Retorna tímidamente la normalidad a Uganda pero se esfuma la esperanza de cambio político

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Kampala, 17 ene (EFE).- Parece que la normalidad está regresando poco a poco a Uganda, donde los ciudadanos vuelven tímidamente a las calles y algunos negocios reabren después de que las autoridades anunciaran este sábado la victoria en las elecciones del presidente Yoweri Museveni, en el poder desde 1986, lo que ha disipado las esperanzas de un cambio político.

Unos minutos antes de que Uganda anunciase los resultados electorales por la radio y la televisión -las autoridades impusieron un bloqueo temporal de internet desde el pasado martes-, un conductor de mototaxis en Kampala, la capital, expresó a EFE su cansancio.

"No sé por qué nos hacen esperar, todos sabemos que Museveni va a ganar las elecciones", dijo el joven en una céntrica calle, mucho más vacía de lo habitual, mientras militares y policías ocupaban las aceras, en vez de vendedores ambulantes.

La previsión del motorista, que prefiere ocultar su identidad, se hizo realidad poco tiempo después.

El presidente de la Comisión Electoral (EC, en inglés), el juez Simon Byabakama, anunció los resultados oficiales de los comicios, según los cuales Museveni, de 81 años y jefe del Movimiento de Resistencia Nacional (NRM), obtuvo 7,9 millones de votos (71,65 %), lo que le permitiría conseguir el séptimo mandato que buscaba.

En segundo lugar, quedó el cantante y líder opositor Bobi Wine, cuyo nombre real es Robert Kyagulanyi, con 2,7 millones de votos (24,72 %), quien rechazó los resultados anunciados por la EC y denunció un fraude "masivo" durante la jornada electoral.

"Rechazamos todo lo que declare el señor Byabakama, porque los supuestos resultados que anuncian son falsos y no reflejan en absoluto lo que ocurrió en los colegios electorales ni lo que formula en las actas", afirmó el opositor en un vídeo compartido en la red social X, poco antes del anuncio de la EC.

Después de meses de interrupción de los mítines de Wine con munición real y gases lacrimógenos y del arresto de cientos de simpatizantes de la oposición, el miedo a posibles disturbios ha hecho que muchas personas se quedasen en sus casas durante días.

Y esto, en un país donde el 75% de la población trabaja en el sector informal y no tiene ingresos fijos ni regulares, significa punzadas de hambre en los estómagos de gran parte de la población.

Por eso, aunque estos resultados electorales sean un golpe para los simpatizantes de Wine, popular sobre todo entre los más jóvenes, muchas personas han suspirado con alivio.

Esta tarde, una mujer de unos 40 años sonríe a EFE desde el interior de su pequeño colmado oscuro, lleno de botellas de refrescos, especias para cocinar, sal, azúcar, bolsas de arroz y chucherías.

"Necesitamos que Museveni sea nuestro presidente", dice esta mujer, que también quiere ocultar su identidad. "Bobi Wine es un político inexperto y no creo que sea capaz de mantener la paz que necesitamos para seguir trabajando", añade.

Museveni, de 81 años, llegó al poder tras liderar una guerra de guerrillas que derrocó a su antecesor y su ascenso puso fin a un ciclo de dos décadas de inestabilidad política.

El presidente a menudo presume de la transformación que ha vivido Uganda bajo su mandato y se describe como el único capaz de mantener la paz y la estabilidad del país.

Aunque siete candidatos se enfrentaban al jefe de Estado por la Presidencia, el único rival real era Wine, de 43 años, líder de la Plataforma Unidad Nacional (NUP) y quien concurrió por primera vez en la carrera presidencial en las elecciones de 2021.

Sus canciones, sin embargo, siempre estuvieron cargadas de contenido social y muchas de sus letras hablaban de su pasado en una barriada de Kampala y denunciaban la desigualdad y la falta de oportunidades.

Esa frescura -hasta entonces, los contrincantes políticos de Museveni habían sido exaliados desencantados por la deriva autoritaria del mandatario- atrajo a muchos jóvenes ugandeses.

Badru Katambe, otro conductor de mototaxi de 22 años, votó por primera vez en su vida el pasado jueves y ahora se entera de la victoria de Museveni en la radio en su pequeño teléfono, en la que suena una voz distorsionada de una emisora pública en luganda, uno de los idiomas más hablados del país.

El tono jovial del locutor contrasta con la decepción de Katambe. "He votado porque quería cambiar Uganda -dice a EFE- No lo hemos conseguido, pero al menos yo seguiré luchando pacíficamente. Da igual lo que diga la Comisión Electoral. Bobi Wine es mi presidente".