
La coalición chií Marco de Coordinación celebró un encuentro en la residencia de Nuri al Maliki, donde los líderes de este bloque reafirmaron la propuesta del ex primer ministro como candidato para encabezar el gobierno iraquí, según detalló la agencia de noticias iraquí Shafaq. El bloque formalizó su respaldo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicara mensajes en redes sociales en los que advirtió sobre la posibilidad de retirar la ayuda a Irak si Al Maliki regresaba al poder. Marco de Coordinación sostuvo en una declaración que corresponde solo a los mecanismos internos de Irak definir la designación del jefe de gobierno, desligando el proceso de cualquier tipo de presión externa.
De acuerdo con lo expuesto por Shafaq y recogido por otros medios, Marco de Coordinación subrayó que la elección del primer ministro es un asunto determinado únicamente por la Constitución iraquí y por acuerdos políticos nacionales. "La elección del primer ministro es una cuestión puramente constitucional e iraquí que se decide por los mecanismos políticos que sirven a los intereses nacionales y lejos de los dictados extranjeros", establece el comunicado citado por Shafaq. Además, el grupo manifestó la importancia de mantener relaciones diplomáticas equilibradas entre Irak y otros países, incluidas las principales potencias, sobre la base del respeto y sin injerencia extranjera en los asuntos internos del país.
La postura estadounidense se volvió explícita después de que Donald Trump, a través de un mensaje en sus redes sociales, vinculara la continuidad de la cooperación y la asistencia estadounidense a la no reelección de Al Maliki como primer ministro. Trump afirmó: "La última vez que estuvo en el poder el país se sumió en la pobreza y el caos total. No se debe permitir que eso vuelva a suceder", además de tildar las políticas del dirigente iraquí de "descabelladas", reportó la agencia Shafaq.
El legislativo iraquí tenía agendado celebrar la votación clave para elegir al próximo presidente, quien posteriormente encargaría la formación de un gobierno al candidato designado, posibilidad que, de prosperar el apoyo de la coalición, recaería sobre Al Maliki. Sin embargo, el presidente del Parlamento, Haibat al Halbusi, comunicó el aplazamiento indefinido de la sesión, lo que posterga la decisión final sobre la conformación del nuevo Ejecutivo, tal como indicó Shafaq.
Desde la caída del régimen de Saddam Hussein tras la invasión estadounidense en 2003, Irak mantiene un sistema de reparto de cargos basado en cuotas sectarias: el presidente del Parlamento pertenece a la comunidad suní, el jefe del gobierno debe ser un chií y la presidencia del país la ocupa un representante kurdo. Esa estructura política busca equilibrar el poder entre los principales grupos étnicos y religiosos, pero también agrega complejidad al proceso de conformación de gobiernos.
Al Maliki condujo al país entre 2006 y 2014. Su gestión enfrentó profundas tensiones internas y externos, marcadas por episodios de violencia y crisis económicas, lo que genera posturas encontradas tanto a nivel local como internacional respecto a su posible retorno. El respaldo del Marco de Coordinación a su figura refleja, según reportó Shafaq, la voluntad del principal bloque chií de mantener su influencia en el proceso de formación de gobierno, pese a la tensión con Washington.
La presión ejercida desde Estados Unidos se articula en torno a los temores de que un nuevo mandato de Al Maliki derive en un mayor aislamiento internacional para Irak y en el deterioro de las relaciones con sus socios occidentales. Las advertencias sobre la retirada de ayuda coinciden con el delicado escenario político local, en el que distintas fuerzas intentan posicionarse frente a una administración aún por definir.
La coalición chií, en tanto, reiteró su llamado a la independencia en las decisiones sobre la conformación del poder ejecutivo, e instó a fortalecer una agenda de respeto mutuo con otros gobiernos, sin que esto implique aceptar condiciones o sugerencias externas contrariando los intereses nacionales, conforme recogió el medio Shafaq. La discusión central sobre la futura jefatura de gobierno permanecerá abierta, hasta que la cámara parlamentaria fije una nueva fecha para la votación que, en última instancia, decidirá el rumbo político del país y la continuidad o cambio en la relación con sus socios internacionales.
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