El Racing asume que es "100% responsable del caos" previo al partido contra el Barça

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El Real Racing Club de Santander ha pedido perdón a sus aficionados por los problemas registrados en los accesos a los Campos de Sport de El Sardinero antes del partido de octavos de final de la Copa del Rey MAPFRE ante el FC Barcelona, que tuvo que comenzar con 15 minutos de retraso, a las 21.15 horas, tras una deficiente apertura de puertas y un colapso en los exteriores del estadio.

"A veces uno no es culpable, o no lo es por completo, pero sí es responsable. Este es el caso y el Racing es 100% responsable del caos que se produjo en los accesos del estadio", reconoció el club cántabro en un comunicado, en el que calificó de "fallo organizativo sin paliativos" lo sucedido en los momentos previos al inicio del encuentro.

El Racing explicó que el retraso fue consecuencia de "una concatenación de acontecimientos que no supimos valorar previamente en su justa medida", y detalló que la llegada tardía de la comitiva del equipo a El Sardinero fue en "gran medida" debido a la enorme cantidad de racinguistas que querían animar al equipo y que "ralentizaron la marcha del autobús".

Según el club, esta situación provocó que el operativo se centrara en garantizar el acceso del equipo y la seguridad de los aficionados durante el recibimiento, en detrimento de la apertura de puertas y del control de accesos a las localidades, una circunstancia que se vio agravada por la lluvia torrencial que cayó en esos momentos.

"Ante el fallo organizativo sin paliativos que cometimos ayer en los momentos previos al inicio del partido ante el Fútbol Club Barcelona, el Real Racing Club quiere pedir perdón al racinguismo y a los aficionados que acudieron ayer a los Campos de Sport por la injustificable tardanza a la hora de abrir las puertas del estadio", señaló la entidad.

El comunicado añade que el retraso del partido fue decidido por el árbitro tras escuchar al dispositivo de seguridad y a ambos clubes. "Fue una acertada decisión, ya que se pudo comprobar que a las 21.15 todas las puertas estaban despejadas y los aficionados ocupaban ya su respectiva localidad", indicó el Racing, que aseguró que tomará "las medidas oportunas para que estos lamentables acontecimientos no se vuelvan a repetir".

Por último, el club reiteró sus disculpas y agradeció el comportamiento de su afición. "Queremos transmitiros el orgullo que sentimos por la imagen que dais de nuestro club y del ambiente que generáis en los Campos de Sport en cada partido", concluyó.

Así, el Racing de Santander adelantará la hora de llegada del autobús del equipo y duplicará el personal de seguridad en los próximos encuentros en los que se prevea un gran recibimiento por parte de la afición, para que no se repitan los retrasos que se vivieron este jueves en Los Campos de Sport del Sardinero.

Y es que, a 50 minutos del inicio del duelo entre los racinguistas y los blaugranas, las puertas del estadio continuaban cerradas debido a que el dispositivo de seguridad no estaba en sus puestos, generando grandes colas y malestar entre los aficionados, que se calaron esperando a entrar, debido a que comenzó a diluviar.

Los efectivos de seguridad tuvieron que abrir paso al autobús del equipo, que llegó al Sardinero con bastante retraso, sobre las 19.50 horas, arropado por la afición y bajo bengalas y fuegos artificiales, en un trayecto desde La Albericia en el que tardó 35 minutos cuanto en otras ocasiones lo hace en diez, han explicado fuentes del club a Europa Press.

Según han indicado, aunque otras veces el método del personal de seguridad ha sido el mismo, es decir, primero acuden a ayudar a abrir paso al vehículo y después se instalan en sus diferentes puestos, tanto en la zona de taquillas como en el campo, no ha habido problemas. No obstante, en esta ocasión el bus del Racing llegó más tarde de lo previsto.

De esta forma, las vallas de seguridad instaladas para la recepción de los jugadores se retiraron sobre las 20.00 horas, mientras que las puertas del campo no se abrieron hasta unos 30 minutos más tarde.

Un momento, el de la entrada, en el que también se vivió algún percance. Y es que hubo ciertas dificultades para leer los QR de las entradas dado que las de formato de papel estaban mojadas y en el caso de las digitales las pantallas de los móviles también tenían agua, tras el gran chaparrón que cayó a los asistentes mientras esperaban en la fila para entrar al estadio, y que trasladaron su malestar con silbidos y gritos.