
El proyecto de ampliación en Serra Verde, que forma parte del desarrollo de un ambicioso cronograma industrial en Brasil, prevé alcanzar una producción de 6.500 toneladas de óxido de tierras raras al concluir el año 2027. Esta meta coloca a la empresa en una fase avanzada de ejecución, según comunicó la propia compañía. La minera, ubicada en el estado de Goiás, se beneficia de un importante apoyo financiero del gobierno de Estados Unidos, que ha acordado una inyección de 565 millones de dólares (equivalentes a 479 millones de euros), gracias a la participación de la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo (DFC, por sus siglas en inglés), según informó Serra Verde en un comunicado recogido por diversos medios.
Según consignó Serra Verde, el acuerdo firmado con el DFC contempla, además de la financiación, la posibilidad de que la administración estadounidense adquiera una participación accionaria minoritaria en la compañía. De acuerdo con la información publicada por la firma, estos fondos servirán principalmente para refinanciar la deuda de la minera bajo mejores condiciones, además de acelerar la expansión de su infraestructura, diversificar mercados y mantener un perfil de costes operativos más eficiente.
El medio detalló que la empresa trabaja con materiales que contienen altas concentraciones de disprosio y terbio, además de otros elementos clasificados como tierras raras pesadas críticas. Estos recursos son fundamentales en fabricación de componentes tecnológicos avanzados para los sectores automotriz, médico, energético (en especial, energías renovables), electrónico, de robótica, defensa y aeroespacial. Serra Verde gestiona el mayor depósito de tierras raras fuera de China, lo que confiere a su actividad un peso estratégico relevante en el contexto global de materiales esenciales para industrias de punta.
Las autoridades estadounidenses buscan con esta operación fortalecer cadenas de suministro independientes frente al control que mantiene China sobre la producción mundial de tierras raras, según lo reportado por la compañía en su nota. De acuerdo con Serra Verde, la intención de los Estados Unidos es articular una mayor cooperación internacional en este ámbito, para lo cual está desarrollando alianzas con socios como la Unión Europea, Japón y México.
En la comunicación oficial, Thras Moraitis, director ejecutivo de Serra Verde, agradeció el respaldo estadounidense y anticipó que la colaboración facilitará la creación de nuevas cadenas de valor “independientes”, según sus palabras reproducidas por el comunicado difundido por la empresa. Moraitis consideró que la inversión ayudará a diversificar los destinos del producto de tierras raras de Serra Verde, con mejoras orientadas a la calidad de los materiales procesados y su potencial exportador.
El apoyo económico de la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo del país se presenta como parte de una estrategia más amplia del gobierno estadounidense, que intenta otorgar mayor seguridad de suministro a las industrias críticas en su territorio y entre sus aliados. El medio especificó que, además del impacto financiero positivo para Serra Verde, la iniciativa pretende reconfigurar el mapa global de producción y comercialización de estos materiales estratégicos, con miras a reducir la asimetría de dependencia respecto de China en este rubro clave para las tecnologías emergentes.
La operativa de Serra Verde se lleva a cabo en una zona minera del centro de Brasil. En ese entorno, la empresa concentra sus esfuerzos en optimizar procesos, consolidar nuevas líneas productivas y ampliar su cartera de clientes internacionales, bajo un esquema de producción sustentable que le permite mantener una posición relevante en el mercado internacional de tierras raras.
Según publicó la compañía en el comunicado citado, el ritmo del proyecto ha superado las previsiones iniciales y se encuentra adelantado respecto al calendario original. Gracias a la mejora en las líneas de financiamiento, Serra Verde apunta a consolidar su expansión productiva con un nivel de costes operativos más bajo y sostenido con el tiempo, lo que podría traducirse en una oferta más competitiva dentro del entorno global.
El sector de tierras raras se caracteriza por su importancia para una variedad de aplicaciones tecnológicas y estratégicas. Los materiales extraídos y procesados por Serra Verde poseen utilidades en componentes de motores eléctricos, turbinas eólicas, equipamiento médico de alta precisión, sistemas electrónicos avanzados, robótica, además de usos vinculados a la seguridad y la defensa, tal como lo destaca la empresa.
El respaldo económico y posible participación accionaria del gobierno de Estados Unidos se enmarca en políticas más amplias implementadas por la administración estadounidense para fomentar la diversificación de proveedores y reforzar redes internacionales de colaboración, en particular en lo que compete a minerales estratégicos. Según reportó la compañía, la iniciativa se sincroniza con el impulso de convenios trilaterales y multilaterales orientados a consolidar cadenas de suministro seguras y autónomas, con la mirada puesta en la reducción del dominio chino en este segmento industrial.
Serra Verde señaló que el flujo de capital proporcionado por el DFC permitirá abordar tanto el refinanciamiento de obligaciones financieras existentes como la optimización de la logística interna y externa del grupo minero. El objetivo es adaptar la oferta a mercados internacionales cada vez más sofisticados y a la presión por costos bajos que imponen los grandes jugadores globales, en línea con las demandas del sector tecnológico y energético.
La empresa subrayó en su declaración pública que el éxito del proyecto reafirma el potencial de Brasil como proveedor de materias primas críticas en el escenario internacional, en particular en un contexto en que varias economías buscan alternativas confiables para sustituir insumos cuya provisión está concentrada en Asia, especialmente en China. El grupo minero puso de relieve la relevancia de este paso para consolidar su presencia como actor principal en el abastecimiento global de tierras raras de alta pureza y valor agregado, en consonancia con las estrategias de diversificación productiva que buscan los consumidores finales de alto perfil tecnológico.