Más de 2.200 yihadistas de Estado Islámico han sido trasladados ya desde a Siria a Irak para cumplir condena

Estados Unidos ha coordinado el envío de cientos de miembros de agrupaciones radicales desde instalaciones ubicadas en Siria hacia prisiones bajo custodia iraquí, mientras Bagdad refuerza la vigilancia fronteriza ante alertas sobre nuevas acciones violentas

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Funcionarios locales en las provincias de Nínive y Anbar han notificado un repunte en la actividad de grupos yihadistas tras dos atentados suicidas perpetrados recientemente en el oeste de Irak. En este contexto de alerta, el gobierno iraquí cifra en 2.250 los integrantes del Estado Islámico trasladados desde Siria a prisiones del país, traslado coordinado por Estados Unidos, tal como informó el medio Rudaw.

Según publicó Rudaw, el Mando Central del Ejército estadounidense (CENTCOM) puso en marcha una misión el 21 de enero cuyo principal propósito consiste en el traspaso de detenidos para asegurar que los combatientes de Estado Islámico permanezcan bajo custodia segura. El proceso se inició con el traslado de 150 presos que estaban en un centro de detención de Hasaka, Siria, hacia una instalación en Irak. La operación ha continuado en días posteriores, con el objetivo de alcanzar, según previsión de Estados Unidos, hasta 7.000 trasladados en total.

El portavoz del gobierno iraquí, Saad Maan, explicó a Rudaw que “El proceso de traslado de milicianos de Estado Islámico continúa. Las fronteras están siendo vigiladas con mucha atención y hasta el momento no se ha producido ninguna fuga. Las operaciones de vigilancia continúan en todos los aspectos; no hay peligro y se han realizado cálculos para todas las posibilidades”. De acuerdo con las autoridades, hasta la fecha más de 2.200 combatientes yihadistas han llegado desde instalaciones ubicadas en Siria a prisiones bajo control iraquí.

Rudaw destacó además las medidas de refuerzo implementadas por Bagdad para incrementar la seguridad en la franja limítrofe sirio-iraquí, ante el temor de nuevos actos violentos. Las autoridades indican que mantienen vigilancia permanente para anticipar posibles intentos de fuga o ataques coordinados desde el lado sirio, en una región donde la presencia de milicias armadas y enfrentamientos recientes complican la estabilidad.

En enero, Qasim al Araji, asesor de seguridad nacional en Irak, advirtió sobre el aprovechamiento que Estado Islámico estaría haciendo de los recientes enfrentamientos entre fuerzas kurdas y grupos ligados al gobierno de Damasco, que permitieron la evasión de varios detenidos en prisiones sirias. Esta situación, indica Rudaw, genera preocupación entre las fuerzas de seguridad iraquíes, que observan un incremento en la presión de las redes radicales transfronterizas en la frontera oeste del país.

Además del incremento en el número de internos provenientes de Siria, las autoridades iraquíes recalcan la importancia de las operaciones de inteligencia y patrullaje para evitar incidentes de seguridad. Distintas fuentes consultadas por Rudaw dentro de las provincias occidentales recalcan la vigilancia activa sobre los movimientos de remanentes de Estado Islámico tras los atentados de las últimas semanas en el oeste iraquí. Estas acciones han implicado controles adicionales, despliegues de tropas y cooperación con fuerzas internacionales presentes en la zona.

De acuerdo con la información provista por Rudaw, la misión dirigida por las autoridades militares de Estados Unidos responde a la necesidad de reforzar los dispositivos de detención y evitar que los extremistas pudieran evadir la persecución judicial o reorganizarse. Washington promueve la transferencia ordenada para evitar la sobrepoblación en las cárceles sirias, donde la inestabilidad ha facilitado fugas y acciones violentas en el pasado.

La colaboración entre Estados Unidos y Irak, detalló el medio, se centra en asegurar condiciones penitenciarias que dificulten la coordinación de ataques o acciones de inteligencia desde el interior de las prisiones. A la vez, el gobierno de Bagdad reitera que la vigilancia en las fronteras es una prioridad, con patrullajes constantes y sistemas de alerta temprana ante cualquier señal de incremento en la actividad armada.

El desarrollo de este operativo tiene lugar en un momento de tensión regional, marcado por el flujo transfronterizo de combatientes y la persistencia de células yihadistas en sectores rurales y desérticos. Las autoridades iraquíes insisten en la necesidad de mantener dispositivos preventivos y una cooperación internacional sostenida para evitar un repunte de la violencia vinculado con movimientos de prisioneros y reorganización de milicias.

Con un flujo ahora estimado en más de 2.200 combatientes del Estado Islámico trasladados y una previsión que podría llevar esta cifra hasta 7.000, como espera Estados Unidos, los desafíos para mantener la estabilidad y la seguridad en la región continúan siendo motivo de máxima atención entre las autoridades de Irak, que consideran esencial el control estricto de las instalaciones penitenciarias y la vigilancia del entorno fronterizo, señala Rudaw.