
El control de los campamentos donde permanecen los familiares de miembros del Estado Islámico, custodiados hasta ahora por fuerzas kurdas, pasará a manos del Gobierno de Siria tras el pacto alcanzado entre las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y Damasco. Este acuerdo otorga además a Estados Unidos la garantía de colaboración plena del Estado sirio en las operaciones contra las células del grupo yihadista, en las que las milicias kurdas han mantenido un papel clave como aliadas de Washington. Según detalló el medio Rohani TV, la medida forma parte de una serie de decisiones tomadas con el propósito de frenar la violencia reciente y evitar una escalada hacia enfrentamientos de mayor envergadura en la región.
De acuerdo con la información difundida por Rohani TV y recogida por distintos medios, Mazloum Abdi, comandante en jefe de las FDS, defendió la retirada de combatientes kurdo-árabes de las regiones de Deir Ezzor y Raqqa. Abdi indicó que la decisión buscó evitar un conflicto interno y un aumento de muertes, confirmando la vigencia del alto el fuego anunciado por el presidente sirio Ahmed al Shara. “Esta guerra nos fue impuesta. Queríamos evitarla pero, desafortunadamente, al ser planificada por muchas fuerzas, nos fue impuesta”, sostuvo Abdi en su declaración transmitida por Rohani TV. El dirigente precisó que el pacto prevé el retiro de efectivos hacia Hasaka y la cesión de áreas estratégicas al gobierno central.
El acuerdo presentado por la Presidencia siria establece que Damasco asumirá el control total de los puntos estratégicos de la región nororiental de Siria. El pacto incorpora tanto a la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES) como a las FDS en las estructuras oficiales estatales. A cambio de la detención inmediata de las operaciones militares sirias en el noreste, ambas instancias reconocerán la transferencia inmediata y completa de las gobernaciones de Deir Ezzor y Raqqa al control del Estado. Según informó Rohani TV, todas las instituciones civiles de la provincia de Hasaka se integrarán también en la administración estatal.
El control de todos los cruces fronterizos y de los yacimientos de petróleo y gas quedará bajo la autoridad directa del Estado sirio. El acuerdo contempla que fuerzas regulares ejerzan la protección de estas infraestructuras, y que los recursos generados retornen a las arcas estatales. Reportó Rohani TV que las FDS y la AANES aceptaron replegarse al extremo oriental del río Éufrates, lo que deja en manos de Damasco la supervisión de infraestructuras clave para la economía y la seguridad nacional.
Dentro del proceso de integración, las milicias kurdo-árabes podrán designar una lista de figuras propuestas para altos cargos en las estructuras militares, de seguridad y civiles del Estado. El medio Rohani TV explicó que esto representa un avance significativo respecto a intentos previos para vincular a la administración autónoma y sus fuerzas armadas dentro del aparato estatal sirio. Hasta el momento, estos esfuerzos de integración se habían visto frustrados, principalmente debido a la demanda de la AANES de establecer un sistema federal con amplia autonomía para estas regiones.
Como parte de los términos acordados, las FDS y las autoridades del norte y este del país reconocieron el decreto presidencial firmado por Ahmed al Shara, el cual ratifica oficialmente el reconocimiento de una “identidad kurda” dentro de Siria. Según reseñó Rohani TV, hace apenas unos días representantes kurdos reclamaban que dicho reconocimiento se materializara en una Constitución nacional, y no mediante un decreto considerado como provisional o insuficiente por líderes comunitarios.
Según la información difundida, el anuncio del pacto siguió a los avances del ejército sirio en la zona y a una serie de choques armados con las FDS tras el estancamiento de las negociaciones para definir el papel y la integración de las fuerzas kurdas, así como el futuro de la administración semiautónoma tras la caída del régimen de Al Assad en diciembre de 2024.
El comandante de las FDS, durante sus declaraciones, sostuvo que a pesar de la retirada táctica y de la aceptación de los términos del acuerdo, la organización mantiene su objetivo de preservar los logros alcanzados desde el inicio del conflicto y garantizar los derechos de la población local dentro del marco de esta nueva etapa. Afirmó que “estamos decididos a proteger los logros de la revolución y los logros de nuestro pueblo, preservando al mismo tiempo las características específicas de nuestra región. Tenemos la capacidad para hacerlo”, subrayó.
En la dimensión internacional, el pacto aborda de modo explícito la cooperación entre el gobierno central y Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo, ámbito en que las milicias kurdas se han consolidado como interlocutores fundamentales y aliados constantes de las fuerzas estadounidenses. El compromiso oficial sirio busca estabilizar una región marcada por la fragmentación, la multiplicidad de actores armados y el deterioro de las condiciones humanitarias tras años de conflicto.
Según publicó Rohani TV, el proceso de integración administrativa supone que la autoridad estatal controlará gradualmente todos los sectores civiles de Hasaka, unificando las funciones administrativas y regularizando el marco institucional. Al transferir la protección de los recursos energéticos y la administración regional a Damasco, el gobierno apunta a reforzar tanto su posición política como el flujo de ingresos necesarios para la reconstrucción nacional.
El alcance del acuerdo refleja tanto la presión militar y política como la necesidad de evitar un escenario de guerra civil en territorios de composición étnica compleja, con presencia de diversas comunidades y organizaciones armadas. La priorización del alto el fuego y la renuncia a la autonomía plena de la AANES, a cambio de garantías de representación y reconocimiento de identidad, marcan un giro relevante dentro de las negociaciones mantenidas hasta el momento.
La intervención directa del presidente Ahmed al Shara, sumada a la participación de las FDS en el proceso, resalta el interés común de reducir la intensidad del conflicto y relanzar la estabilidad en el noreste sirio. Según consignó Rohani TV, el proceso abre una nueva etapa en la relación entre las estructuras estatales y las entidades semiautónomas del país, bajo la mirada atenta de actores internacionales como Estados Unidos y organizaciones kurdas.