Un estudio revela cómo la guerra ha afectado a la educación y la vida de los niños en Gaza

Miles de menores palestinos han visto truncados sus estudios y su vida cotidiana a consecuencia del conflicto armado, mientras el desgaste físico, el trauma y la escasez de recursos comprometen su futuro y demandan acción internacional urgente

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A pesar de la grave escasez de recursos y una economía paralizada, las escuelas en Gaza lograron reabrir rápidamente durante el alto el fuego a principios de 2025 y los exámenes de secundaria, conocidos como Tawjihi, fueron retomados. El medio The Guardian reportó que estas reaperturas se dieron incluso en un contexto donde muchas familias y maestros enfrentan el dilema cotidiano de priorizar la supervivencia sobre la educación. Esta situación refleja la intensidad del impacto que la guerra ha tenido en la infancia palestina, marcando profundamente su educación y vida cotidiana.

De acuerdo con la información publicada por The Guardian, el informe elaborado por el Centro de Investigación para el Acceso y el Aprendizaje Equitativo (REAL) de la Universidad de Cambridge y el Centro de Estudios Libaneses, en colaboración con la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA), concluye que el derecho a la educación en Gaza se encuentra al borde de la aniquilación. Las consecuencias directas del conflicto, sumadas al prolongado cierre de escuelas desde 2020 primero por la pandemia de COVID-19 y después por los recurrentes ataques, han arrojado a miles de niños a una situación de vulnerabilidad extrema donde incluso la percepción sobre su propia seguridad y dignidad se ve comprometida.

Según el análisis presentado por The Guardian, el reporte advierte que muchos niños palestinos arrastran una debilidad física severa que les impide tanto jugar como prestar atención en el aula, y muchos cargan la convicción de que están en riesgo de muerte simplemente por ser originarios de Gaza. El equipo de investigación documentó testimonios sobre el agotamiento absoluto de los menores: niños que se desploman debido al hambre y el cansancio —algunos sobreviven únicamente con un plato de lentejas diario— y otros a quienes se exhorta a no jugar para ahorrar las escasas energías. Además, padres y maestros se ven obligados a tomar decisiones que suponen la suspensión de toda actividad educativa para priorizar la supervivencia, ante la amenaza constante de ataques y la carencia de recursos.

El deterioro de la esperanza entre la juventud palestina y la desconfianza en el sistema internacional constituyen otros de los hallazgos principales descritos por The Guardian. El informe recoge testimonios de trabajadores humanitarios que relatan cómo la fe de los niños en los valores universales, como la paz y los derechos humanos, se desmorona rápidamente. Un miembro de una organización internacional señaló al equipo de investigación: “Los estudiantes preguntan sobre la realidad de esos derechos. Sienten que los matan simplemente por ser gazatíes”.

La profesora Pauline Rose, directora del REAL Centre en Cambridge, advirtió según declaró en el informe recogido por The Guardian: “Hace un año dijimos que la educación estaba bajo ataque; ahora las vidas de los niños están al borde de un colapso total. Los palestinos han demostrado un deseo extraordinario de recibir educación durante esta terrible guerra, pero la pérdida de fe y esperanza que expresan los jóvenes debería ser una gran señal de alerta para la comunidad internacional. Debemos hacer más para apoyarlos. No podemos esperar”.

El estudio, según detalló The Guardian, se apoyó en datos de agencias de la ONU, organizaciones benéficas y ONG, además de entrevistas realizadas a personal de ayuda internacional, docentes, estudiantes y funcionarios gubernamentales. Las cifras aportadas resultan contundentes: hasta el 1 de octubre de 2025, datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas indicaban la muerte de 18.069 estudiantes y 780 trabajadores del sector educativo en Gaza, y heridas a 26.391 estudiantes y 3.211 docentes. Save the Children, también citada en el documento, estimó que durante el conflicto, cada día 15 menores sufren lesiones que cambian sus vidas de forma permanente.

La pérdida educativa para los menores de Gaza se calcula en hasta cinco años de escolaridad como resultado del cierre continuado de las escuelas y las afectaciones derivadas del trauma y la malnutrición, según el informe recogido por The Guardian. Las iniciativas de aprendizaje a distancia promovidas por la UNRWA y el Ministerio de Educación palestino han resultado inefectivas por la persistencia de la violencia y el deterioro estructural. Prácticamente 13.000 niñas y niños han recibido tratamiento por desnutrición aguda hasta octubre de 2025, de los cuales 147 fallecieron.

El informe advierte, además, que si la situación impide la reapertura de las escuelas hasta septiembre de 2027, la brecha educativa para miles de adolescentes puede ampliar su retraso en hasta diez años respecto del nivel previsto. El deterioro no se limita a Gaza. Según publicó The Guardian, en Cisjordania y Jerusalén Oriental, al menos 891 estudiantes y 28 profesores han muerto o resultado heridos desde octubre de 2023 en incidentes relacionados con colonos o fuerzas israelíes, con centenares de niños arrestados en circunstancias que la Oficina de Derechos Humanos de la ONU califica como “arbitrarias”. La interrupción de actividades escolares en estas zonas también es frecuente, con cierres esporádicos y clausuras de centros.

El estudio documenta que los niños de Cisjordania han perdido un mínimo de 2,5 años de escolaridad, mientras que el personal docente en todo el territorio palestino describe sentirse inmerso en una crisis profesional y emocional profunda. Un miembro del personal de una organización internacional manifestó, de acuerdo con lo publicado por The Guardian, que el profesorado permanece activo “día y noche” para asegurar la continuidad educativa, sin disfrutar de un solo día de descanso en los últimos dos años.

En cuanto a las necesidades para encarar la reconstrucción educativa, el informe proyecta un presupuesto de 1.380 millones de dólares estadounidenses para toda Palestina. El profesor de Educación en la Universidad de Cambridge, Yusuf Sayed, declaró según consigna The Guardian: “Los docentes y orientadores están demostrando firmeza y compromiso con la preservación de la identidad palestina a través de la educación, pero la magnitud de la necesidad es inmensa. Se necesitarán miles de nuevos docentes para reemplazar a los que se han perdido o para apoyar una recuperación completa del aprendizaje. Invertir en el profesorado es crucial para reconstruir y restaurar la educación en Palestina”.

El futuro de la educación, particularmente en Gaza, permanece estrechamente atado a la ayuda internacional. Según lo publicado por The Guardian en base al informe, se registra una notable disminución en el flujo de recursos extranjeros: para 2025, de los 230,3 millones de dólares estadounidenses reclamados para asistencia educativa, solo el 5,7% había sido recibido hasta julio, lo que representa cerca de 9 dólares estadounidenses por niño. Para lograr una restauración integral, se estima necesario destinar 1.155 dólares estadounidenses —unos 985 euros— por persona.

El informe no omite referencias a la voluntad de alumnos y profesores por retornar a una dinámica educativa pese a las dificultades extremas. Durante el alto el fuego de 2025, las escuelas reanudaron sus actividades con rapidez y los exámenes de secundaria regresaron. Según cuenta uno de los docentes citado por The Guardian, esto fue vivido como “un milagro”, aunque persisten desafíos estructurales relacionados con la economía, la inseguridad y la fatiga de los donantes internacionales. La información detalla que, aunque persisten algunos motivos de esperanza, el porvenir educativo de Palestina depende de la capacidad mundial para responder a una emergencia cuya magnitud y persistencia continúa desbordando las respuestas tradicionales de asistencia.