Núria Garrido Gómez
Jerusalén, 8 ene (EFE).- Desde una Gaza asolada, el médico español David Noguera de Médicos Sin Fronteras (MSF) mantiene la esperanza y confía en que Israel no expulsará de la Franja a 37 ONG internacionales, incluyendo la suya, ya que en caso contrario advierte que "habrá más sufrimiento" y "se dispararán" las muertes de palestinos que hasta ahora se podían evitar.
"Es imposible reemplazar el nivel de inversión y de compromiso que tiene nuestra organización en este contexto, con lo cual el impacto de nuestra salida se traduciría en más sufrimiento y, lamentablemente, crecerán el número de muertos que serían absolutamente evitables", explica Noguera a EFE desde Jan Yunis, sur de Gaza.
En la conversación, que se produce por videoconferencia por el veto que Israel mantiene a la entrada de la prensa en Gaza de forma independiente, Noguera -expresidente de MSF España- describe como desolador el panorama que se encontró en Gaza a su llegada hace tres semanas, donde escucha diariamente ataques israelíes pese al alto el fuego en vigor.
El pasado 31 de diciembre, el Gobierno de Israel anunciaba que las licencias de 37 ONG internacionales de renombre -como MSF, OXFAM, Acción contra el Hambre, Cáritas o Movimiento por la Paz- para operar en los territorios palestinos ocupados quedaban revocadas para 2026 afirmando que no habían completado un proceso de registro ampliamente criticado por la ONU.
Dicho proceso, para el que Israel alegaba "razones de seguridad" de cara a detectar "terroristas", comprende entre otras cosas la obligación de las organizaciones de dar al Gobierno israelí información sensible como los nombres de todos sus empleados, incluidos los palestinos.
Israel señaló en concreto a MSF como una de las ONG con al menos dos trabajadores gazatíes a los que acusó, sin presentar pruebas sólidas y verificables, de tener vinculaciones con Hamás y la Yihad Islámica.
"Es una acusación que nos tomamos muy en serio y nos ponemos a disposición de las autoridades israelíes para aclarar cualquier malentendido, pero creo que no debería costar tanto ponernos de acuerdo en que, por ejemplo, un niño malnutrido de Gaza merece que se le alimente y por parte de una organización médica que sabe lo que hace", indica este médico con 25 años de experiencia en 14 países como Ucrania, Sudán del Sur, Somalia, Zambia o India.
Y recuerda que entregar información a Israel de sus trabajadores palestinos pone en peligro su seguridad y la de los pacientes: "Llevo tiempo en esto y desgraciadamente he tenido que vivir situaciones muy complicadas donde nuestros hospitales han sido atacados, de eso hago una absoluta prioridad".
La posible salida de MSF, que lleva más de dos décadas operando en Gaza, preocupa a los palestinos, tal y como se lo han trasladado al propio Noguera. Su sistema de salud, denuncian las organizaciones, ha quedado muy dañado por el asedio israelí y no podría dar una respuesta a sus necesidades médicas sin el apoyo de esta organización y de las otras que Israel quiere vetar.
"Hay un nivel de preocupación evidente porque llevamos décadas trabajando aquí, todo el mundo nos conoce, saben de nuestro compromiso con esta sociedad y con este contexto y además porque lo interpretan como un acto más de agresión, un acto político por parte del Gobierno israelí", explica el médico, que ahora se dedica en Gaza a labores de coordinación.
Noguera recuerda que la situación en Gaza, donde las tropas todavía controlan más del 50 % de un territorio inundado de toneladas de escombros y destrucción, "es extremadamente difícil" para una población que está viviendo el tercer invierno consecutivo en tiendas de campaña "de puro plástico y sin lavabos, ni duchas".
"Nuestro equipos operan actualmente 20 % de las camas de hospitales, asisten a cerca de 30 % de los partos, además de gestionar unidades muy específicas como la de quemados, la de cirugía reconstructiva para heridos de bombardeos, pediatría o cuidados intensivos", recuerda.
Y, pese a que el Gobierno de Israel insiste en que la salida de las casi 40 ONG no va afectar a la ayuda y a los servicios que reciben los gazatíes, este médico español asegura que sustituir de la noche a la mañana todo su sistema "es prácticamente imposible".
"Tenemos previsto para 2026 un presupuesto de entre 100 y 120 millones. Eso no se puede reemplazar de la noche a la mañana. Y no se encuentran a médicos que quieran venir aquí tan fácilmente", añade.
Si Israel no les concede la nueva licencia antes del 1 de marzo, fecha límite para concluir sus operaciones, 97 empleados internacionales de MSF que trabajan en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este tendrán que abandonar estos territorios palestinos. EFE
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