Muchos iraníes quieren una democracia pero temen una intervención de Estados Unidos

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Jaime León

Teherán, 8 ene (EFE).- En medio de las mayores protestas contra la República Islámica en tres años, muchos iraníes que desean un cambio político observan con preocupación las amenazas de intervención del presidente estadounidense, Donald Trump, quien acaba de atacar Venezuela y capturado a su mandatario.

Las protestas comenzaron hace 12 días por la mala situación económica pero han adquirido un cariz político, en unas movilizaciones que se han expandido a 111 ciudades, suman ya 38 muertos y en las que han sido detenidas unas 2.000 personas, según datos de organizaciones de derechos humanos.

Si muchos iraníes siguen de cerca cómo avanzan las protestas y sueñan con libertades políticas y sociales, también tienen un ojo en Trump después de que este dijera que “si Irán dispara y asesina violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos acudirá a su rescate”.

Entonces, el número de muertos en las protestas y choques entre manifestantes y efectivos de seguridad se encontraba en siete, número que ha subido a al menos 38, cuatro de ellos efectivos de las fuerzas de seguridad.

Un día después de las declaraciones de Trump, Estados Unidos capturó al presidente de Venezuela, Nicolas Maduro, y expresó su intención de gobernar el país latinoamericano para hacerse cargo de su petróleo, algo que temen algunos iraníes.

“Vivimos en un polvorín”

 Ese es el caso de la diseñadora gráfica de 34 años Maryan, quien reconoce a EFE que tiene miedo de que Trump lleve a cabo sus amenazas y ataque el país: “Tengo la sensación de que vivimos en un polvorín”.

Esta vecina de Teherán quiere que cambie el sistema político iraní a una democracia, pero no a cualquier precio.

“No estoy de acuerdo con una intervención militar de Estados Unidos para un cambio de régimen, sobre todo porque en la rueda de prensa que dio Trump tras la captura del presidente venezolano dejó claro que realmente no le importan los venezolanos y que lo que a él le interesa es el petróleo de Venezuela”, explica.

Maryan recuerda como Trump ha apartado a la opositora venezolana Maria Corina Machado: “No quiero que nos pase lo mismo: que nos impongan a alguien o que quiten a (líder supremo Alí) Jameneí para reemplazarlo por otra figura”.

El traductor de español Reza tampoco confía en “Trump ni en ningún político extranjero” y además considera que ataques estadounidenses podrían poner fin a las protestas.

“Que la comunidad internacional apoye las protestas está bien, pero una guerra no nos beneficiaría ahora”, dice a EFE Reza, quien ha participado estos días en las movilizaciones ante la falta de “esperanzas”.

“Como ocurrió en la guerra de junio, todos primero pensarían en salvar sus vidas e irse a un lugar seguro, y las calles quedarían vacías”, opina.

Reza hace referencia a la llamada Guerra de los 12 días del pasado junio entre Irán e Israel, país que bombardeó a diario instalaciones militares, civiles y nucleares iraníes, y en la que Estados Unidos participó con ataques a las tres principales plantas atómicas del país persa.

En ese conflicto, Washington y Tel Aviv llegaron a hablar de un “cambio de régimen” en la República Islámica pero los iraníes no se echaron a las calles y en lugar de ello buscaron lugares seguros lejos de las centros urbanos para evitar los bombardeos diarios, como dice Reza.

Llamadas del presidente a la mesura en la represión

El Gobierno iraní ha condenado la captura de Maduro y ha acusado a Estados Unidos de incitar a la violencia y el terrorismo con sus “engañosas” declaraciones de apoyo a las protestas “que tienen como objetivo incitar a la violencia y el terrorismo y crear disturbios e inseguridad en Irán”.

Al mismo tiempo es posible que las amenazas de Trump, junto con la debilidad del país tras la guerra de los 12 días y la acumulación de problemas como la sequía y la falta de electricidad, hayan suavizado la respuesta de las autoridades ante las protestas.

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, llamó ayer a las fuerzas de seguridad a diferenciar entre manifestantes legítimos por la situación económica y “alborotadores” que actúan en contra de la seguridad nacional.

Por su parte, la portavoz del Gobierno, Fatemeh Mohajerani, calificó a los manifestantes como “nuestros hijos” y llamó a dialogar con ellos.

A pesar de ello se han vivido choques violentos en los últimos días con el uso de gases lacrimógenos y armas de fuego en unas movilizaciones que continúan expandiéndose por el país. EFE