La Fiscalía de Kenia acusa al líder de una secta de otras 52 muertes más tras el caso Shakahola

El principal sospechoso por las muertes en Shakahola enfrenta cargos adicionales por medio centenar de fallecimientos en otra localidad, informan las autoridades, quienes consideran que la organización podría seguir operando pese a los arrestos recientes

Guardar

Las investigaciones judiciales en Kenia sobre la denominada secta de Shakahola incluyeron recientemente la recuperación de notas manuscritas halladas en la celda de su líder, Paul Mackenzie. Estos documentos, según recogió el Ministerio Público, contienen supuestos registros de transacciones hechas mediante teléfonos móviles y constituyen una nueva evidencia para las autoridades, que ahora le atribuyen la responsabilidad sobre 52 fallecimientos adicionales en otra localidad del país. De acuerdo con la información publicada por el medio, la Fiscalía de Kenia ha formalizado este lunes la imputación de nuevos cargos contra Mackenzie mientras aún enfrenta proceso judicial vinculado a la muerte de más de 400 personas en el área boscosa de Shakahola, situada en el norte del país.

Según consignó la Fiscalía keniana, estos nuevos delitos que se le atribuyen ocurrieron en Binzaro, una aldea distante unos 30 kilómetros de Shakahola, donde en agosto pasado, ya con Mackenzie bajo custodia y en prisión preventiva, se localizaron recientes cadáveres pese a que los dirigentes del grupo religioso se encontraban detenidos. Uno de los puntos destacados por el Ministerio Público radica en la sospecha fundada de que la organización podría mantenerse activa en la región pese a las detenciones realizadas. El comunicado oficial indicó que Mackenzie habría diseñado y orquestado la realización de estos crímenes utilizando enseñanzas con contenidos radicales y estructuras organizativas que facilitaban la captación de adeptos, dirigiéndolos hacia la finca remota de Binzaro.

La trayectoria judicial del líder religioso, detalló el medio, incluye la acusación formal por homicidio múltiple en el caso Shakahola, donde Mackenzie enfrenta cargos junto a otros miembros de su grupo. El Ministerio Público también planea procesarlo por otros delitos, como la participación en actividades delictivas organizadas, el fomento de radicalización y el apoyo logístico a actos definidos como terroristas. El anuncio del incremento del número de víctimas y la ampliación de cargos se produce tras meses de excavaciones en extensos terrenos de bosque donde las autoridades realizaron tareas de exhumación y búsqueda de víctimas mortales.

El medio informó que la operación policial desencadenada en Shakahola reveló que los dirigentes de la secta habían promovido el ayuno extremo hasta la muerte, prometiendo a sus fieles un presunto reencuentro con Jesucristo tras abandonar este mundo. Estas prácticas, investigadas durante el último año, resultaron en la localización de centenares de cadáveres durante un extenso operativo de la policía keniana y de las autoridades judiciales.

El caso evidenció, según reconoció la Policía Nacional keniana y según publicó la fuente, una serie de deficiencias significativas en la gestión y coordinación entre agencias de inteligencia y seguridad, lo que obstaculizó la prevención oportuna de la tragedia. Esta admisión pública apuntó a la existencia de vacíos tanto en el intercambio de información como en los procedimientos de actuación conjunta durante las pesquisas, hecho que habría permitido que los crímenes continuaran incluso después de iniciadas las investigaciones.

Paul Mackenzie, según agregó la fuente, permanece en prisión preventiva tras haberse declarado no culpable de los cargos originalmente presentados en su contra en el proceso principal por las muertes ocurridas en Shakahola. La descripción del jefe del Ejecutivo keniano, William Ruto, quien lo catalogó como un “criminal terrible”, figura entre las valoraciones realizadas tras conocerse el alcance de los hechos.

El avance de las indagaciones, reportó el medio, no solo ha implicado a los líderes principales de la organización sino también a otros presuntos colaboradores. Se busca determinar el nivel de influencia y operaciones remanentes que podría mantener el grupo en otras localidades, más allá de los arrestos ejecutados por la policía.

Hasta la fecha, el fenómeno abordado por los órganos judiciales continúa generando repercusiones en la opinión pública nacional e internacional, dada la magnitud del número de víctimas y la inusual modalidad de actuación atribuida a la secta liderada por Mackenzie.