
Mientras el Gobierno congoleño sostiene que el Movimiento 23 de Marzo (M23) ha difundido información incorrecta sobre su retirada de la ciudad de Uvira, fuentes militares locales informaron que las operaciones recientes condujeron a la muerte de 180 insurgentes en la provincia de Kivu Sur. El Ejército de la República Democrática del Congo (RDC) anunció que los combates y bombardeos se desarrollaron durante dos jornadas, el martes y el miércoles, enfocados en los territorios de Fizi y Uvira, sectores históricamente afectados por la violencia y desplazamientos de población. De acuerdo con lo publicado por el portal congoleño 7sur7, el resultado de la ofensiva incluyó tanto numerosas bajas entre las fuerzas rebeldes como la captura y rendición de combatientes.
Las acciones militares descritas incluyeron ataques por aire y tierra en zonas donde el conflicto armado ha provocado una prolongada crisis humanitaria. El subteniente Mbuyi Kalonji Reagan, portavoz del sector operativo Sukola 2, precisó en declaraciones recogidas por 7sur7 que veintidós integrantes del M23 se entregaron ante las autoridades en la localidad de Makobola, mientras que otros ocho resultaron capturados en Kigongo, localidades ambas situadas en el área de influencia del grupo insurgente.
El mando castrense reforzó la posición oficial del Ejecutivo congoleño, que señala al M23 por persistentes actos de saqueo en la urbe de Uvira, escenario donde los rebeldes incrementaron su presencia a finales del año anterior. Aunque representantes del M23 comunicaron en su momento la retirada de sus efectivos de esa ciudad como parte de un gesto hacia los esfuerzos de negociación internacional, el portavoz militar calificó esa versión de infundada y denunció el mantenimiento de hostilidades por parte de la organización armada. Según las palabras recogidas por 7sur7, el portavoz afirmó: “Estos terroristas están saqueando y robando las propiedades de los ciudadanos pacíficos de Uvira”.
El balance oficial surge en un contexto donde las autoridades reiteran que los intentos de diálogo han tenido resultados limitados, sin que los acercamientos más recientes hayan logrado avances tangibles hacia la resolución del conflicto. El M23, que irrumpió de nuevo en el este del país el año pasado tras un periodo de inactividad, no emitió declaraciones en las horas posteriores al informe militar detallado por las fuerzas armadas.
La persistencia de combates en Fizi y Uvira refleja la compleja situación de seguridad en la región oriental de la RDC, caracterizada por la presencia de múltiples actores armados y una alta movilidad forzada de la población civil. De acuerdo con el seguimiento periodístico de 7sur7, estas operaciones constituyen una de las respuestas más contundentes del Ejército en los meses recientes ante la expansión de grupos armados que desafían la autoridad estatal y agravan la crisis humanitaria.
Entre las informaciones consignadas por el portal, destaca que el grupo rebelde continúa sin un pronunciamiento formal acerca de las operaciones militares ni del reporte sobre las bajas y capturas divulgado por las fuerzas regulares. En paralelo, portavoces del Gobierno insisten en que la presión militar persistirá en las zonas bajo disputa, mientras permanecen estancados los procesos multilaterales para alcanzar una solución negociada al conflicto.
Las operaciones recientes en Kivu Sur reflejan el esfuerzo del Estado por responder militarmente a la escalada de ataques y a la denuncia de saqueos, explicaron fuentes militares recogidas por 7sur7. Las detenciones y rendiciones de insurgentes representan, según el mismo medio, una señal de debilitamiento del M23 en varios sectores donde el grupo intentó consolidar su control territorial en los últimos meses. Por otra parte, la inseguridad y el temor a represalias generan nuevas olas de desplazamiento interno, fenómeno reportado habitualmente por los organismos humanitarios y frecuentemente citado en las crónicas sobre el conflicto en el este congoleño.
Funcionarios militares reiteraron durante la última comparecencia ante la prensa que toda la información relativa a las operaciones y al balance de bajas corresponde a datos recopilados por el sector operativo Sukola 2, destinado a neutralizar actividades de comandos insurgentes en la zona. Según el relato recogido por 7sur7, las actuales acciones armadas forman parte de una estrategia de presión para restablecer el control estatal sobre áreas estratégicas y frenar el avance de facciones rebeldes.
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