El ministro de Exteriores de Polonia reta a Musk a cortar el uso de Starlink al Ejército ruso

Radoslaw Sikorski cuestiona públicamente la responsabilidad de Elon Musk tras informes sobre el uso de su red satelital por parte de tropas rusas para potenciar bombardeos en Ucrania, señalando que obtener beneficios en ese contexto puede perjudicar su imagen

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Las declaraciones públicas de Radoslaw Sikorski, ministro de Exteriores de Polonia, han abordado la posibilidad de que Elon Musk retire el acceso a la red satelital Starlink al ejército ruso, señalando que obtener beneficios económicos en medio de ataques militares puede perjudicar la reputación del empresario. El funcionario polaco manifestó este reclamo luego de que surgieran reportes de que la tecnología de Starlink estaría permitiendo a las fuerzas rusas fortalecer bombardeos en territorio ucraniano, según publicó el medio que reporta los acontecimientos recientes en la guerra en Ucrania.

Sikorski expuso su cuestionamiento a través de un mensaje dirigido a Musk en redes sociales, en el cual preguntó: “¿Por qué no impides que los rusos utilicen Starlink para atacar ciudades ucranianas?”. De acuerdo con los informes recopilados por la prensa, estos comentarios surgen luego de la aparición de datos señalando que Rusia se ha valido de la red de Internet por satélite de cobertura global para aumentar el alcance y la coordinación de sus ataques con drones contra Ucrania. El ministro advirtió que las ganancias derivadas de actividades vinculadas con crímenes de guerra podrían perjudicar la imagen de las empresas asociadas a Musk, como la red social X y la compañía aeroespacial SpaceX. Además, Sikorski sostuvo que el acceso a Starlink, si continúa facilitando operaciones militares ofensivas, colocaría a Musk ante un escenario de riesgo para su reputación corporativa y su posicionamiento público.

Según detalló el medio original, el debate sobre el uso de tecnologías comerciales en la guerra ha cobrado relevancia mientras Rusia mantiene una ofensiva constante sobre diferentes regiones ucranianas. Este contexto también incluye negociaciones en curso para intentar poner fin al conflicto, en las que participan representantes de varios países en encuentros tripartitos desarrollados en Emiratos Árabes Unidos.

El alcance de los últimos ataques armados ha sido significativo: al menos cinco personas perdieron la vida en la jornada del martes después de que un dron ruso atacara un tren de pasajeros en la región de Járkov, donde viajaban más de 155 personas, de acuerdo con lo reportado en la información de la prensa. En paralelo, un bombardeo sobre la ciudad de Odesa resultó en al menos tres fallecidos y veinticinco heridos, sumando más víctimas civiles a una lista que continúa creciendo.

El miércoles siguiente, se conocieron nuevos datos respecto a la continuidad de los ataques por parte del ejército ruso. Según la información recopilada por los medios que cubren el desarrollo del conflicto, al menos tres personas murieron debido a bombardeos sobre las inmediaciones de la capital ucraniana, Kiev, y la provincia de Dnipropetrovsk. Estas acciones reafirman el carácter sostenido de la campaña militar rusa, en paralelo a los intentos diplomáticos de buscar una resolución.

De acuerdo con lo consignado por los informes, el señalamiento público de Sikorski a Elon Musk toma relevancia en un entorno donde la intersección entre los intereses comerciales y los conflictos armados plantea interrogantes éticos y políticos sobre el papel de las grandes empresas tecnológicas. Según lo publicado, la preocupación del gobierno polaco se centra en los posibles efectos en la seguridad ucraniana y en la imagen internacional de las empresas de Musk, dado que se denunciaría la utilización de tecnología privada para fines militares ofensivos.

La intervención del ministro polaco añadió otro elemento a la discusión internacional sobre las implicaciones del uso de tecnologías innovadoras en zonas de conflicto, y acerca de los mecanismos de control o restricción que deberían aplicar las compañías responsables de esa infraestructura. Las acusaciones y requerimientos formulados directamente a Musk han generado nuevas solicitudes de transparencia sobre la relación entre la tecnología satelital y su registro de uso en el contexto de operaciones militares.

El mensaje del funcionario polaco se suma a otras instancias en las que autoridades occidentales han pedido controlar la proliferación de tecnología avanzada en teatros de guerra, según han informado diferentes plataformas noticiosas. El contexto de estos pedidos se refuerza ante la continuidad de las ofensivas y la compleja situación humanitaria que atraviesa Ucrania. Musk, al frente de empresas como SpaceX y X, figura en el centro de la discusión debido tanto a la propiedad de la tecnología Starlink como a su influencia sobre la disponibilidad y administración de servicios críticos para la conectividad global.

Los datos recientemente reportados muestran que el debate sigue abierto acerca de las responsabilidades legales y morales que asumen las compañías tecnológicas frente a la posibilidad de que sus servicios potencien acciones en escenarios de conflicto.