
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha condenado nuevamente este sábado la escalada de violencia en Sudán del Sur y ha alertado de que cerca de diez millones de personas precisan ayuda humanitaria vital, en el marco de un conflicto armado que se ha intensificado desde finales de 2025 en varias regiones del país africano, causando desplazamientos masivos de población e interrupciones en el acceso humanitario y los servicios sanitarios.
"Los combates, los ataques y los saqueos de las instalaciones humanitarias y sanitarias, junto con las restricciones de movimiento y la inseguridad en las principales rutas de suministro, están paralizando las operaciones humanitarias y cerrando servicios esenciales, poniendo a los civiles, incluidos los trabajadores humanitarios, en grave riesgo", ha expresado el representante de la ONU a través de su portavoz, Farhan Haq.
En este contexto, Guterres ha deplorado los últimos episodios de violencia ocurridos en el estado de Jonglei, donde la ONG Save the Children denunció este viernes el saqueo y la quema de una de sus oficinas, además de la destrucción de un centro de salud. Este caso eleva a once el total de instalaciones sanitarias atacadas desde diciembre de 2025, según datos de la ONU.
"Este claro desprecio por las operaciones médicas y humanitarias es inaceptable y debe cesar. Dicha labor debe facilitarse y respetarse", ha sentenciado el representante de Naciones Unidas antes de reiterar su llamado "a todas las partes a detener de inmediato y decisivamente todas las operaciones militares" y "reducir las tensiones mediante el diálogo", siempre conforme al Derecho internacional, protegiendo a civiles y personal humanitario.
El conflicto en Sudán del Sur volvió a estallar en febrero de 2025, cuando la milicia White Army (Ejército Blanco) lanzó una ofensiva contra el Ejército en la ciudad de Nasir, en el estado de Alto Nilo --cerca de la frontera con Etiopía-- y conquistó temporalmente la localidad, lo que llevó a las autoridades a poner bajo arresto domiciliario a Machar tras acusarle de conspirar contra la seguridad del Estado, por lo que el opositor SPLM-IO --encabezado por el antiguo líder rebelde y exvicepresidente sursudanés, Riek Machar-- denunció una violación del acuerdo de paz de 2018.
La situación derivó en un aumento de los combates en otros puntos del país, en una crisis que llega además después de que el presidente sursudanés, Salva Kiir, promulgara en septiembre de 2024 una enmienda a la Constitución de 2011 para extender otros dos años el periodo de transición, una medida criticada por la comunidad internacional, que reclamó a Yuba avances para la aplicación de la totalidad del acuerdo de paz de 2018, dado que aún no se han materializado algunos de los compromisos, incluida la celebración de elecciones.
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