
Chevron atribuyó la disminución registrada en su beneficio neto durante 2025 a varios factores, entre ellos el descenso de los precios internacionales del petróleo, menores ganancias de sus filiales y el impacto de efectos cambiarios adversos. Según informó la compañía, estos elementos solo encontraron un contrapeso parcial en el aumento de los márgenes de comercialización de productos refinados y en la reducción de los gastos por indemnizaciones, pese a lo cual la petrolera consiguió repartir un dividendo trimestral superior.
De acuerdo con los datos publicados por Chevron y recogidos por diversos medios internacionales, la firma con sede en Estados Unidos cerró el ejercicio de 2025 con un beneficio neto atribuido de 12.299 millones de dólares (10.361 millones de euros), lo que representa un descenso del 30,4% frente al año anterior. Mike Wirth, presidente y consejero delegado de la multinacional, expresó que el año estuvo marcado por hechos destacados como la integración de la compañía Hess, la puesta en marcha de nuevos proyectos, el alcance de una producción histórica y la reorganización de las operaciones globales.
La facturación de la empresa durante 2025 alcanzó los 189.031 millones de dólares (159.248 millones de euros), lo que significa una bajada interanual del 6,8%. Según detalló Chevron, el retroceso fue consecuencia “de unos menores precios del petróleo, de las ganancias de sus filiales y a unos efectos cambiarios desfavorables”. Esos factores solo lograron ser mitigados en parte por el resultado favorable en los márgenes de refinación y la reducción en los costos derivados de despidos.
En el análisis de los datos del cuarto trimestre, Chevron obtuvo un beneficio de 2.770 millones de dólares (2.334 millones de euros), con ingresos por 46.873 millones de dólares (39.488 millones de euros). Estas cifras reflejan retrocesos del 14,5% en el beneficio y del 10,2% en la cifra de negocios respecto al mismo periodo del año precedente, informó la compañía.
A pesar de ese contexto financiero, la petrolera elevó la retribución destinada a sus accionistas, incrementando el dividendo trimestral en un 4%, hasta los 1,78 dólares (1,50 euros) por acción. El pago está previsto para el 10 de marzo, a favor de quienes sean accionistas al cierre de los mercados el 17 de febrero, según confirmó la propia Chevron.
La compañía también mantiene operaciones en Venezuela, gracias a una autorización especial otorgada por el Gobierno de Estados Unidos que le permite sortear las restricciones impuestas por sanciones previas. En palabras de Mike Wirth, “la empresa permanece comprometida con el país caribeño para construir un futuro mejor que también fortalezca la seguridad energética estadounidense y la seguridad regional”, según publicó la petrolera en su información anual.
Diversos medios recogieron que la integración de Hess supuso para Chevron un paso estratégico, y la puesta en marcha de proyectos relevantes se tradujo en que durante 2025 se alcanzó la cifra más alta de producción en la historia de la empresa. El proceso de reorganización interna también formó parte de las acciones implementadas, en un periodo influenciado por la evolución del mercado internacional y los cambios en el entorno regulatorio y de precios.
Chevron concluyó el ejercicio destacando su política sostenida de remuneración al accionista y subrayando el impacto de condiciones de mercado fluctuantes sobre los resultados financieros. La caída de las ganancias se inscribe en un contexto global de variación en los precios energéticos y refleja la exposición que enfrenta la industria petrolera ante factores ajenos a su control directo, indicó la compañía.
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