Buffett, quien en 2023 enfrentó la pérdida de su socio histórico Charlie Munger tras seis décadas de trabajo conjunto en Berkshire Hathaway, ha señalado recientemente que seguirá presente en la vida de la empresa, dispuesto a intervenir especialmente en periodos de inestabilidad en los mercados. Según informó EFE, aunque dejó la dirección ejecutiva de Berkshire Hathaway y designó a Greg Abel como sucesor, el inversor de 95 años mantiene su compromiso de continuar involucrado con el conglomerado y disponible en situaciones de crisis bursátil. “Seré útil si hay un pánico en el mercado, porque no soy temeroso cuando las cosas se deprecian o el resto se asustan. Y eso realmente no es una función de la edad”, afirmó Buffett en una entrevista con The Wall Street Journal, citada por EFE.
De acuerdo con lo publicado por EFE, Buffett aclaró en su última carta a los inversores de Berkshire que su salud muestra signos de declive, aunque continúa asistiendo a la oficina diariamente durante toda la semana, impulsado por una motivación hacia el trabajo que promueve entre las nuevas generaciones y que comparten otros referentes de edad avanzada en el mundo empresarial. “No me voy a ir a casa a ver telenovelas. Mis intereses aún son los mismos”, expresó el llamado ‘Oráculo de Omaha’ en relación a su retiro, sobre el cual había numerosas especulaciones desde que en 2021 se anunció a Abel como su reemplazo.
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Greg Abel, quien ahora toma las riendas de Berkshire Hathaway a sus 63 años, es miembro de la junta directiva desde 2018 y es considerado uno de los principales colaboradores de Buffett. Su recorrido en la firma comenzó en 2000, año en que Berkshire adquirió una participación mayoritaria en MidAmerican Energy, empresa liderada entonces por Abel. Desde 2011, Abel ocupa el cargo de presidente y director ejecutivo de la subsidiaria energética Berkshire Hathaway Energy y ha tenido a su cargo la supervisión de los negocios no relacionados con el sector seguros. El medio EFE detalló que entre los desafíos de Abel se encuentra la tarea de consolidar la confianza de los inversores mientras gestiona una corporación con presencia en múltiples sectores y que actualmente ostenta niveles históricos de liquidez.
Wall Street observa con atención la transición, y según EFE, diversos analistas consideran que Abel cuenta con la experiencia para liderar el conglomerado, recordando especialmente su gestión al frente de la filial energética, caracterizada por una política sólida de adquisiciones y fusiones. Estos expertos advierten, sin embargo, que el nuevo CEO no debe buscar emular a Buffett, sino construir su propia trayectoria.
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En su etapa final al frente de Berkshire, Buffett realizó movimientos notables como el primer desembarco de la empresa en acciones de Alphabet, invirtiendo 4.300 millones de dólares, a pesar de haber manifestado reservas respecto al sector tecnológico en el pasado. Según detalló EFE, este paso representó una autocrítica por parte de Buffett sobre las oportunidades perdidas previamente.
La filantropía permanece como uno de los pilares del legado de Buffett, quien se comprometió a donar el 99 % de su fortuna. Recientemente, transfirió una parte relevante de sus acciones en Berkshire Hathaway a fundaciones familiares y anunció que acelerará el traspaso del resto para que sus tres hijos puedan gestionar el patrimonio en vida y con buena salud. EFE señaló que el empresario fundó la iniciativa Giving Pledge junto a Bill Gates, declarando su contrariedad respecto a la riqueza dinástica y la ostentación. Buffett expresó en una oportunidad: “Unos padres increíblemente ricos deberían dejar a sus hijos lo suficiente para que puedan hacer cualquier cosa, pero no lo suficiente para que se permitan no hacer nada”.
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La comunicación de Buffett con los accionistas a través de cartas anuales ha adquirido un tono personal y accesible, algo poco frecuente en el entorno bursátil, subrayó EFE. En su mensaje más reciente, relató aspectos de su nacimiento en 1930 y agradeció al azar por las circunstancias que le beneficiaron en la vida, mientras confesó que su ritmo disminuye y que la lectura se torna más difícil. Buffett anticipó además que limitará sus envíos a uno por año, el Día de Acción de Gracias, y advirtió de un perfil público progresivamente más reservado: “Voy a volverme más silencioso”.
El medio EFE reportó que la jubilación de Buffett a los 95 años supera ampliamente la media en Estados Unidos; sin embargo, no resulta extraño encontrar trabajadores que mantienen actividad después de los 65 años. Datos del Buró de Estadísticas Laborales (BLS) citados por EFE muestran que un 27 % de los estadounidenses de entre 65 y 74 años forman parte de la fuerza de trabajo, al igual que casi un 9 % de los mayores de 75 años. Estas cifras, según las proyecciones oficiales, aumentarán en los próximos diez años.
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Durante su extensa carrera, Buffett impulsó, junto a Munger, un modelo de inversión basado en el sentido común, la paciencia y una aproximación distante de modas especulativas. De acuerdo a EFE, a través de ferias de inversores y sesiones públicas de preguntas y respuestas, ambos transmitieron estos principios, consolidando el conglomerado como una de las mayores empresas cotizadas del mundo, con un valor que supera el billón de dólares.
El traspaso a Greg Abel marca el inicio de una nueva etapa para Berkshire Hathaway, caracterizada por altas expectativas y por la referencia constante a la herencia que dejan las seis décadas de liderazgo de Buffett y Munger al frente de la empresa. Según detalló EFE, este cambio de ciclo se produce en un contexto de abundante liquidez y mientras persisten debates acerca de la viabilidad de extender el éxito del conglomerado bajo una nueva administración.
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