
La Asociación Cristiana de Nigeria (CAN) ha denunciado este lunes el secuestro de más de 170 fieles que asistían a una ceremonia religiosa en una localidad próxima a Kajuru, en el estado de Kaduna, situado en el norte del país, si bien al menos ocho personas han conseguido escapar.
"No me gusta hablar de cifras, pero lo que sé de la zona es que se dice que 172 personas fueron secuestradas y nueve lograron escapar, mientras que las 163 personas restantes siguen con los secuestradores", ha declarado el presidente de CAN en los 19 estados del norte y el territorio de la capital federal, el sacerdote Joseph John Hayab, al diario digital nigeriano Daily Trust.
El reverendo ha explicado que las víctimas fueron secuestradas durante el culto del domingo en las iglesias Cherubim y Seraphim, en Kurmin Wali, cuando los atacantes invadieron los templos, cerraron las puertas y obligaron a los asistentes a marchar hacia el monte circundante, recoge por su parte el portal de noticias Vanguard.
Hayab ha asegurado que se trata de una situación "muy dura y triste" y ha elogiado los "esfuerzos" de las fuerzas de seguridad, tras ponerlas al corriente del suceso.
Sin embargo, el comisionado de Policía del estado de Kaduna, Alhaji Muhamad Rabiu, ha negado el secuestro de los fieles, asegurando que se trata de una denuncia "falsa". "La historia es pura falsedad. Cualquiera que afirme que hubo secuestros debería dar nombres y detalles", ha afirmado en declaraciones a los periodistas.
Por su parte, el presidente del consistorio de Kajuru, Dauda Madaki, ha señalado que las fuerzas del orden se trasladaron al área del presunto secuestro, asegurando que no encontraron evidencia del ataque. ""Cuando oí el rumor, movilicé a la Policía y a otras fuerzas de seguridad a Kurmin Wali. Visitamos la iglesia donde supuestamente ocurrió el supuesto secuestro y no encontramos rastro alguno del incidente", ha señalado.
Un total de 230 personas, entre alumnos y profesores de la Escuela Católica St. Mary en la localidad de Papiri, en el oeste de Nigeria, fueron secuestradas y un mes más tarde liberadas, en un episodio de los frecuentes ataques contra comunidades cristianas en el país africano, atribuidos a grupos islamistas.
Pese a ello, la mayoría de víctimas de los grupos armados en Nigeria son musulmanas, puesto que gran parte de los ataques ocurren en la zona noreste del país, de mayoría musulmana y donde operan principalmente Boko Haram y su escisión, Estado Islámico en África Occidental (ISWA).
Por otra parte, en los últimos años se ha registrado un repunte de la inseguridad en otras zonas del centro y el oeste del país, en la mayoría de os casos relacionadas con bandas armadas y redes criminales que recurren al secuestro como medio para financiar sus operaciones, lo que ha hecho saltar las alarmas y ha llevado a las autoridades a intentar reforzar su despliegue de seguridad.