
La Administración Autónoma para el Norte y el Este de Siria considera que la situación en la región alcanzó un punto insostenible luego de que el Ejército sirio tomara el control de la ciudad de Tabqa y la presa del Éufrates, según recogió Europa Press. A través de un comunicado, instó a la población a acatar la declaración de movilización general con el objetivo de preservar los avances de la región y resistir ante lo que calificó de una “guerra existencial”.
Según detalló Europa Press, la declaración de movilización general en el noreste sirio se produjo luego de que la tregua acordada entre las partes colapsara durante el fin de semana anterior. Tras el fracaso del cese de hostilidades, unidades militares del Gobierno central avanzaron hacia territorios controlados por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), tomando posiciones en puntos estratégicos como Tabqa —ubicada en la provincia de Raqqa— y la cercana presa del Éufrates.
Las FDS, brazo militar de facto de la Administración Autónoma, acusaron a los militares sirios de incumplir lo pactado desde un primer momento, ya que entraron en localidades sin que los combatientes de las FDS se hubieran retirado completamente. Denunciaron también que las fuerzas del Gobierno atacaron ciudades fuera del área estipulada en el acuerdo de cese el fuego, una acción que, según las FDS, eleva el riesgo de enfrentamientos generalizados en la región.
El Gobierno de Siria, según publicó Europa Press, rechazó estas acusaciones y afirmó que sus tropas respondieron a “ataques no provocados” perpetrados por fuerzas opositoras. Además, responsabilizó de la escalada a la supuesta implicación de miembros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una organización considerada terrorista por Turquía y que, de acuerdo con la versión oficial siria, mantiene vínculos ideológicos con parte de las FDS. Las autoridades de Damasco enfatizaron que la presencia de combatientes del PKK constituye una amenaza a la seguridad y que cuentan con el respaldo de Ankara en las operaciones para restaurar el control sobre el territorio.
El contexto de la ofensiva militar ha despertado nuevas preocupaciones entre actores internacionales. Según Europa Press, Estados Unidos y Francia intensificaron sus llamados para el cese inmediato de las hostilidades. Washington ha sido aliado de las FDS durante las campañas contra el Estado Islámico, mientras que París ha demandado repetidas veces la protección de los habitantes del noreste sirio y la reanudación de negociaciones.
En su comunicado, la Administración Autónoma hizo hincapié en la importancia de la resistencia popular ante la amenaza de perder los logros obtenidos desde la instauración de la región autónoma. “Nos encontramos en una coyuntura crítica: o resistimos y vivimos con dignidad, o nos vemos sometidos a toda forma de opresión y humillación. En consecuencia, hacemos un llamamiento a nuestro pueblo a responder a la decisión de movilización general”, difundió la administración, citada por Europa Press.
El llamado enfatizó la necesidad de mantenerse en alerta máxima y de organizar una respuesta masiva y coordinada. Para la Administración Autónoma, la única vía para proteger la identidad local y evitar una regresión en los derechos es la unidad frente a la ofensiva militar, según lo expresado en el mismo documento.
Europa Press indicó que la tensión incrementó debido a la compleja red de alianzas y rivalidades locales e internacionales. Turquía, aliada del régimen sirio en la lucha contra el PKK, observa con atención el desarrollo de los acontecimientos, mientras que el proceso de disolución de algunas agrupaciones vinculadas al PKK añade incertidumbre para las próximas acciones militares.
Finalmente, según constató el medio, la situación humanitaria permanece delicada ante el riesgo de desplazamientos y el impacto en las infraestructuras, dada la relevancia estratégica de la presa del Éufrates y la importancia de Tabqa para la gestión de recursos en toda la región.