
La aprobación del mandato negociador por parte de los Veintisiete países miembros de la Unión Europea podría marcar el inicio de la zona de libre comercio más extensa a nivel mundial, con una población combinada de 700 millones de habitantes y la posibilidad de ahorrar más de 4.000 millones de euros al año en aranceles, según detalló el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares. En ese contexto, la noticia principal se centra en la posible conclusión y firma del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur tras más de dos décadas de negociaciones, un paso que tanto el Gobierno de España como la presidencia europea consideran decisivo para fortalecer los vínculos políticos y económicos con América Latina.
De acuerdo con información difundida por diversos portales, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, expresó su esperanza de que la firma del acuerdo entre la Unión Europea y el bloque Mercosur ―integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay― se logre en los días siguientes. Sánchez manifestó esta expectativa durante la inauguración de la Conferencia de Embajadores en el Ministerio de Asuntos Exteriores, donde subrayó la relevancia estratégica del acuerdo tanto para Europa como para los países latinoamericanos.
Según consignó el medio que cubrió el evento, Sánchez remarcó que “estamos, cruzo los dedos, a las puertas de la firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur por el cual ha trabajado mucho España”. El mandatario enfatizó que la conclusión de este tratado, tras décadas de conversaciones, constituiría lo que denominó un “paso de gigante” para afianzar las relaciones intercontinentales. Añadió que el contexto internacional actual exige a Europa contar con más aliados, tanto en el plano económico como en el político, y citó a América Latina como una región con la que existe una afinidad particular a escala europea e iberoamericana.
Pedro Sánchez destacó la posición de España como uno de los impulsores del acuerdo y defendió la necesidad de superar la “gran olvidada” que, en su opinión, es Latinoamérica dentro de las prioridades de la Unión Europea. Además, el presidente abogó en su discurso por nuevos acuerdos comerciales del bloque europeo con otros mercados estratégicos, como India, Indonesia, México y Corea del Sur, evidenciando un interés en diversificar las relaciones exteriores de la Unión.
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, también intervino acerca del tema. Según informó la prensa especializada, Albares calificó la demora en la negociación, que se ha prolongado por 25 años, como injustificable y recalcó: “no hay ya más excusas para dilatarlo”. Subrayó que la entrada en vigor del acuerdo transformaría a la Unión Europea y Mercosur en el mayor espacio de libre comercio del planeta, incidiendo tanto en el volumen demográfico como en los beneficios económicos derivados de la reducción de barreras arancelarias.
El titular de la diplomacia española hizo hincapié en que el alcance del tratado no se limita al ámbito comercial, sino que implica un compromiso político de asociación entre ambas regiones. Según puntualizó el medio, se espera que la aprobación del mandato negociador en los próximos días habilite la etapa final para la formalización del pacto, algo largamente esperado tanto en Bruselas como en las capitales sudamericanas.
El acuerdo ha representado una de las negociaciones más complejas llevadas adelante por la Unión Europea en los últimos veinticinco años, debido a las demandas de acceso a mercados, los estándares regulatorios, las preocupaciones ambientales y la protección de sectores productivos sensibles en ambos bloques. España ha desempeñado un rol activo en la búsqueda de consensos y alianzas internas para facilitar la conclusión favorable del proceso, según relataron diversas fuentes consultadas.
De concretarse el acuerdo, la estructura de tarifas entre los dos bloques sufriría una transformación significativa. El ahorro anual estimado en concepto de aranceles superaría los 4.000 millones de euros, de acuerdo con datos proporcionados durante las exposiciones de los representantes del Gobierno español y recogidos en los informes periodísticos. A nivel político, la firma implicaría una mayor sintonía en materias de cooperación, intercambios tecnológicos, inversiones y políticas públicas, según la información difundida por los canales oficiales y reproducida en medios internacionales.
Dentro del contexto de las relaciones internacionales, el paso que se prevé dar en el corto plazo con la firma del acuerdo activa expectativas en distintos sectores productivos, empresariales y diplomáticos. Los gobiernos de los países que forman parte del Mercosur han reiterado en distintas ocasiones su disposición a avanzar en un convenio integral, mientras que en el seno europeo persisten opiniones divididas sobre algunos aspectos técnicos y ambientales, según han reportado portales especializados en comercio exterior.
El enfoque de la presidencia española de la Unión Europea apunta a revalorizar la relación estratégica con América Latina, considerándola fundamental en un escenario global caracterizado por la reorganización de alianzas y la competencia entre bloques económicos. Según reflejó la cobertura periodística, tanto el Ejecutivo central como las autoridades diplomáticas españolas han insistido en la urgencia de cerrar negociaciones y formalizar un acuerdo que se ha visto aplazado reiteradamente.
Los próximos días resultarán claves para determinar si los Estados miembros de la Unión Europea otorgan finalmente el mandato negociador necesario que despeje el camino hacia la firma definitiva del tratado, tras décadas de esfuerzos diplomáticos y numerosos obstáculos en las mesas de diálogo. Si tal aval se confirma, la región latinoamericana podría experimentar un impulso renovado en sus intercambios con Europa, en un momento destacado de las relaciones interregionales, según concluyeron los portavoces del Gobierno español ante la prensa.