El presidente de Irán acusa a Europa de colaborar con Israel y EEUU para "fragmentar" a la sociedad del país

Masud Pezeshkian sostiene que gobiernos occidentales estarían impulsando las recientes manifestaciones mediante injerencia externa, responsabilizando a actores extranjeros de avivar tensiones y alimentar la crisis interna, al tiempo que pide escuchar las demandas sociales

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Durante una entrevista emitida por la televisión estatal iraní, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, subrayó la importancia de que el Gobierno escuche y atienda las quejas sociales de la población. Afirmó la necesidad de trabajar de manera cercana con los ciudadanos y aseguró que la administración tiene la responsabilidad de servirlos de la mejor manera posible, pese a la delicada coyuntura que enfrenta el país. Según informó Europa Press, en este contexto, Pezeshkian también señaló que las recientes protestas en su territorio cuentan con el respaldo y la promoción de actores extranjeros, reforzando la tesis oficial de injerencia y manipulación externa.

De acuerdo con Europa Press, el presidente iraní responsabilizó a Europa, Israel y Estados Unidos de colaborar activamente para dividir la sociedad iraní. Mencionó directamente a líderes internacionales, entre ellos el expresidente estadounidense Donald Trump, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y representantes de los países europeos, a quienes acusó de aprovecharse de las dificultades internas de Irán para provocar enfrentamientos y buscar fracturar la cohesión social. Según sus palabras, “se aprovechan de nuestros problemas para provocar y perseguir, como siguen haciendo ahora mismo, fragmentar la sociedad”.

El inicio de este ciclo de manifestaciones se produjo a fines del año anterior, cuando la fuerte devaluación del rial motivó protestas centradas en la situación económica. Según relató Europa Press, estas movilizaciones iniciales derivaron rápidamente en disturbios de mayor envergadura y se extendieron de forma significativa por distintas regiones de Irán. El gobierno iraní ha reconocido que los reclamos económicos poseían justificación, pero ha insistido en que la escalada y la propagación de los disturbios se debe al impulso de potencias extranjeras, principalmente Washington, Tel Aviv y los gobiernos europeos.

Según detalló Europa Press, Pezeshkian expresó que la intervención externa ha consistido en proporcionar recursos y alentar a individuos a sumarse a las manifestaciones, lo que, a su juicio, ha transformado una protesta social en un fenómeno guiado desde el exterior. Insistió en que “fueron ellos quien han sacado a estos alborotadores a las calles para destrozar este país, sembrar el conflicto y el odio entre la gente y crear división”. El mandatario recalcó que la sociedad iraní, según su perspectiva, es plenamente consciente de que la situación va más allá de un movimiento local de inconformidad.

Europa Press también recogió que Pezeshkian, identificado como un líder de corte reformista y con una postura considerada más moderada en comparación con el sector clerical conservador, destacó la obligación del estado iraní de identificar y responder a las “quejas razonables” de la sociedad. Reiteró que “debemos trabajar con el pueblo y para el pueblo, y servirle tanto como sea posible”, enfatizando la necesidad de mantener un canal de diálogo abierto entre la administración y la ciudadanía, incluso en un clima de evidente tensión y confrontación.

La información proporcionada por Europa Press también advierte que la ola de protestas y la respuesta estatal han resultado en miles de muertes, reflejando la gravedad de la crisis interna. El gobierno sostiene que las actuales circunstancias han sido aprovechadas por actores foráneos para aumentar la polarización y el malestar social en Irán, mientras se mantiene una retórica de denuncia frente a la injerencia internacional.

Dentro de la narrativa expuesta por el gobierno iraní y reproducida por Europa Press, se sostiene que las acciones emprendidas desde Occidente y ciertos gobiernos aliados buscan capitalizar las dificultades económicas para desestabilizar la estructura interna del Estado, fomentar el conflicto entre distintos sectores de la sociedad y erosionar la unidad nacional ante los desafíos presentes.

El presidente de Irán concluyó su intervención reiterando la dimensión internacional de las protestas, denunciando la provisión de recursos y el respaldo de potencias extranjeras a quienes, en su opinión, utilizan la situación interna iraní como una pieza en el tablero de conflictos geopolíticos. Según la cobertura de Europa Press, el mandatario subrayó que abordar las demandas genuinas de la población sigue siendo una prioridad, al tiempo que reforzó la narrativa oficial de atribuir la intensificación de la crisis a una intervención programada desde el exterior.