Alergólogos piden verificar las advertencias de trazas en etiquetados y los ingredientes "ocultos" en platos preparados

Las celebraciones decembrinas pueden aumentar peligrosamente el riesgo de reacciones alimentarias en menores, advierten expertos, quienes recomiendan precaución extrema al introducir nuevos productos, vigilar cuidadosamente componentes y evitar la contaminación cruzada durante la elaboración de los menús festivos

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Reemplazar la leche, el huevo o los frutos secos por alternativas como bebida de soja o harina de garbanzo en las comidas festivas permite diseñar menús navideños más seguros para menores alérgicos, señaló la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), que subrayó la importancia de implicar a los niños en la preparación de sus propias comidas para prevenir riesgos. Esta recomendación se enmarca en la alerta lanzada por la SEAIC respecto al incremento de alergias alimentarias en niños durante las celebraciones de diciembre, un periodo en que se multiplican la exposición a alimentos potencialmente alergénicos y los cambios en las rutinas familiares.

Según detalló la SEAIC, el riesgo se eleva no sólo por el aumento en el consumo de productos como pescado, mariscos y frutos secos, que suelen estar presentes en los menús navideños, sino por la incorporación de recetas o productos nuevos que podrían incluir ingredientes poco habituales y difíciles de detectar. La sociedad científica enfatizó la necesidad de revisar cuidadosamente el etiquetado de los alimentos, prestar atención a las advertencias de posibles trazas y estar alerta ante ingredientes “ocultos”, especialmente en platos preparados, aceites, harinas, salsas y chocolates. Estas fuentes a menudo contienen compuestos capaces de desencadenar una reacción sin que figure de forma clara en la etiqueta principal.

La SEAIC insistió, según publicó en su último comunicado, en que la lectura del etiquetado debe ser prioritaria y reiterada en cada compra, ya que la composición de un producto podría variar. En este sentido, aclaró que la expresión “sin cacahuete” no implica ausencia de otros frutos secos, por lo que pidió no confundir ambos conceptos. Los alergólogos han recomendado leer con detalle cada ingrediente para minimizar las posibilidades de exposición accidental a alérgenos.

Al abordar la introducción de alimentos nuevos, la sociedad aconsejó hacerlo de forma progresiva, especialmente en menores de un año, y evitar retrasos injustificados, dado que no existe evidencia sobre beneficios preventivos en la aparición de alergias por posponerlo. Tal como consignó la SEAIC, la incorporación debe realizarse con la presentación de un solo producto nuevo a la vez, esperando al menos 48 horas antes de añadir el siguiente, permitiendo así identificar posibles reacciones inmediatas o tardías en los menores. Esta pauta ayuda a aislar el alimento responsable en caso de respuesta adversa.

El organismo científico pidió también extremar precauciones para evitar la contaminación cruzada en las cocinas domésticas durante la preparación de los platos. Según consignó la SEAIC, la contaminación cruzada puede producirse cuando utensilios, recipientes, superficies o electrodomésticos entran en contacto con restos de alérgenos y luego se utilizan en alimentos destinados a personas alérgicas. Por ello, recomendó utilizar herramientas diferenciadas para cada tipo de alimento, limpiar con esmero todas las superficies antes de preparar nuevas recetas y almacenar los distintos productos en envases herméticos de modo que eviten derrames y transferencias no deseadas.

Otro aspecto destacado por la SEAIC se centra en la influencia de los denominados cofactores, como el cansancio, la práctica de ejercicio, la toma de medicamentos antiinflamatorios o el cuadro febril, sobre la aparición y gravedad de reacciones alérgicas. Situaciones de alta actividad o emoción, típicas en reuniones y fiestas navideñas, pueden potenciar la respuesta alérgica, dificultar el control de los síntomas y agravar el cuadro, advirtió la vicepresidenta del Comité de Alergia a los Alimentos, María José Goikoetxea Lapresa. Por este motivo, la SEAIC instó a considerar, junto al perfil alérgico individual de cada menor, la posible influencia de estos factores cuando se planifican menús y actividades en el entorno familiar.

El medio de comunicación también recogió la importancia de saber diferenciar entre la reacción alérgica y la intoxicación alimentaria, ya que esto determina el protocolo de actuación en caso de incidente. La primera suele manifestarse con síntomas como urticaria, hinchazón de labios y párpados, sensación de ahogo e incluso reacciones graves como la anafilaxia. Por contraste, las intoxicaciones por consumo de mariscos y pescados presentan clínicamente síntomas digestivos, entre ellos dolor abdominal, vómitos o diarrea.

En presencia de una reacción alérgica que afecte a dos o más sistemas del cuerpo, los especialistas de la SEAIC recomendaron disponer siempre de un autoinyector de adrenalina, después de verificar que su fecha de caducidad sea la adecuada. Tras usarlo, aconsejaron buscar atención médica urgente aunque los síntomas remitan en los primeros minutos, debido a que la anafilaxia puede requerir vigilancia y medidas adicionales.

Por último, la SEAIC llamó a padres y cuidadores a mantener una vigilancia constante durante las fiestas y a no bajar la guardia pese al ambiente festivo, priorizando la prevención y el autocuidado para reducir el riesgo de incidentes en menores alérgicos durante las celebraciones navideñas.