
La reducción sustancial de las hospitalizaciones pediátricas vinculadas al virus respiratorio sincitial (VRS) se refleja en cifras actualizadas que, según estimaciones citadas por la especialista Silvina Natalini Martínez, permitirían evitar al año más de 100.000 visitas a Atención Primaria, más de 38.000 consultas en Urgencias y alrededor de 14.000 internaciones por este virus en Estados Unidos, siempre que el nirsevimab alcance una cobertura del 50 por ciento de los nacimientos. Este contexto plantea un panorama inédito para los hospitales infantiles respecto a la bronquiolitis grave, al tiempo que se observa un incremento de casos de gripe y otros virus respiratorios. Según informó el medio que publicó las declaraciones de Natalini, este balance marca un cambio en las tendencias de atención y prevención en pediatría.
La especialista adjunta en HM Puerta del Sur subrayó el papel del anticuerpo monoclonal nirsevimab, recientemente incorporado en la práctica clínica, como tratamiento preventivo contra el VRS en bebés. Este avance ha incidido de manera significativa en la frecuencia y gravedad de la bronquiolitis en lactantes, especialmente en menores de seis meses. Tal como consignó la fuente, Natalini, quien dirige la Unidad de Investigación de Vacunas de la Fundación de Investigación HM Hospitales (FiHM), indicó que la introducción de nirsevimab ha evitado el colapso habitual de las Unidades de Cuidados Intensivos Pediátricos durante el invierno.
Los resultados clínicos apoyan las observaciones en la práctica hospitalaria. De acuerdo con lo relatado por Natalini al medio citado, en los ensayos clínicos el nirsevimab demostró su capacidad para reducir la incidencia de la enfermedad respiratoria durante el primer año de vida de los niños. En la práctica real, la protección frente a ingresos hospitalarios supera el 80 por ciento, consolidándose como una herramienta preventiva de alcance significativo para la reducción de la carga hospitalaria asociada al VRS.
El informe agrega que, con la disminución del impacto del VRS durante esta temporada invernal, la gripe ha tomado un papel predominante entre las infecciones respiratorias más frecuentes en la infancia. Natalini detalló que la temporada gripal comenzó casi un mes antes de lo habitual y ha alcanzado niveles máximos no registrados en los últimos cinco años. Explicó que esta tendencia se debe en gran parte a la propagación de la variante K del virus de la gripe A(H3N2), un cambio genético que ha reducido la inmunidad existente en la población infantil y ha favorecido la expansión del virus.
La doctora advirtió que esta situación de adelanto y elevada circulación gripal se vio agravada por un desajuste en la formulación de la vacuna antigripal, ya que la variante predominante surgió después de que la vacuna fuese desarrollada, lo que disminuyó su efectividad contra esta nueva cepa. El medio destacó que los niños más pequeños permanecen como el grupo más expuesto a complicaciones, motivo por el que las recomendaciones a las familias incluyen vigilancia estricta ante síntomas respiratorios, con especial atención a la dificultad para respirar y al seguimiento de episodios febriles al menos cada 48 horas.
Según lo publicado, Natalini enfatizó la importancia de que, ante signos de síntomas respiratorios, las familias limiten la interacción social para frenar la transmisión, sobre todo en espacios cerrados y reuniones familiares o de amigos. Alertó sobre la necesidad de extremar precauciones durante episodios de enfermedad para reducir el riesgo de contagio.
El panorama viral actual, detalló la especialista en el medio citado, anticipa un cambio gradual en la prevalencia de los agentes infecciosos durante los próximos meses. Según esta previsión, al ceder la actividad gripal, se espera un aumento en los casos de VRS y también de otros virus respiratorios, con una especial incidencia en niños de entre seis meses y tres años, y en personas mayores, quienes, por su contacto con niños pequeños, forman parte de otro segmento vulnerable.
Estas circunstancias, tal como informó la fuente, configuran un escenario donde la respuesta sanitaria se encuentra en constante adaptación ante la variabilidad de los virus respiratorios, la eficacia de nuevas estrategias preventivas como el nirsevimab y la susceptibilidad cambiante de la población pediátrica frente a las mutaciones virales y la disponibilidad de vacunas acorde a la circulación de cepas.