EEUU da por terminado el apoyo militar a las FDS en la lucha contra Estado Islámico e insta a su integración

Washington anuncia el fin del respaldo armado a las fuerzas kurdo-árabes en Siria, promueve su integración en el Ejército nacional y respalda el nuevo liderazgo de Damasco como garante de seguridad frente a la amenaza yihadista, según el enviado estadounidense

Guardar

El diplomático estadounidense Thomas Barrack aclaró que Estados Unidos no prevé mantener una presencia militar indefinida en Siria y que busca facilitar la integración de las fuerzas kurdo-árabes en el Ejército gubernamental, con el objetivo de fortalecer la reconciliación nacional y la unidad del país, según publicó la prensa internacional este martes. En ese marco, el enviado estadounidense para Siria justificó la decisión de Washington de retirar el respaldo militar brindado a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en la lucha contra Estado Islámico, indicando que ahora corresponde a Damasco asumir plenamente la responsabilidad de la seguridad y la gestión de los centros de reclusión y campamentos de prisioneros.

De acuerdo con la información difundida por la agencia, el Gobierno de Estados Unidos determinó dar por concluida la asistencia militar a las FDS, argumentando que el propósito original de esta fuerza, concebida como el principal aliado operacional contra Estado Islámico en territorio sirio, ya prácticamente llegó a su fin. Thomas Barrack, también embajador estadounidense en Turquía, explicó que “Damasco está ahora dispuesto y posicionado para asumir las responsabilidades de seguridad, incluyendo el control de los centros de detención y campamentos de Estado Islámico”. El funcionario insistió en que la situación política y militar en Siria evolucionó de manera sustancial con la emergencia del nuevo liderazgo encabezado por el presidente Ahmed al Shara.

El medio reportó que Barrack presentó el proceso de transición como una oportunidad para la población kurda en Siria en el contexto poste Assad, invitando a las FDS a participar directamente en la conformación del Estado nacional sirio y subrayando que se abriría un camino para la “plena integración en un Estado sirio unificado con derechos”, citando expresamente la inclusión de derechos para los kurdos. En este sentido, el diplomático estadounidense insistió en que, históricamente, la finalidad de la presencia militar de su país en el noreste sirio respondió a la necesidad de contener la amenaza de Estado Islámico, en un contexto que carecía de un Estado central “funcional” con el cual colaborar de modo efectivo, según sus propias palabras.

El enviado estadounidense detalló que, tras la derrota del califato territorial en 2019, las FDS se consolidaron como el actor terrestre más eficaz para frenar el expansionismo yihadista, logrando capturar a miles de combatientes, en un escenario marcado por la ausencia de fuerte institucionalidad centralizada. A día de hoy, según la fuente, esa realidad se considera superada. Barrack explicó que Siria cuenta con un gobierno central reconocido internacionalmente, alineado con la coalición anti Estado Islámico y, según sus palabras, “demuestra un giro hacia Occidente y la cooperación con Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo”.

Según consignó la agencia, el embajador declaró que esto “cambia la lógica de colaboración entre Estados Unidos y las FDS”, pues Washington ya no considera necesario prolongar el protagonismo autónomo de estas fuerzas, y en cambio dirige sus esfuerzos diplomáticos a facilitar su integración y la entrega de infraestructura militar a Damasco. Del lado estadounidense se expresó que las acciones actuales responden a intensas negociaciones con las propias FDS y el gobierno sirio, con el objetivo de garantizar la transferencia ordenada de control de instalaciones y centros de detención, así como la inclusión de los combatientes kurdo-árabes en el Ejército nacional.

El mismo delegado estadounidense enfatizó que Washington prioriza la derrota de las células restantes de Estado Islámico, así como el respaldo a la reconciliación política interna, descartando de manera explícita cualquier apoyo al separatismo kurdo o la instauración de un sistema federal en Siria. El medio señaló que el diplomático identificó esta coyuntura como una “oportunidad única” para los kurdos de alcanzar un rol institucional en el Estado sirio, aunque reconoció que persisten desafíos y riesgos asociados a la transición.

Barrack advirtió que una alternativa basada en prolongar la autonomía de las fuerzas kurdo-árabes podría acarrear escenarios de inestabilidad, favoreciendo incluso el resurgimiento de agrupaciones yihadistas, factor que constituye una de las mayores preocupaciones estratégicas de Estados Unidos en la región. Según remarcó la fuente, el diplomático insistió en que la cooperación entre Washington, Damasco y las FDS busca prevenir ese desenlace, apuntalando la estabilización mediante la unidad nacional y el fortalecimiento de las instituciones estatales.

Finalmente, el reportaje subrayó las declaraciones del representante estadounidense sobre el proceso de diálogo con las autoridades sirias y los dirigentes de las FDS, recalcando la voluntad de Estados Unidos de limitar la naturaleza temporal de su presencia militar en suelo sirio y orientar la asistencia hacia la reconciliación y la reintegración política de todos los actores armados en la estructura nacional, en línea con los nuevos equilibrios de poder y el objetivo de evitar la fragmentación territorial.