Sergio Peris-Mencheta dirige una obra "experimento" en el CDN, donde cada función cambia tras un sorteo inicial

El nuevo montaje teatral del Centro Dramático Nacional apuesta por la improvisación total, asignando personajes y música por azar cada noche, lo que da lugar a una historia romántica diferente con cada representación y numerosos retos interpretativos

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El sorteo en escena determina la pareja protagonista y la identidad de los músicos cada noche, lo que da lugar a combinaciones inéditas que ni siquiera los miembros de la obra han logrado ensayar por completo. Tal como reportó el medio, el montaje "Constelaciones", dirigido por Sergio Peris-Mencheta, se representa en el Teatro Valle Inclán del Centro Dramático Nacional (CDN) y propone alterar cada función mediante la decisión aleatoria de los roles actores y la banda sonora. Esta estructura experimental centraliza tanto la improvisación como el azar, generando un reto persistente tanto en la dirección como en la interpretación.

De acuerdo con la información del CDN recogida por los medios, el espectáculo estará en cartel desde este viernes y se prolongará hasta el 29 de marzo. La obra toma como base el texto homónimo de Nick Payne, escrito en 2012, y sobre él Peris-Mencheta construyó una nueva versión bajo la premisa de priorizar el disfrute del equipo artístico antes que al espectador: “no tanto el espectador”, según señaló el propio director y actor.

Cada noche, el proceso se inicia con un sorteo que define la composición de los personajes centrales y quién asume la responsabilidad musical. El montaje cuenta con tres actrices (Clara Serrano, Paula Muñoz y María Pascual) y tres actores (David Pérez Bayona, Jordi Coll y Diego Monzón), todos ellos versátiles en la interpretación, el canto y la ejecución musical. Esta rotación garantiza que no se repita el mismo reparto principal dos funciones consecutivas y, por designio del azar, ninguna combinación de personajes y banda sonora se predetermina antes del sorteo que tiene lugar en la propia sala minutos antes del inicio.

En cuanto a la trama, "Constelaciones" narra una relación amorosa marcada por la ciencia y las posibilidades del multiverso. La protagonista está caracterizada como física cuántica y, mediante razonamientos científicos, introduce a su pareja en la idea de que la eutanasia puede entenderse no como un final irrevocable y triste, sino como una decisión segura, tranquila y libre, ya que lo que ocurre en ese universo puede no suceder en otros. Así, el argumento explora nociones de destino, alternativas vitales y libertad personal desde una perspectiva existencial.

Según consignó el medio, la música se convierte en un elemento clave para definir cuál de las cuatro versiones distintas se desplegará en escena cada jornada. El propio Peris-Mencheta reconoce que el montaje implica numerosos riesgos, dado que el reparto aún no domina todas las posibilidades y combinaciones. La cifra total de variantes, de acuerdo con el director, asciende a unas 240, aunque el grupo ha podido explorar aproximadamente la mitad de ellas: “De las 240 posibles, tendremos unas 120 o más así”, explicó Peris-Mencheta entre risas.

Cada intérprete debe conocer todos los papeles y estar preparado para asumir el rol que el sorteo imponga, así como las modificaciones musicales que este nuevo reparto pueda requerir. El proceso no solo exige versatilidad sino adaptación constante, ya que la obra cambia de matiz, ritmo y tono dependiendo de los roles adjudicados y de las decisiones musicales tomadas en cada función.

Peris-Mencheta declaró que el objetivo de esta puesta en escena es experimentar con los límites del teatro dirigido y la improvisación, buscando sacar el mayor provecho de las dificultades y limitaciones propias de un trabajo tan maleable. En palabras del propio director, recogidas por el medio, dirigir implica aproximarse cada vez más a la experiencia vital de afrontar las dificultades y transformarlas en oportunidades a favor de la creación.

La trayectoria de Peris-Mencheta, según publicó la fuente original, se adentra en el teatro universitario, ámbito donde descubrió tanto la pasión por la interpretación como por la dirección teatral. A partir de esa experiencia, el director sostiene que el trabajo en el teatro universitario consiste precisamente en aprovechar los recursos limitados y estimular la creatividad con aquello disponible.

La obra, que se presenta como un experimento escénico, basa su estructura en la sorpresa y la flexibilidad. Los retos incluyen no solo la coordinación actoral sino la implicación musical, ya que todos los miembros del elenco deben alternar en sus funciones como actores, músicos y cantantes.

A lo largo de cada función, el público asiste a un relato de amor que cobra matices distintos en función de la pareja elegida y de la atmósfera musical que marca el desarrollo dramático. Según detalló el CDN, esta propuesta pretende desafiar tanto la capacidad interpretativa de los actores como las expectativas de la audiencia, al ofrecer una historia que reviste un carácter inédito con cada representación.

El montaje, al fusionar azar, improvisación y dirección, plantea una revisión del proceso tradicional de puesta en escena. Ni el propio reparto, ni el director ni el espectador pueden prever exactamente el resultado final de cada función, lo que convierte cada cita con "Constelaciones" en una experiencia singular.