Irán vive las mayores protestas desde 2022 entre gritos contra los gobernantes y represión

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Aydin Shayegan

Teherán, 2 ene (EFE).- Irán entró este viernes en el sexto día consecutivo de protestas desatadas por la crisis económica y derivadas en demandas políticas contra la República Islámica, acompañadas de una represión que ha causado varios muertos y más de un centenar de detenidos.

Este viernes se registraron nuevas movilizaciones en ciudades como Zahedán (sureste) y Fuladshahr (centro), donde manifestantes corearon consignas contra el liderazgo clerical, entre ellas “Muerte al dictador”, según vídeos difundidos por activistas en redes sociales.

En Fuladshahr también se celebró el funeral de Dariush Ansari Bakhtiarvand, uno de los manifestantes fallecidos el miércoles tras recibir disparos de las fuerzas de seguridad durante las protestas.

El joven figura entre los siete muertos registrados en los cinco primeros días de movilizaciones en distintos puntos del país, de acuerdo con la ONG opositora iraní Hrana, con sede en Estados Unidos.

La organización informó además de 33 personas heridas y 119 detenidas desde el inicio de las protestas.

Los medios locales como Tasnim, vinculado a la Guardia Revolucionaria, han confirmado algunas de las muertes, como las de tres personas ocurridas anoche en la ciudad de Azna (sur), tras supuestos ataques de manifestantes contra una comisaría de policía.

Según la agencia, los “alborotadores” con diversas armas blancas y de fuego, se enfrentaron a los agentes e incendiaron varias patrullas.

Con esta narrativa, como en ocasiones anteriores, los medios conservadores intentan reducir las protestas a “disturbios” y de presentar acusaciones sobre supuestos vínculos de los manifestantes con actores externos.

En esa línea, Tasnim anunció el jueves la detención de siete personas en la ciudad occidental de Kermanshah, a quienes acusó de tener supuestos vínculos con “grupos hostiles y opositores exiliados”.

Un día antes, el fiscal general de Irán, Mohammad Movahedi Azad, había advertido de que cualquier intento de convertir las protestas económicas en un “instrumento de inseguridad” o en la “ejecución de escenarios diseñados desde el exterior” se enfrentaría a una respuesta legal para proteger el orden público.

En años anteriores, las autoridades iraníes han vinculado sistemáticamente los movimientos de protesta contra el sistema islámico con actores externos, en particular Estados Unidos e Israel.

Durante las protestas de “Mujer, vida, libertad” de 2022, iniciadas tras la muerte de la joven kurda Mahsa Amini bajo custodia policial, numerosos manifestantes fueron acusados de colaborar con Israel y recibieron duras condenas, incluidas penas de muerte.

Las protestas actuales, iniciadas el domingo pasado en Teherán por comerciantes, se han extendido a unas 32 ciudades, según Hrana, convirtiéndose en la mayor expresión de descontento ciudadano en Irán desde las revueltas de 2022.

Ciudades como Isfahán, Mashhad, Shiraz, Kermanshah, Hamadán, Kermán, Yazd y la ciudad clerical de Qom han sido escenario de concentraciones.

El Gobierno del presidente Masud Pezeshkian ha reconocido la legitimidad de las protestas económicas y ha abogado por el diálogo. Sin embargo, las marchas han ido adquiriendo un tono cada vez más político, con consignas que reclaman el fin de la República Islámica y el restablecimiento de la monarquía.

Entre los lemas más repetidos figura “Pahlaví volverá”, en referencia a la dinastía derrocada en 1979, cuyo príncipe heredero, Reza Pahlaví, vive exiliado en Estados Unidos.

Durante el rezo colectivo de este viernes, Ahmad Alamolhoda, representante del líder supremo iraní, Ali Jameneí, en la provincia nororiental de Jorasán Razaví, denunció que los lemas coreados en las protestas habían sido “manipulados” mediante el uso de inteligencia artificial.

Estados Unidos y Australia han expresado en las últimas horas su apoyo a las protestas ciudadanas en Irán.

El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó a Teheráncon intervenir si las autoridades iraníes disparaban contra los manifestantes.

“Si Irán dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos acudirá a rescatarlos. Estamos listos y preparados para actuar”, advirtió Trump.

Teherán respondió de inmediato. Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, escribió en X que “la interferencia de Estados Unidos en este asunto interno significaría desestabilizar toda la región y destruir los intereses de Estados Unidos”.

“El pueblo estadounidense debe saber: Trump inició esta aventura. Deben ser cuidadosos con la seguridad de sus soldados”, alertó.

Australia también condenó la represión e instó a Teherán a respetar los derechos de los manifestantes.

Además del deterioro económico, marcado por el desplome del rial y una inflación anual superior al 42 %, Irán enfrenta múltiples crisis paralelas que han agravado el descontento social en los últimos meses, en medio de las sanciones impuestas por Estados Unidos y la ONU por su programa nuclear.

El país sufretambién de una crisis energética, una grave escasez de agua debido a una sequía prolongada y una extrema contaminación del aire que provoca cerca de 60.000 muertes al año. EFE