EEUU aplaude el traslado de presos de Estado Islámico desde el noreste de Siria a Irak

Washington elogia la decisión de Bagdad de confinar a integrantes de la organización yihadista en cárceles propias, calificándola como un paso esencial que busca frenar riesgos regionales y urgió a otros países a repatriar a sus ciudadanos implicados

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El traslado inicial de 150 combatientes vinculados a Estado Islámico desde una cárcel en la gobernación siria de Hasaka hacia prisiones en Irak podría representar solo el comienzo de un proceso mayor, ya que, de acuerdo con el Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM), hasta 7.000 reclusos adicionales podrían ser transferidos en futuras acciones. La noticia, reportó el medio, llega en un contexto de cambios en la gestión de detenidos yihadistas y relaciones internacionales sobre su destino.

Según lo indicado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, recogido por la agencia, el Gobierno estadounidense respaldó el paso dado por Irak para recibir en sus cárceles a personas asociadas con Estado Islámico que permanecían bajo custodia de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en el noreste de Siria. La administración norteamericana calificó de relevante la decisión y remarcó el “liderazgo” y el carácter “audaz” de la medida adoptada por Bagdad, señalando que con este traslado se busca impedir que los combatientes puedan movilizarse por la región y, de este modo, reducir riesgos de seguridad en Oriente Medio.

El Departamento de Estado reconoció que Irak ocupa una posición central en los esfuerzos contra el grupo yihadista y puntualizó que los reclusos que no posean nacionalidad iraquí permanecerán en el país de forma provisional. La institución estadounidense exhortó a los gobiernos cuyos ciudadanos figuran entre los detenidos a cumplir con su responsabilidad y proceder a la repatriación para que esos individuos respondan ante la justicia de sus respectivos países. “Se trata de una parte fundamental de un marco a largo plazo para evitar el resurgimiento de Estado Islámico, en consonancia con el reparto adecuado de la carga entre los miembros de la Coalición”, precisó el Departamento liderado por Marco Rubio, según publicó la misma agencia.

La transformación en la gestión de presos se produce después de un cambio estratégico por parte de Estados Unidos. De acuerdo con el medio, Thomas Barrack, el enviado de la Administración de Donald Trump para Siria, anunció la finalización del apoyo militar a las FDS en su combate contra Estado Islámico. El funcionario propuso que la cooperación estadounidense se traslade hacia las autoridades de transición establecidas en Siria y recomendó la integración de las fuerzas kurdo-árabes en el aparato estatal sirio.

En paralelo, el Gobierno sirio declaró el campamento de desplazados de Al Hol y las prisiones para combatientes de Estado Islámico en la provincia de Hasaka como “zonas restringidas”, tras la salida de las FDS según los términos de un acuerdo alcanzado con la administración liderada por el presidente de transición, Ahmed al Shara. Dicho acuerdo, informó la agencia, establece que, a cambio del cese inmediato de la operación militar en el noreste del país, tanto la Administración Autónoma del Norte y del Este de Siria (AANES) como las FDS reconocerán la transferencia administrativa y militar completa e inmediata de las gobernaciones de Deir Ezzor y Raqqa al Estado sirio, además de la integración de todas las instituciones civiles en Hasaka dentro de la estructura estatal central.

El trasfondo de estos movimientos apunta, según consignan medios estadounidenses y autoridades involucradas, a un intento coordinado de evitar el resurgimiento de las redes de Estado Islámico en la región. La transferencia de reclusos, junto con los cambios políticos y administrativos acordados en Siria, busca mantener a los antiguos combatientes bajo estricta vigilancia y garantizar que casos de extranjeros capturados no deriven en nuevos focos de inestabilidad regional.

Estados Unidos recalcó su postura de que la repatriación y procesamiento judicial de los combatientes extranjeros constituye una responsabilidad compartida por todos los Estados cuyos nacionales participaron en las filas de Estado Islámico. El tema ha sido objeto de debate internacional por los desafíos legales, humanitarios y de seguridad que supone gestionar a miles de detenidos en Siria y su retorno a los países de origen.

El medio especializado también subrayó que el acuerdo entre las FDS y el Gobierno sirio representa un cambio significativo en el control territorial en el este del país, repercutiendo en la composición operativa de poderes locales y en la administración de los campos y centros de detención. Según los reportes, la integración de las instituciones civiles y de seguridad en Hasaka al estado central refleja un avance en los esfuerzos de consolidación del poder por parte de Damasco tras años de conflicto y fragmentación territorial.

Al analizar este conjunto de medidas y reubicaciones, fuentes diplomáticas consultadas refirieron a la agencia que la cooperación entre Irak, Siria y Estados Unidos respecto de la seguridad y la gestión de detenidos representa una estrategia conjunta para limitar la capacidad de reorganización de estructuras yihadistas en el Levante, incluyendo la vigilancia reforzada en torno a prisioneros considerados de alto riesgo.

La agencia indicó que continúan los llamados de Washington a la comunidad internacional para incrementar la colaboración en materia de repatriación y procesamiento judicial de excombatientes, reiterando que el esfuerzo para evitar la reactivación de grupos extremistas exige la responsabilidad activa de todos los gobiernos implicados.