Las fuerzas gubernamentales de Siria inician su entrada en la ciudad de Qamishli, de mayoría kurda

Un convoy militar respaldado por cerca de cien efectivos comenzó a ingresar a Qamishli después de la confirmación oficial del acuerdo sirio-kurdo, con el fin de asumir responsabilidades de seguridad y facilitar la integración de fuerzas en la zona

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El Ministerio del Interior sirio comunicó la finalización de los preparativos necesarios para que miembros del Ejército sirio comenzaran a asumir funciones de seguridad en Qamishli, después de la oficialización del reciente acuerdo alcanzado con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). Según reportó la cadena Syria TV, un convoy de alrededor de 20 vehículos con cerca de un centenar de militares ingresó a esta ciudad de mayoría kurda, ubicada en la provincia de Hasaka, en cumplimiento de las cláusulas del nuevo pacto de integración sellado la semana pasada.

De acuerdo con información difundida por Syria TV, el despliegue de los efectivos sirios en Qamishli marca una fase inicial en la puesta en práctica de los términos acordados entre las autoridades centrales en Damasco y la administración semiautónoma kurda. Esta entrada, refrendada por el Ministerio del Interior, tiene como objetivo prioritario asumir la seguridad de la ciudad, considerada hasta el momento uno de los principales enclaves bajo control de las estructuras kurdas en el noreste del país.

El medio Syria TV detalló que la redacción final del acuerdo se cerró el pasado viernes, tras semanas de tensión y acusaciones de ambas partes sobre el supuesto incumplimiento de un pacto anterior que, según fuentes citadas por la cadena, habría otorgado a Damasco autoridad directa sobre regiones estratégicas como Raqqa, Deir Ezzor y Hasaka. El mandatario interino, Ahmed al Shara, quien encabeza las actuales autoridades sirias tras la salida de Bashar al Assad, había anunciado inicialmente un reparto de competencias que concedía a Siria el control total en varios puntos clave de la región.

En el texto recogido por Syria TV, se indica que el entendimiento ahora alcanzado no solo abarca un compromiso militar, que contempla la esperada integración de los combatientes kurdos bajo el mando del Ejército sirio, sino también la incorporación de las autoridades políticas kurdas a las instituciones nacionales. El acuerdo emergió tras una reciente ofensiva lanzada por las fuerzas sirias, que tuvo como finalidad presionar a las FDS para que aceptaran su reintegración y cedieran el control de las zonas bajo su administración.

Syria TV subrayó que la coyuntura política y militar se tensó luego de la reactivación de hostilidades, bajo la dirección de Ahmed al Shara, figura que destaca por su pasado como líder de la organización Hayat Tahrir al Sham (HTS). Las negociaciones entre ambas partes, según refleja el medio, estuvieron atravesadas por un clima de desconfianza motivado por los antecedentes de ruptura de acuerdos previos y la disputa sobre los mecanismos de control en áreas de influencia estratégica.

La ciudad de Qamishli, por su carácter de núcleo poblacional kurdo y su relevancia política dentro de la provincia de Hasaka, había permanecido bajo administración de facto de las autoridades semiautónomas, hasta la concreción de este acuerdo. Según consignó Syria TV, la entrada de los convoyes sirios marca el inicio de una nueva etapa orientada a regularizar el estatus de esas regiones y facilitar tanto la cooperación en materia de seguridad como la armonización administrativa dentro del marco estatal sirio.

Con este movimiento, el Gobierno de Damasco busca consolidar las conquistas territoriales obtenidas tras la última fase de ofensiva militar e impulsar el proceso de integración de fuerzas, al tiempo que se abre una vía para la gestión conjunta de la seguridad en territorios que, durante años, mantuvieron una autonomía funcional respecto de las directrices nacionales.

La implicación de las FDS en este nuevo esquema, según fuentes consultadas por Syria TV, supone un reconocimiento de la autoridad del Estado sirio y una redefinición de la relación entre el componente kurdo y el Gobierno central. El propósito declarado del acuerdo es garantizar el orden y la estabilidad en la provincia de Hasaka y otras zonas del noreste del país, en un contexto caracterizado por la recomposición de alianzas y la reformulación del equilibrio de poder tras la ofensiva más reciente.