
Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) han denunciado que fuerzas militares y milicias aliadas han cometido actos de violencia y han facilitado la liberación de combatientes yihadistas detenidos en dos centros penitenciarios del este sirio, en el marco de las operaciones que han culminado con un nuevo acuerdo de integración militar. Según publicó la agencia turca Anadolu, este pacto, alcanzado tras recientes enfrentamientos en barrios de Alepo y negociaciones iniciadas después de la caída de Damasco el 8 de diciembre de 2024, representa el final del control de la milicia kurdo-árabe sobre el noreste de Siria, con la única concesión de integrar a algunos de sus mandos en el ejército regular del país. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, celebró estos desarrollos desde Ankara, proclamando el “fin de la era del terrorismo” y exigiendo la aplicación inmediata de los términos del alto el fuego.
Tal como recoge Anadolu, Erdogan manifestó la necesidad de que “las condiciones del alto el fuego y el acuerdo de integración deben cumplirse rápidamente y nadie debería cometer el mismo error otra vez”. Destacó que la región, a su juicio, ha superado la amenaza que han supuesto los enfrentamientos entre kurdos, árabes y múltiples actores armados. El mandatario explicó que la conversación que mantuvo la noche anterior con Ahmed al Shara, presidente sirio, sirvió para felicitarle tanto por el pacto como por la reciente operación militar en Alepo, la cual precipitó el cambio de statu quo en el noreste sirio.
El medio Anadolu detalló que la integración de algunos oficiales de las FDS en la estructura del ejército oficial sirio constituye la principal cláusula del acuerdo, tras semanas de hostilidades. Erdogan remarcó que “el Ejército actuó bajo la cadena de mando y aprobó el examen, evitando acciones que hubieran sido un error cuando tenía toda la razón”, en alusión al desempeño de las fuerzas sirias ante episodios de provocación armada en el norte del país. El presidente turco ensalzó el principio de “un Estado, un Ejército” como exigencia fundamental para la estabilidad futura de Siria, y criticó duramente a quienes, en sus palabras, “intentaban crear un estado dentro del estado”.
Turquía, apoyada por países árabes y por milicias alineadas con el grupo Hayat Tahrir al Sham (HTS), ha mantenido por décadas diferencias irreconciliables con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y su rama siria, las Unidades de Protección Popular (YPG), consideradas la columna vertebral de las FDS en la región. El gobierno turco califica a ambas organizaciones de terroristas y observa en ellas una amenaza directa a su soberanía e integridad territorial, toda vez que el PKK perseguía la separación de territorios de mayoría kurda al sureste de Turquía.
Anadolu informó que el área bajo control de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AANES), gestionada por autoridades kurdo-árabes y respaldada militarmente por las FDS, se vio forzada a aceptar la pérdida de autonomía militar efectiva tras las operaciones recientes. Así, el acuerdo formaliza la disolución de facto de su ejército propio, limitando su presencia en las instancias castrenses a la integración selectiva de cuadros dirigentes en la jerarquía militar oficial siria.
El 8 de diciembre de 2024, fuerzas rebeldes apoyadas internacionalmente lograron tomar Damasco, derrocando a Bashar al Assad tras años de guerra civil. Tras este episodio, comenzó una etapa de negociación entre el nuevo gobierno de Ahmed al Shara y la estructura militar de las FDS orientada a la posible integración de combatientes y mandos, aunque el pacto hecho público el 18 de enero excluyó las demandas centrales de las autoridades kurdo-árabes, que aspiraban a mayores cuotas de autogobierno y representación castrense.
A lo largo del proceso, según reportó Anadolu, la postura turca sostuvo una política de “tolerancia cero” con cualquier intento de autonomía militar en el norte sirio, reafirmando su estrategia de asegurar un solo mando militar como garantía para evitar la formación de entidades estatales paralelas. Erdogan insistió en que “el Gobierno sirio (...) ha resuelto el problema con un daño mínimo”, minimizando la dimensión de las denuncias de las FDS sobre supuestas atrocidades durante la ofensiva y la cuestión aún no resuelta de los prisioneros yihadistas liberados.
Dentro de la región, la reconfiguración militar implicará el repliegue definitivo de las milicias dependientes de la AANES, mientras que el ejército regular sirio asumirá el control de las zonas previamente gestionadas por las FDS. Las consecuencias del acuerdo se extienden a la colaboración regional respecto de la seguridad y la persecución de células yihadistas dispersas tras la liberación denunciada por la milicia kurdo-árabe.
Finalmente, Erdogan reiteró durante su intervención en Ankara, citada por Anadolu, su compromiso con la erradicación de organizaciones armadas consideradas terroristas, tanto en Siria como en países fronterizos. Añadió que espera ver el cumplimiento inmediato de los compromisos en materia de alto el fuego e integración militar, en línea con el nuevo escenario de cooperación establecido entre Ankara y Damasco y tras la reconfiguración de los equilibrios militares en la región tras la caída del gobierno de Bashar al Assad.