Al menos cinco muertos en bombardeos de EEUU y sus aliados sobre Estado Islámico en Siria, según el Observatorio

La intervención en la provincia de Deir Ezzor respondió al asesinato de ciudadanos estadounidenses en Palmira, empleó inteligencia de fuerzas locales y usó armamento de precisión, pero la capacidad de repliegue de Estado Islámico limitó su efectividad según fuentes internacionales

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El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos señaló que las bases destruidas durante la ofensiva internacional en Deir Ezzor eran conocidas por el gobierno de Siria y por aliados destacados de Damasco, incluidos Rusia e Irán, lo que pone de manifiesto la complejidad de coordinar ataques en una región donde confluyen múltiples actores. Esta intervención, motivada por el asesinato de tres ciudadanos estadounidenses —dos miembros de la Guardia Nacional de Iowa y un intérprete civil— en Palmira el 13 de diciembre, resultó en la muerte de al menos cinco personas en Darba, de acuerdo con France 24 y reportes del Observatorio.

El operativo militar llevado a cabo por Estados Unidos y sus socios de la Coalición Internacional se desarrolló la mañana del viernes en la provincia de Deir Ezzor, según publicó France 24. En la ofensiva, aviones de guerra, helicópteros de combate y artillería pesada atacaron posiciones asociadas a la infraestructura y logística de Estado Islámico en enclaves como la cadena montañosa Amer, la montaña Bishri, el valle de Raqqa y zonas próximas. CENTCOM, el mando central estadounidense, reconoció en un comunicado citado por el Observatorio que en la operación se emplearon más de 100 equipos de munición de precisión para impactar depósitos de armas y otras instalaciones utilizadas por el grupo yihadista.

La acción tuvo apoyo fundamental de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), coalición integrada por milicias kurdas y árabes responsables de sectores estratégicos en el noreste del país. France 24 detalló que la inteligencia proporcionada por las FDS fue clave para definir los objetivos y reducir el riesgo de daños a infraestructuras civiles o a fuerzas ajenas al conflicto directo. Este flujo de información buscó afinar la puntería de los ataques, dadas las fronteras difusas entre instalaciones yihadistas y posiciones del ejército regular sirio, una situación que, según Rami Abdel Rahman —director del Observatorio—, distingue el escenario de Deir Ezzor por la cantidad de actores estatales y no estatales implicados en el terreno.

France 24 consignó que el ataque aéreo estuvo condicionado por la rápida movilidad de Estado Islámico dentro del valle de Al Sur. El conocimiento del terreno y las limitaciones en el control efectivo por parte del gobierno sirio permitieron que, en varios casos, los combatientes del grupo se replegaran antes de los bombardeos. El Observatorio manifestó, en información recogida por el medio, que este desfase temporal obedeció en parte a la anticipación de la respuesta internacional tras el asesinato en Palmira, posibilitando la dispersión y el ocultamiento de células yihadistas antes de la ofensiva aérea.

En ese contexto, France 24 y el Observatorio enfatizaron las dificultades que enfrentó la Coalición Internacional en la identificación precisa de objetivos. Los informes destacaron que algunos intentos de refuerzo por parte de las fuerzas oficiales implicaron a combatientes que, en realidad, operaban como células activas de Estado Islámico dentro del propio valle, lo cual obstaculizó la diferenciación entre integrantes del grupo y otras fuerzas presentes en el área.

El entorno operativo requirió mecanismos de verificación permanente para reducir el margen de error, dada la coexistencia de infraestructuras de Estado Islámico y posiciones regulares del régimen sirio, según publicaron ambos medios. El Observatorio apuntó que la adaptabilidad de las fuerzas internacionales y locales resultó fundamental frente a la constante capacidad de movilización del grupo extremista, en especial en territorios que presentan mandos solapados y una gestión compartida de la seguridad.

France 24 resaltó que la estrategia aliada se sustentó en la colaboración local y en el empleo de tecnología militar avanzada para minimizar daños colaterales. A pesar de este esfuerzo, la actuación dinámica de Estado Islámico impidió a la operación alcanzar todos los objetivos planteados. El Observatorio recalcó la incertidumbre respecto a la sostenibilidad de la estrategia a largo plazo, debido a la persistencia de las redes yihadistas y su influencia en la región.

La provincia de Deir Ezzor se configura como un área de alta sensibilidad, con intereses militares cruzados y proximidad física entre infraestructuras estratégicas tanto del régimen sirio como de grupos armados activos. Este escenario, según señalan France 24 y el Observatorio, eleva los requerimientos de precisión y aumenta el riesgo de incidentes no deseados. Los reportes reiteran que la intervención extranjera más reciente se apoyó en una compleja red de cooperación multilocal y en recursos tecnológicos, pero la disposición de Estado Islámico para adecuar su presencia operativa y la dinámica del conflicto mantienen la región sujeta a episodios de violencia persistente.