Israel finaliza su operación 'Cinco Piedras' tras diez días de incursiones en el norte de Cisjordania

Tras una semana y media de ofensiva, el ejército israelí anunció la culminación de sus operaciones en varias localidades de Samaria, con saldos de seis fallecidos, decenas de arrestados, destrucción de viviendas y decomiso de armas y fondos vinculados a militantes

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La operación "Cinco Piedras", según reportó el medio, incluyó la confiscación de cientos de miles de shekels, que las autoridades identificaron como fondos destinados a la financiación de acciones violentas. El Ejército de Israel aseguró que estos recursos, junto con un importante arsenal de pistolas, rifles, fusiles de asalto, municiones y armas blancas, representan parte de una extensa infraestructura militar decomisada en varias localidades del norte de Samaria, zona conocida en moderno como el norte de Cisjordania. La culminación oficial de la ofensiva, tras diez días de incursiones, fue anunciada por el propio Ejército, que detalló haber cumplido el objetivo de impedir el afianzamiento de organizaciones armadas y garantizar la libertad de movimiento de las fuerzas israelíes en el área.

De acuerdo con la información difundida por la fuente, la operación "Cinco Piedras" motivó la destrucción de las viviendas de dos individuos identificados por el Ejército israelí como responsables de atentados recientes. Las incursiones, que se extendieron por más de una semana, derivaron en la muerte de seis personas catalogadas como militantes, la detención de decenas de sospechosos y el interrogatorio de otros individuos también calificados como vinculados a actividades ilícitas. El medio consignó que la ofensiva fue acompañada por más de treinta bombardeos en diferentes puntos de la región, lo que formó parte de una estrategia militar destinada a mantener el control sobre áreas identificadas como rutas de logística y zonas de actividad armada.

Tal como informó el medio, la decisión de desmantelar viviendas estuvo dirigida a quienes el Ejército considera autores materiales de ataques cometidos recientemente, justificando esta acción como una medida disuasoria ante la posible expansión de redes violentas. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han sostenido que estos procedimientos pretenden evitar el fortalecimiento de grupos identificados como amenazas potenciales en territorio cisjordano y cortar los canales de apoyo operativo y financiero con los que, según el Ejército, cuentan dichas organizaciones.

El medio destacó que esta operación se sitúa en el marco de un aumento de las intervenciones militares en el norte de Cisjordania por parte de Israel durante los últimos meses. Las autoridades castrenses precisaron en múltiples comunicados que el despliegue de fuerzas y la actuación sistemática forman parte de una doctrina de seguridad orientada a responder al incremento de la violencia y a mitigar el riesgo de ataques tanto contra tropas israelíes como contra la población civil.

Según los datos publicados, la región enfrenta una escalada sostenida de violencia. Naciones Unidas ha informado que desde el 7 de octubre de 2023 —fecha de los atentados de Hamás y otras organizaciones contra Israel— el saldo de personas palestinas fallecidas en Cisjordania, como consecuencia de acciones de militares israelíes y colonos armados, supera el millar. La ONU puntualizó que los nueve meses anteriores a esa fecha ya habían sido testigos del mayor número de muertes desde la llamada Segunda Intifada, ocurrida veinte años atrás, ilustrando el contexto en el que se produjeron las recientes operaciones israelíes.

El medio explicó que la ofensiva reciente corresponde a una política de Israel orientada a reforzar la vigilancia y a limitar lo que considera actividades hostiles en territorios que, debido a su ubicación estratégica, resultan especialmente sensibles para la seguridad militar israelí. Los decomisos de armas y fondos, según sostiene el Ejército, buscan limitar las capacidades logísticas y operativas de células armadas activas en estas zonas. Las declaraciones militares subrayan que una de las prioridades consiste en impedir la consolidación de rutas y estructuras que faciliten la planificación y ejecución de ataques.

Las FDI reiteraron, de acuerdo al reporte del medio, que la finalización de la operación no implica la suspensión de acciones de vigilancia ni del control sobre las comunidades intervenidas. Las fuerzas armadas señalaron que los operativos continuarán en función del surgimiento de amenazas o de la aparición de nuevas células armadas. La política castrense sostiene el principio de mantener la capacidad de despliegue y respuesta ante cualquier indicio de reorganización de grupos contrarios a la presencia israelí.

En la zona, según lo publicado, la tensión se mantiene en niveles elevados, con episodios de enfrentamientos puntuales y el desarrollo de operativos específicos destinados a desmantelar lo que Israel define como redes hostiles. Las autoridades militares enfatizaron que estas acciones se enmarcan en su estrategia permanente para garantizar el control territorial y la neutralización de agrupaciones cuya consolidación pudiera desestabilizar la región o representar una amenaza directa para sus intereses de seguridad.