El PMA alerta de que podría quedarse en marzo sin suministros alimentarios en Sudán y pide financiación adicional

Millones de personas quedarían sin asistencia alimentaria en las próximas semanas, advierte el organismo humanitario, que solicita recursos económicos urgentes para evitar consecuencias catastróficas en medio de una emergencia agravada por el conflicto armado

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El conflicto armado que estalló en Sudán hace casi tres años ha dejado más de 21 millones de personas padeciendo hambre aguda, con 3,7 millones de menores, embarazadas y mujeres lactantes en situación de desnutrición, según consignó el medio Europa Press. En este contexto, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió que sus reservas de ayuda alimentaria en el país podrían agotarse para finales de marzo, lo que pondría a millones de sudaneses en riesgo de perder un recurso vital para su supervivencia.

De acuerdo con Europa Press, el director de Preparación y Respuesta de Emergencia del PMA, Ross Smith, enfatizó la gravedad de la crisis al señalar que el organismo se ha visto obligado a reducir las raciones al mínimo necesario. Smith afirmó: “El PMA se ha visto forzado a reducir las raciones al mínimo necesario para la supervivencia. A finales de marzo habremos agotado nuestros suministros alimentarios en Sudán. Sin una financiación adicional inmediata, millones de personas quedarán sin ayuda alimentaria vital en unas semanas”.

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El organismo solicitó una asignación urgente de 700 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente 603 millones de euros, para sostener sus operaciones hasta el mes de junio. Europa Press detalló que este pedido busca evitar el colapso de la asistencia, en medio de una emergencia humanitaria agravada por la prolongación del conflicto armado. El PMA informó que consiguió hacer llegar ayuda a diez millones de personas en Sudán, incluyendo 1,8 millones que viven en áreas con hambruna confirmada o en riesgo de padecerla, durante los últimos seis meses.

El país enfrenta una crisis de desplazamiento de gran escala, que según el PMA representa la mayor en el mundo actualmente tanto en términos de hambre como de población desplazada. Smith advirtió sobre el retroceso de los avances alcanzados: “Los logros duramente ganados están en riesgo de revertirse”, según recogió Europa Press. El directivo insistió en la urgencia de sostener el apoyo internacional y destacó que “cada día que duran los combates, las familias se suman más en el hambre y las comunidades se ven aún más al borde del abismo”.

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Europa Press contextualizó la emergencia a partir de la historia reciente del país, marcada por un proceso de transición política fallido. El estallido de la guerra civil en abril de 2023 se originó en las tensiones por la integración del grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) dentro del ejército nacional. Este desacuerdo bloqueó la hoja de ruta para la transición política tras la caída del régimen de Omar Hasán al Bashir en 2019 y, posteriormente, el derrocamiento en 2021 del entonces primer ministro, Abdalá Hamdok. El conflicto mantiene activa la inestabilidad institucional y ha provocado la intervención de actores internacionales en respaldo a diferentes facciones enfrentadas.

La violencia y la falta de acceso a servicios básicos han desencadenado una emergencia sanitaria, con la propagación de enfermedades y el deterioro de la infraestructura crítica, lo que limita la llegada de la asistencia a cientos de miles de damnificados, según reportó Europa Press. El desplazamiento masivo tanto interno como hacia países vecinos incrementó la presión sobre los sistemas humanitarios. El PMA subrayó que revertir la extensión de la hambruna solo será posible si se reciben los fondos necesarios para mantener su operación en Sudán. Smith concluyó en el reporte: “Podemos revertir la situación y evitar que la hambruna se extienda aún más, pero solo si contamos con los fondos para apoyar a estas familias tan vulnerables”.

La comunidad internacional, conforme informó Europa Press, sigue manifestando su inquietud ante la posibilidad de que la crisis alimentaria se agrave aún más, agravando no solo el acceso a alimentos, sino también a la salud y a la seguridad para millones de personas atrapadas en medio del conflicto armado.