La UE asume que se forzará a Ucrania a renunciar a la OTAN y se compromete a apoyar su seguridad

Bruselas discute proporcionar respaldos firmes a Kiev, incluyendo ayuda militar y compromisos prácticos, mientras la presión internacional apunta a un acuerdo de paz con Moscú y se estudia emplear fondos bloqueados rusos para apoyar la reconstrucción ucraniana

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Kaja Kallas, Alta Representante de la Unión Europea para Política Exterior, expuso que la definición de fuertes garantías de seguridad para Ucrania representa el eje de las discusiones en Bruselas, dado que se prevé que Kiev deba ceder su aspiración de ingresar en la OTAN dentro del marco de unas posibles negociaciones de paz con Moscú. Según informó el medio, la UE considera indispensable crear mecanismos de respaldo a largo plazo para Kiev, ante el riesgo persistente de un nuevo ataque ruso, y “hará su parte” al respecto. El compromiso incluiría desde formación militar hasta la provisión de capacidades disuasorias tangibles, conforme detalló la funcionaria al cierre de la última reunión de ministros de Exteriores de los veintisiete Estados del bloque.

De acuerdo con lo publicado, los ministros europeos resaltaron que cualquier tratado de paz requerirá “sólidas garantías de seguridad” para Ucrania. En palabras de Kallas, “si aceptan renunciar a ello, primero necesitamos que todos los Estados miembros y todos los países, incluidos los estadounidenses, les ofrezcan garantías de seguridad muy fuertes y tangibles, no solo sobre el papel, sino realmente concretas”. Esta postura surge mientras, según el medio, Volodímir Zelenski explora la posibilidad de aceptar ciertas condiciones para avanzar hacia el fin del conflicto, aunque la decisión final recae sobre las autoridades ucranianas.

El medio consigna que las negociaciones entre Ucrania y Rusia incluyen con fuerza la cuestión de la renuncia a la OTAN a cambio de garantías exteriores, que asegurarían la defensa del país ante futuras agresiones. Tal como reportó la fuente, expertos europeos y altos cargos de la OTAN participan activamente en el diseño de un sistema de seguridad que funcione tras un eventual acuerdo, con la premisa de que el respaldo debe ser operativo y no meramente formal.

Durante la rueda de prensa, Kallas enfatizó que la presión internacional debe dirigirse a Rusia, responsable de los daños en Ucrania, en vez de recaer sobre la víctima del conflicto. Señaló que Moscú aún no muestra disposición para negotiating genuinamente y afirmó que “una vez más, no vemos que esté acudiendo a la mesa de negociación ni negociando de verdad”. La alta funcionaria también se refirió a las conversaciones con los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, destinadas a evaluar el desarrollo de las negociaciones, aunque la reunión telemática prevista se canceló por dificultades técnicas, detalló el medio.

En el contexto de la presión diplomática, la UE también estudia la utilización de activos rusos congelados en Europa como respaldo para un préstamo destinado a la reconstrucción ucraniana. Kallas calificó esa vía como “una opción viable”, fundamentando que “quien causa el daño también debe compensarlo”. Según la prensa europea, Rusia mantiene activos comunitarios congelados en instituciones como Euroclear, aunque el acuerdo sobre su uso enfrenta dudas entre algunos Estados miembros, en particular Bélgica, Italia, Malta, Bulgaria y República Checa.

El medio explica que la posición belga reviste especial relevancia por albergar la sede de Euroclear, depositaria de la mayor parte de los activos rusos bloqueados en la Unión. Kallas expuso que el reparto de los riesgos financieros entre los 27 podría disminuir la resistencia belga, al igual que la de otros países escépticos. En ese sentido, la funcionaria declaró: “espero que logremos resultados el jueves. Soy optimista por naturaleza, pero también veo lo difícil que es, así que no quiero dar ninguna estimación”, en referencia a la cumbre prevista para el 18 y 19 de diciembre entre los líderes de la UE, donde se abordará la aprobación del uso de dichos fondos.

El debate sobre el destino de los activos rusos congelados se intensifica en vísperas de esa cumbre, ya que la UE busca fórmulas que permitan avanzar en el respaldo financiero a Kiev sin quebrar el consenso interno. El medio detalló que, a pesar de las reticencias expresadas por algunos Estados miembros, en las instituciones comunitarias prevalece la convicción de que ninguna alternativa viable al préstamo respaldado por activos rusos permitiría responder con rapidez y eficacia a las necesidades de reconstrucción de Ucrania tras la guerra.

Adicionalmente, en el seno de la UE se analizan las implicancias legales y económicas que trae consigo activar los activos rusos inmovilizados, considerando la posible reacción de Moscú y los fundamentos jurídicos adoptados para legitimar tal medida. Las diferencias respecto a los riesgos compartidos y la gestión del impacto financiero agregan complejidad al proceso de decisión, relató la fuente.

De acuerdo con lo informado, mientras se desarrollan estas discusiones, la UE intensifica su trabajo en el diseño de una política de seguridad reforzada hacia Ucrania cuyo alcance, número de efectivos e infraestructuras quedaría determinado en función del acuerdo de paz alcanzado y la renuncia formal de Kiev a la membresía de la OTAN. La labor conjunta de los Estados miembros y de la OTAN se orienta a cerrar los detalles técnicos y políticos de las garantías, cuyo objetivo busca evitar que Ucrania permanezca desprotegida en una fase de transición posbélica.

Por último, la prensa relata que la perspectiva de una paz negociada a costa del ingreso de Ucrania en la alianza atlántica ha suscitado debates tanto políticos como técnicos dentro del bloque, con posturas diversas sobre la solidez requerida para las garantías de seguridad y el compromiso financiero para la reconstrucción del país, situando a Bruselas en el centro de la estrategia internacional de contención y apoyo frente a la crisis entre Kiev y Moscú.