
Luis Planas, titular del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, destacó la importancia de lograr una mayoría cualificada entre los Estados miembros de la Unión Europea para ratificar el acuerdo comercial con los países del Mercosur en la votación prevista para el viernes. Según publicó el medio, Planas manifestó que el acuerdo reviste una relevancia considerable desde las perspectivas tanto económica como política para la Unión Europea, e hizo especial énfasis en la necesidad de superar la percepción negativa que algunos actores del sector agroalimentario mantienen respecto al convenio.
El ministro expresó su confianza en que la negociación se desbloquee esta semana y anticipó que los embajadores ante la UE determinarán si existen las condiciones para avanzar con la firma en los días siguientes. De acuerdo con lo informado, Planas subrayó que, lejos de suponer una amenaza para el sector agroalimentario europeo, la integración con el bloque sudamericano representa “una gran oportunidad”, señalando que “es un grave error ver Mercosur como una amenaza, porque es una gran oportunidad, pero también para el sector agroalimentario”.
En paralelo a estas declaraciones, el contexto en España está marcado por protestas organizadas por distintos sectores agrarios en rechazo al posible acuerdo con el Mercosur. El medio consignó que en Cataluña, agricultores interrumpieron el tráfico en la AP-7 hasta Figueres (Girona) desde primeras horas del jueves, en consonancia con los bloqueos virtuales impulsados por sus homólogos franceses en la frontera. La organización Revolta Pagesa, encargada de estas protestas, argumentó que el sector agrario se opone tanto al pacto comercial como a la gestión de la fauna silvestre, la cual consideran una amenaza para sus explotaciones, y a los recortes en la Política Agraria Común (PAC).
Los cortes en territorio francés se concentraron en la A9, a la altura de Perpignan, lo que afectó el enlace entre España y Francia, reportó el medio. La Gendarmería francesa intervino para impedir el paso de vehículos pesados por la vía, tratando de contener el alcance de las movilizaciones. Según la información disponible, la tensión generada en la frontera puso de manifiesto la coordinación entre sindicatos y organizaciones agrarias de ambos países en torno al rechazo al acuerdo con el Mercosur.
Además, la oposición al pacto se manifestó en otras zonas del país. Tal como reportó el medio, en Vitoria se llevó a cabo una nueva “tractorada” por las calles de la ciudad, donde productores primarios hicieron pública su negativa al acuerdo de libre comercio y reclamaron que el Gobierno español emita un voto contrario en el proceso de decisión. Los manifestantes sostienen que la entrada en vigor del tratado supondría una amenaza a la soberanía alimentaria local y sería perjudicial para los intereses tanto del campo vasco como del resto de España y Europa.
El ministro Planas, en declaraciones reproducidas por el medio, reiteró la conveniencia de que la Unión Europea concrete el acuerdo, justificando su posición en los beneficios políticos y comerciales asociados, y reiteró su esperanza de que la voluntad mayoritaria se refleje en la votación del viernes. El calendario que señaló el titular de Agricultura ubica ahora el avance en manos de los representantes permanentes de los Estados miembros, quienes están encargados de analizar los términos definitivos antes de la posible ratificación y firma oficial.
Mientras se desarrolla el proceso de decisión en Bruselas, la conflictividad en el ámbito rural español y la presión desde Francia han intensificado el debate, obligando a las autoridades a tomar en cuenta las reivindicaciones y temores planteados por los productores. Según la información recabada por el medio citado, la postura de buena parte del sector consistía en oponerse a cualquier mecanismo que, a su juicio, vulnere la competitividad o las garantías de la producción agroalimentaria europea.
A la espera del resultado de la votación comunitaria, el escenario actual expone la distancia entre la visión oficial, que defiende el potencial económico y estratégico del acuerdo con Mercosur, y la posición de los colectivos agrarios movilizados, que insisten en los riesgos y desafíos para la agricultura nacional y comunitaria.