca la desactivación de explosivos submarinos y la inutilización de minas, competencias que actualmente recaen en exclusiva sobre la Armada dentro del ámbito litoral y marítimo español.
El medio también recogió que la función de estos equipos no solo abarca la actuación directa en operaciones de desactivación, sino la cooperación permanente con otros organismos de la administración pública que ostenten competencias en materias relacionadas con el entorno marítimo, asegurando así una gestión integral de la seguridad y la protección ambiental en las costas.
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