Lisboa, 18 ene (EFE).- El exministro y exsecretario general del Partido Socialista António José Seguro quedó este domingo primero en las elecciones presidenciales en Portugal y pasará a la segunda vuelta, prevista para el 8 de febrero, al no tener suficientes votos para proclamarse jefe de Estado, demostrando que la izquierda todavía sigue plantando batalla pese a los últimos varapalos electorales.
Con el 99,02 % de los sufragios escrutados, Seguro ha quedado primero con el 31,04 % de los votos, por delante del segundo, el líder de ultradererecha, André Ventura, que tiene el 23,61 %.
De semblante serio, pero cercano con los votantes, Seguro ha hecho de la defensa de la sanidad pública la bandera de su campaña, un asunto que preocupa a los electores por el estado desastroso del Sistema Nacional de Salud.
Desde que presentó su candidatura, Seguro se ha mostrado como el candidato de izquierda con más posibilidades, aunque algunos de sus críticos dentro de este espectro político todavía recuerdan cómo en los años de la troika se abstuvo cuando era líder de los socialistas para que salieran adelante los presupuestos de 2012, propuestos por el Gobierno conservador de Pedro Passos Coelho, con un recorte de las pagas extra de vacaciones y Navidad.
A sus 64 años, este profesor de Teoría del Estado y Pensamiento Político y Social de la Universidad Autónoma de Lisboa ha pasado los últimos años dedicado a la docencia tras una trayectoria política dentro del Partido Socialista (PS).
Nacido en Penamacor, cerca de la frontera con la comunidad española de Extremadura, es licenciado en Relaciones Internacionales y muy pronto se vinculó al PS, donde entre 1990 y 1994 fue secretario general de sus juventudes, años en los que también fue diputado nacional perteneciendo al núcleo duro de António Guterres, actual secretario general de la ONU.
De hecho, Seguro formó parte de los dos Gobiernos de Guterres (1995-2002), como secretario de Estado adjunto del primer ministro y ministro adjunto del primer ministro.
También tuvo un periplo por el Parlamento Europeo, donde fue eurodiputado y coautor del informe sobre el Tratado de Niza, donde se mostró crítico por la timidez mostrada ante la integración europea y pidió pasos más sólidos.
De vuelta a Portugal, fue líder parlamentario del PS y más tarde secretario general del partido en los años de la troika hasta que el entonces alcalde de Lisboa, António Costa, futuro primer ministro y actual presidente del Consejo Europeo, le arrebató el puesto en las primarias internas.
Desde entonces, Seguro ha estado retirado de la esfera pública.
Su candidatura ha recibido el apoyo explícito del PS, aunque recientemente durante un paseo electoral en Lisboa dijo que es "suprapartidista" y que solo él decide sobre su carrera presidencial.
En el contacto directo con los electores se le ve cómodo, utilizando sus dotes como profesor, escuchando y dando consejos, especialmente con los jóvenes.
Durante la campaña también ha sabido abandonar el tono de profesor en ocasiones y soltarse la melena, como cuando se marcó unos bailes en la calle al ritmo del acordeón con sus simpatizantes o cuando durante una visita a una residencia universitaria confesó haber estado en el Boom Festival, un evento de trance psicodélico en Idanha-a-Nova, en el interior del país.
Afirma que su "primera prioridad" es la sanidad, consciente de que es uno de los problemas que más inquietan en un país donde la semana pasada supuestamente falleció un hombre que estuvo esperando durante tres horas una ambulancia.
Para Seguro, "no hay milagros pero sí respuestas inmediatas que deben tomarse y eso compete a los Gobiernos" y como presidente trataría de promover convergencias y compromisos para resolver de forma duradera los problemas.
Probablemente, Seguro sea de entre todos los candidatos el que haya hecho más gala de su conocimiento de las funciones del presidente, ya que en la mayoría de sus intervenciones, y siempre con su tono de profesor, explica las limitaciones que tiene el cargo y su capacidad de maniobrar, sin prerrogativas ejecutivas, frente a otros candidatos que abogan por un rol más intervencionista.
En un acto de campaña hizo toda una declaración de intenciones al entrar en una librería y comprar una biografía de la que fuera primera dama de Portugal, la actriz, profesora y activista Maria Barroso (1925-2015), que fue esposa del expresidente y ex primer ministro Mário Soares (1924-2017).
De hecho, en algún momento de ese evento algunos de sus seguidores gritaron 'Seguro é fixe' (Seguro es genial), emulado 'Soares é fixe', el eslogan de la campaña presidencial de Soares, cofundador del PS en Portugal, en las elecciones de 1986. EFE
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