Serbia acuerda la venta de la petrolera sancionada NIS a la húngara MOL

MOL asumirá la mayoría accionarial de una de las mayores firmas energéticas en los Balcanes tras un pacto respaldado por Serbia, respuesta a la presión internacional para reducir la influencia rusa en el sector tras las restricciones occidentales

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El Gobierno de Serbia incrementará su participación accionarial en la Industria del Petróleo de Serbia (NIS) en cinco puntos porcentuales, un movimiento que le otorgará más derechos de voto y mayor peso en la toma de decisiones respecto a los términos definidos en la privatización pactada en 2008. De acuerdo con la información publicada por la agencia Europa Press, esta maniobra forma parte de un acuerdo preliminar en el que la empresa húngara MOL se convertirá en el accionista mayoritario de NIS, asumiendo el 56,15 por ciento de los títulos que previamente pertenecían a Gazprom y a otros accionistas rusos. Con esto, Belgrado responde a las presiones de Estados Unidos y de la Unión Europea dirigidas a reducir la presencia rusa en el sector energético del país tras la imposición de restricciones occidentales a empresas de Moscú.

La ministra serbia de Minería y Energía, Dubravka Djedovic Handanovic, confirmó la culminación de este acuerdo el lunes, señalando que la transacción cuenta con la aprobación de Gazprom, el grupo ruso que hasta ahora mantenía el control sobre la mayoría accionarial de NIS. Según Europa Press, esta decisión se inscribe en el contexto de sanciones internacionales implementadas como consecuencia de la invasión rusa de Ucrania, las cuales han impactado de forma severa a empresas energéticas rusas y han forzado a diversos gobiernos a replantear la estructura de propiedad en firmas estratégicas.

Estados Unidos suministró el primer paquete de sanciones contra NIS en enero de 2023, argumentando que la compañía serbia funcionaba como pieza clave de la cadena energética rusa en Europa. A raíz de estas restricciones, Washington otorgó hasta ocho prórrogas de exenciones temporales para que la empresa pudiera continuar operando mientras se alcanzaban acuerdos alternativos sobre su gestión accionarial. La última de estas prórrogas tenía marcado como fecha de vencimiento el día 23 de enero del mismo año, informó el medio citado.

El acuerdo anunciado implica que la húngara MOL, una de las compañías energéticas más relevantes en el sudeste europeo, asumirá la gestión mayoritaria de las operaciones de NIS, asegurando que la influencia de capital ruso se vea significativamente disminuida. Europa Press detalló que este paso ha contado con el beneplácito de las autoridades rusas, lo que ha facilitado la transición en la estructura accionarial y ha evitado un posible enfrentamiento directo con Moscú.

La importancia estratégica de NIS dentro de Serbia y la región de los Balcanes radica en su papel central dentro de la producción, distribución y comercialización de hidrocarburos y derivados. Antes de la imposición de sanciones y del avance del acuerdo con MOL, la compañía representaba un eslabón en la proyección geoeconómica de Rusia sobre Europa del Este, aspecto que fue acentuado por las consecuencias de la guerra en Ucrania y la respuesta occidental.

Diversos analistas citados por medios internacionales interpretaron la venta de NIS como parte de una tendencia generalizada en Europa de buscar alternativas al suministro y la inversión rusa en sectores estratégicos, particularmente tras el inicio de la invasión en Ucrania en febrero de 2022. El pacto, en ese sentido, implica para Serbia la adaptación a nuevas condiciones geopolíticas y la realineación de sus intereses económicos con actores europeos no sujetos a sanciones, tal como reportó Europa Press.

MOL, por su parte, consolidará su posición como actor clave en el ámbito energético de los Balcanes, integrando los activos de NIS en su portafolio y participando así en los esfuerzos regionales de diversificación de fuentes y operadores energéticos. La ministra Djedovic Handanovic subrayó en declaraciones recogidas por Europa Press que el nuevo esquema permitirá estabilizar el suministro energético del país y reforzar la presencia de capital europeo en el sector, factores valorados por las autoridades tanto locales como comunitarias.

La transición accionarial también reconfigura el reparto de poder en la financiación y desarrollo de infraestructuras asociadas a la producción y distribución de energía en Serbia. Según lo publicado por Europa Press, los cambios acordados afectarán los derechos de voto en el consejo de la empresa y abrirán la vía para la entrada de nueva inversión internacional, en línea con los objetivos declarados por el Gobierno serbio sobre garantizar la seguridad energética nacional y el cumplimiento de normativas internacionales.

El proceso de negociación incluyó la participación directa de altos representantes políticos y empresariales, quienes revisaron los términos de la operación para evitar una interrupción abrupta del suministro energético en Serbia y responder a las exigencias planteadas desde Bruselas y Washington para reducir las alianzas estratégicas con empresas sancionadas. Europa Press destacó que la solución adoptada se visualiza en el Ejecutivo serbio como una vía para normalizar la situación de NIS ante organismos financieros y reguladores internacionales.

La industria energética en Serbia, tradicionalmente marcada por su dependencia del capital y la tecnología rusos, encara un periodo de transición con la entrada de un grupo europeo de peso como MOL. Europa Press enfatizó que el acuerdo ha sido estructurado para mitigar el impacto de posibles represalias o restricciones adicionales hacia el sector, y para dar garantías a los trabajadores y a los socios industriales de NIS.

Los próximos pasos contemplan la ratificación definitiva del acuerdo por los órganos competentes en Serbia y Hungría, así como la aprobación por parte de instancias internacionales si correspondiera. En este contexto, el Gobierno serbio afirma, según recogió Europa Press, que se mantendrán las condiciones que aseguran la continuidad operativa de NIS y el refuerzo de la soberanía nacional sobre recursos estratégicos.