Etiopía exige a Eritrea la retirada "inmediata" de todas sus fuerzas del país

Tras nuevas denuncias de incursiones fronterizas y apoyo a milicias regionales, el canciller Gedion Timothewos urgió formalmente a Eritrea a detener el respaldo a grupos armados y abandonar de inmediato territorios ocupados, en medio de una tensa crisis bilateral

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El ministro de Exteriores etíope, Gedion Timothewos, envió una carta dirigida a su homólogo eritreo, Osman Saleh Mohammed, para acusar a Eritrea de ocupar territorios dentro de Etiopía y de proporcionar apoyo material y directo a varios grupos armados en territorio etíope. Según publicó el medio oficial, Timothewos expresó en la misiva que las demandas previas de Etiopía para poner fin a la ocupación y la colaboración con milicias no han recibido respuesta y que, por esa razón, el gobierno etíope solicitó formalmente la retirada inmediata de todas las tropas eritreas del país, así como el cese de cualquier tipo de respaldo a grupos rebeldes. La comunicación incrementa la tensión entre ambos países tras meses de acusaciones mutuas y denuncias de incidentes fronterizos.

De acuerdo con la misma fuente, estas declaraciones forman parte de una escalada en la crisis diplomática que enfrenta desde hace meses a Etiopía y Eritrea, agravada por los señalamientos etíopes sobre el supuesto respaldo de fuerzas eritreas a milicias de la región de Tigray. El conflicto entre ambos estados se remonta al enfrentamiento bélico entre 2020 y 2022, cuando las tropas del gobierno etíope, entonces aliadas con Eritrea, lucharon contra el grupo rebelde tigriña Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF). Tras el cese de hostilidades, Etiopía ha insistido en que Eritrea mantuvo vínculos con facciones del TPLF, acusándolas de intentar reactivar la guerra.

En octubre del año pasado, el gobierno etíope acusó públicamente a Eritrea de colaborar con una facción del TPLF para planificar una ofensiva militar contra Etiopía. Según reportó la agencia, las autoridades eritreas rechazaron estas afirmaciones y las calificaron de "farsa engañosa", denunciando que buscaban justificar otro conflicto y las compararon con un simple “ruido de sables”. Eritrea rompió relaciones con Etiopía luego de no formar parte del acuerdo de paz celebrado en Sudáfrica, que cerró uno de los ciclos de violencia más severos en África contemporánea, el cual dejó 100.000 personas muertas según datos oficiales de Etiopía, y más de 600.000 de acuerdo con cifras de la Unión Africana.

El medio también consignó que, además de las disputas fronterizas y las acusaciones de apoyo a grupos armados, la relación se ha visto tensada por el interés de Etiopía en recuperar el acceso al puerto de Assab, ubicado en el este de Eritrea. Hasta 1991, este puerto era clave para la economía etíope, pero el país perdió la salida al mar con la independencia de Eritrea. En la actualidad, cerca del 90% del comercio exterior etíope se canaliza a través de Yibuti, lo que limita las capacidades logísticas del país y genera presión sobre sus intereses estratégicos y económicos.

La correspondencia diplomática redactada por Timothewos, según publicó la fuente original, resalta que las acciones atribuidas a Eritrea, incluyendo denuncias de nuevas incursiones fronterizas en la región nororiental de Etiopía y la continuidad del apoyo a grupos insurgentes, constituyen lo que describió como "actos de agresión flagrante" y no simples provocaciones. En el texto, el ministro reiteró que su país busca una resolución pacífica y sostenible: “Nos comprometemos a explorar una relación de respeto mutuo y cooperación que pueda marcar el comienzo de una nueva era de paz y prosperidad entre las poblaciones de nuestros dos países, que tanto comparten”, aseveró, según consignaron los medios etíopes.

Eritrea, por su parte, sostiene que las acusaciones son infundadas y forman parte de intentos para desestabilizar la región. La postura eritrea se mantiene firme en rechazar cualquier implicación en los movimientos armados dentro de Etiopía, mientras critica los llamados del vecino país como intentos de ejercer presión internacional y justificar actuaciones militares propias.

La crisis actual se encuadra en un prolongado historial de desencuentros entre los dos países. Tras la independencia eritrea y la posterior guerra de fronteras entre 1998 y 2000, las relaciones bilaterales nunca lograron normalizarse plenamente. El reciente pacto de paz firmado en Sudáfrica entre Etiopía y el TPLF tampoco incluyó a Eritrea, lo que incrementó su aislamiento diplomático. Fuentes gubernamentales etíopes citadas por los medios nacionales recordaron que la exclusión de Eritrea del acuerdo de Sudáfrica alimentó las sospechas mutuas y reactivó viejas demandas sobre territorios fronterizos y la presencia de fuerzas armadas cerca de las zonas en disputa.

La decisión de Etiopía de cursar una exigencia formal a Eritrea refleja la seriedad de la situación y la falta de avances en los intentos previos de diálogo. Según reportó el medio oficial, el gobierno etíope se mantiene a la espera de una respuesta oficial de Asmara que aclare la disposición de Eritrea a responder a los reclamos y a contribuir a la reducción de la tensión en la zona.