David Asta Alares
Tokio, 7 feb (EFE).- La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, llega a las elecciones anticipadas de este domingo aupada por su popularidad y encaminada, según las encuestas, a ampliar la hasta ahora escuálida mayoría gobernante en la Cámara Baja del Parlamento.
La política conservadora cuenta con una aprobación superior al 60 % y una popularidad notable entre los votantes más jóvenes, según sondeos como el realizado el pasado jueves por el diario Mainichi, y ha defendido su política fiscal expansiva para acabar con la persistente inflación y la caída de los salarios.
"Hasta ahora, se ha aplicado una austeridad excesiva, recortando gastos a toda costa. Este enfoque de austeridad, sumado a la falta de inversión en el futuro, explica el bajo rendimiento actual de la economía japonesa", afirmó ayer en un acto electoral en la prefectura de Kagoshima.
Seguidora declarada de Margaret Thatcher, batería de una banda de 'heavy metal' en su época universitaria y expresentadora de noticias, Takaichi entró al gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) en 1996 y el pasado octubre hizo historia convirtiéndose en la primera mujer en liderar la formación y el país asiático.
Apenas tres meses después, Takaichi busca traducir en escaños una popularidad mucho más elevada que la de su partido, en el poder de forma prácticamente ininterrumpida desde 1955 pero en minoría en la Cámara Alta tras una serie de batacazos electorales que motivaron la dimisión de Shigeru Ishiba, el predecesor de Takaichi.
La encuesta más reciente elaborada por el diario japonés Mainichi estima que el PLD podría obtener una mayoría absoluta en solitario, e incluso superar 300 escaños de los 465 en liza. Junto con su aliado, el Partido de la Innovación de Japón (Ishin), se encamina a obtener dos tercios de la Cámara Baja.
El principal desafío a Takaichi es la recién creada Alianza Reformista Centrista, resultante de la unión del opositor Partido Democrático Constitucional (PDC) y el budista Komeito, aliado al PLD durante casi tres décadas pero que rompió con el partido gobernante tras la elección de la mandataria como líder.
Sin embargo, encuestas como la elaborada por Mainichi prevén un estancamiento de Komeito y una caída importante del PDC. "Nos encontramos en un momento crítico", reconoció el viernes el líder del PDC, Yoshihiko Noda, sin llegar a tirar la toalla.
Al margen de los resultados de Takaichi, parte de la atención se centra también en la evolución del populista Sanseito. Marcadamente antiinmigración, las encuestas vaticinan que la formación cimiente sus avances del año pasado en la Cámara Alta del Parlamento nipón, donde logró 15 escaños en unos comicios parciales.
Y es que uno de los temas centrales de la campaña electoral más breve desde la Segunda Guerra Mundial, además del desarrollo económico y la presión inflacionaria sobre los hogares, ha sido la inmigración.
Shinzo Abe, ex primer ministro asesinado y mentor de Takaichi, "amplió la admisión de trabajadores extranjeros, y esa capacidad ha crecido a más de un millón de inmigrantes", afirmó el líder de Sanseito, Sohei Kamiya, al arranque de la campaña. "No creo que fuera correcto", añadió.
Preguntada el jueves sobre la cuestión, Takaichi afirmó que "el PLD no promueve en absoluto las llamadas políticas de inmigración" y tomará "medidas estrictas contra las actividades ilegales y las infracciones de las normas por parte de extranjeros".
El propio Gobierno de la mandataria propuso hace dos semanas un paquete de medidas para endurecer las leyes migratorias, con propuestas como requisitos más estrictos para lograr la nacionalidad japonesa.
Desde que Takaichi llegó al poder en octubre, la actualidad en Japón ha estado marcada por la continua debilitación del yen y el aumento del rendimiento de los bonos, en máximos de varias décadas en medio de la preocupación por la salud fiscal de la más endeudada de las grandes economías.
Paralelamente, los comicios vienen precedidos de meses de tensiones entre Tokio y Pekín, a raíz de unos comentarios de Takaichi.
La primera ministra afirmó el pasado noviembre que las Fuerzas de Autodefensa (el Ejército japonés) podrían intervenir en un ataque militar chino contra Taiwán, generando una fuerte protesta por parte del gigante asiático y represalias tanto económicas como políticas. EFE
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