MSF denuncia un bombardeo del Ejército de Sudán del Sur contra su hospital en Lankien, en Jonglei

Miles de personas han quedado sin acceso a atención médica tras la destrucción de un centro sanitario y el saqueo de otra instalación en Jonglei, mientras la ONU alerta del riesgo de desnutrición infantil en la zona por el conflicto armado

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El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advirtió que en el estado de Jonglei, Sudán del Sur, más de 450.000 niños enfrentan el riesgo de desnutrición aguda como resultado del desplazamiento masivo y la interrupción de servicios esenciales, tras un repunte en el conflicto armado. Este escenario sucede después de ataques que dejaron sin atención médica a miles de personas, según detalló el medio Europa Press.

De acuerdo con Europa Press, la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció este miércoles que el Ejército de Sudán del Sur bombardeó su hospital en la localidad de Lankien, en Jonglei, donde uno de los trabajadores resultó herido levemente y se destruyó el principal almacén que contenía suministros críticos. MSF informó que antes del ataque se había procedido a la evacuación del hospital por el aumento de la violencia y la amenaza de un posible ataque a la ciudad. En paralelo, la organización explicó que horas antes, su centro de salud en Pieri, también ubicado en Jonglei, fue saqueado por personas desconocidas, lo que provocó la huida de los trabajadores del lugar, cuyo paradero es incierto.

MSF remarcó en declaraciones recogidas por Europa Press que había proporcionado con antelación las coordenadas GPS de todas sus instalaciones tanto al Gobierno como a las partes implicadas en el conflicto. Gul Badshah, director de operaciones de la organización, afirmó que recibieron confirmación por parte de las autoridades de que conocían las ubicaciones de los centros. “Las Fuerzas Armadas de Sudán del Sur son la única parte armada con capacidad para realizar ataques aéreos en el país”, sostuvo Badshah, citado por Europa Press.

El mismo funcionario enfatizó que tras el saqueo en Pieri, esa clínica quedó inutilizable para la comunidad local. Recalcó que MSF era el único proveedor de servicios sanitarios para unas 250.000 personas residentes en Lankien y Pieri. Por lo tanto, estos dos ataques han dejado a la población sin acceso a atención médica básica. Ante la situación, Badshah recalcó que la ONG tomará medidas para proteger la seguridad de su personal y la integridad de sus infraestructuras. “Aunque somos conscientes de las enormes necesidades que existen en el país, consideramos inaceptable convertirnos en blanco de ataques”, expresó el director, según recogió Europa Press.

La organización recordó que está presente en la región desde hace 43 años y que ha atendido a millones de pacientes en Sudán del Sur en diferentes periodos y regiones. Durante 2025, se registraron ocho ataques contra instalaciones de MSF en el país, hechos que resultaron en el cierre de dos hospitales en la región de Gran Alto Nilo y la suspensión de servicios médicos en Jonglei, Alto Nilo y Ecuatoria Central, según reportó Europa Press.

Europa Press añadió que estos episodios de violencia ocurren en medio de restricciones impuestas por el Gobierno sursudanés al acceso humanitario en las zonas de Jonglei bajo control del Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán en la Oposición (SPLM-IO). La organización humanitaria explicó que estas limitaciones han dificultado considerablemente la entrega de ayuda humanitaria en la región.

La representante de UNICEF en Sudán del Sur, Noala Skinner, indicó en declaraciones citadas por Europa Press: “Estamos muy preocupados por las mujeres, niños y niñas afectados por estos violentos enfrentamientos. Sabemos que estas áreas tienen algunos de los niveles más altos de desnutrición infantil y sabemos que un niño desnutrido sin tratamiento tiene doce veces más probabilidades de morir”. Skinner instó a todas las partes involucradas en el conflicto a cesar la violencia y garantizar un acceso rápido, seguro y sin obstáculos para que la ayuda humanitaria pueda llegar a la población desplazada y vulnerable.

El Ejército de Sudán del Sur anunció a finales de enero una ofensiva en Jonglei contra el SPLM-IO, agrupación liderada por el exvicepresidente y antiguo líder rebelde, Riek Machar. A raíz de esto, emitió órdenes de evacuación en tres condados e instruyó la retirada de civiles, personal de la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) y trabajadores humanitarios, según dio cuenta Europa Press.

En febrero de 2025, el conflicto se agravó tras la ofensiva lanzada por la milicia White Army contra el Ejército sursudanés en la ciudad de Nasir, ubicada en el estado de Alto Nilo cerca de la frontera con Etiopía. Como reacción, las autoridades pusieron bajo arresto domiciliario a Riek Machar, acusándolo de conspirar contra la seguridad nacional. El SPLM-IO denunció que esta medida violó el acuerdo de paz de 2018. Como recogió Europa Press, estos hechos intensificaron los combates en otras regiones del país.

La crisis se desarrolla en un contexto político complicado tras la decisión del presidente Salva Kiir de promulgar en septiembre de 2024 una reforma constitucional que prolongó dos años el periodo de transición. La comunidad internacional criticó esta decisión y reclamó a Yuba progresos en la implementación del acuerdo de paz de 2018, que incluye la celebración de elecciones, entre otros compromisos que todavía no se han concretado.

Europa Press puntualizó que estas circunstancias generan una situación humanitaria grave, ya que la combinación de violencia armada, restricciones a la labor humanitaria y destrucción de instalaciones sanitarias ha dejado sin servicios básicos de salud a comunidades enteras y ha aumentado los riesgos asociados a la desnutrición, sobre todo en la infancia afectada por el desplazamiento.