Al Shara aborda con Erdogan la situación en Siria y la ofensiva gubernamental contra barrios kurdos en Alepo

Las máximas autoridades de Siria y Turquía conversaron sobre la escalada de violencia en Alepo, el papel de las comunidades kurdas y los desafíos para la paz regional, en medio de un cese al fuego y nuevas demandas a los combatientes

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Ahmed al Shara, presidente de transición de Siria, instó a proteger a la población civil y a garantizar la seguridad en torno a Alepo durante su reciente conversación con el mandatario turco Recep Tayyip Erdogan. Según informó el medio, ambos líderes dialogaron sobre los episodios más recientes de confrontación en la región, incluyendo la ofensiva del gobierno sirio sobre barrios de mayoría kurda en la ciudad de Alepo, y discutieron mecanismos para consolidar la estabilidad regional. La noticia principal radica en la ofensiva siria sobre estos barrios, el ofrecimiento turco de cooperación y la declaración de un alto el fuego, mientras crecen las demandas a los combatientes kurdos.

De acuerdo con la información difundida por la Presidencia siria y recogida en el medio, Al Shara y Erdogan intercambiaron puntos de vista en relación a la escalada de hostilidades. El mandatario sirio enfatizó el objetivo de restablecer la autoridad estatal en todo el territorio nacional, aludiendo a la necesidad de acabar con la presencia de grupos armados en la zona, en una referencia indirecta a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). Durante el encuentro, las partes coincidieron en fortalecer la cooperación entre instituciones de ambos países para aplicar acuerdos bilaterales en favor de sus respectivas poblaciones y para facilitar condiciones que favorezcan la paz y la estabilidad en el entorno regional, según detalló el reporte.

En el contexto de las acciones militares en Alepo, el Gobierno sirio anunció recientemente la instauración de un alto el fuego en tres barrios estratégicos: Sheij Maqsud, Ashrafiyé y Bani Zeid. De acuerdo con lo consignado, se solicitó a los milicianos kurdos retirarse de estas zonas antes de las 7.00 horas locales, en una medida interpretada como un gesto hacia la protección civil. Esta decisión fue recibida positivamente por Estados Unidos, aunque hasta el momento las FDS no han emitido comentarios oficiales.

El Ejército sirio confirmó el jueves el inicio de una serie de bombardeos contra posiciones controladas por las FDS en Sheij Maqsud y Ashrafiyé. Las fuerzas leales al gobierno aseguraron que estos barrios funcionan como centros neurálgicos de operaciones militares kurdas, declarando estos puntos como objetivos militares legítimos, explicó el medio. Como parte del dispositivo, se establecieron corredores humanitarios para facilitar la evacuación de residentes civiles, buscando minimizar el impacto de las hostilidades sobre la población.

Las FDS acusaron a Damasco de haber causado al menos doce víctimas mortales y más de sesenta heridos en estos ataques recientes, según reportó el medio. El gobierno sirio, por su parte, justificó las operaciones alegando que las actividades de las milicias kurdas obstaculizaban el proceso de reconstrucción y ponían en jaque la seguridad en Alepo y zonas aledañas.

El telón de fondo de este conflicto está marcado por las negociaciones inconclusas para integrar a las fuerzas kurdas en la estructura militar nacional y definir el papel de las autoridades kurdas semiautónomas tras la salida de Bashar al Assad del poder en diciembre de 2024. Las tensiones entre Damasco y las milicias kurdas persisten, dificultando la concreción de un acuerdo definitivo sobre la administración territorial y la organización de la seguridad en las regiones bajo control kurdo.

El medio detalló que el autodenominado alto el fuego se instrumentó en paralelo con la exigencia del gobierno sirio a los combatientes kurdos para que evacuen las áreas bajo su control. Las autoridades de Siria subrayaron la importancia de esta medida para permitir el acceso de ayuda humanitaria y restablecer la normalidad entre los habitantes que han sufrido el reciente incremento de las hostilidades. Turquía, en tanto, propuso apoyar a las fuerzas sirias y mostró disposición para coordinar acciones encaminadas a estabilizar el entorno próximo a su frontera.

Según la comunicación de la Presidencia siria citada por el medio, la coordinación entre Ankara y Damasco pretende generar un marco sólido de cooperación para el largo plazo, con énfasis en la aplicación de acuerdos que permitan la salida pacífica de los combatientes y fortalezcan la presencia estatal en las zonas disputadas. El comunicado señala: "Las dos partes acordaron mantener una coordinación estrecha entre las instituciones relevantes de ambos países para garantizar la aplicación de los entendimientos conjuntos, en beneficio de los intereses de los pueblos de Siria y Turquía, y reforzar las posibilidades de una paz y una estabilidad duraderas en la región".

Las discusiones entre Al Shara y Erdogan reflejan la complejidad del terreno político y militar al norte de Siria, marcado por la fragmentación territorial posterior a la caída del régimen anterior y las aspiraciones de autonomía de las comunidades kurdas. Mientras continúa el bloqueo en las negociaciones sobre la integración de las FDS y el futuro de las autoridades kurdas, las operaciones militares en Alepo y la intervención diplomática turca configuran un escenario de incertidumbre respecto al proceso de reconstrucción y las perspectivas de paz, según evaluó el medio a partir de las fuentes oficiales.

En la última fase de los contactos, Damasco busca robustecer su control sobre Alepo mientras Ankara vigila de cerca los movimientos de las fuerzas kurdas, cuyas reivindicaciones autonómicas no han encontrado aún un cauce institucional estable. La falta de avances en las conversaciones realimenta la desconfianza, y nuevos episodios de violencia o desplazamiento podrían derivarse si no prosperan los acuerdos de integración militar, según surge de la cobertura.

La situación en Alepo continúa siendo motivo de preocupación para la comunidad internacional, debido al riesgo humanitario en los barrios afectados y la volatilidad de las alianzas en el terreno. Hasta el momento, la declaración de alto el fuego y la exigencia de retirada a las FDS han recibido respaldo de Washington, sin que las fuerzas kurdas hayan emitido respuesta pública. El desenlace de este proceso dependerá de la capacidad de las partes para traducir los compromisos diplomáticos en acciones concretas sobre el terreno, según concluyen los reportes del medio.