Ascienden a 123 los muertos por las inundaciones y fuertes lluvias en Sri Lanka

La catástrofe en Sri Lanka deja infraestructura devastada, miles de desplazados, decenas de desaparecidos y una emergencia sanitaria sin precedentes, mientras autoridades y voluntarios luchan por acceder a regiones aisladas y prevenir brotes epidémicos ante nuevas amenazas meteorológicas

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Un grupo de 68 personas permaneció durante horas sobre un autobús casi completamente rodeado por aguas desbordadas en Badulla, un hecho que pone en relieve los graves desafíos de logística y rescate que enfrenta Sri Lanka tras el paso del ciclón Ditwah, de acuerdo con la prensa local. El fenómeno meteorológico, que azotó al país con lluvias intensas e inundaciones, ha dejado un saldo de al menos 123 víctimas mortales y unas 130 personas desaparecidas en distintas regiones, según precisó la agencia estatal. Además de las pérdidas humanas, la emergencia impactó de manera severa sobre viviendas, servicios esenciales y la seguridad sanitaria nacional.

Durante las últimas jornadas, los informes locales han detallado que más de 100.000 estructuras habitacionales sufrieron daños totales o parciales. Esta destrucción llevó a que más de 350.000 residentes debieran dejar sus hogares y buscar alojamiento en centros de acogida dispuestos por las autoridades. Según consignó la prensa de Sri Lanka, la situación en estos refugios se caracteriza por alta densidad de ocupantes y un suministro insuficiente de agua potable, lo que aumenta tanto la presión sobre la gestión de recursos como los riesgos de salud.

La respuesta humanitaria se ve obstaculizada por nuevas inestabilidades meteorológicas y un deterioro significativo en caminos, puentes y vías ferroviarias, elementos que mantienen aisladas varias comunidades de las provincias centrales y orientales, señaló la agencia estatal. Equipos de rescate compuestos por militares, funcionarios civiles y agrupaciones voluntarias redoblan esfuerzos para abrir paso hacia zonas aún inaccesibles y continuar con la búsqueda de personas desaparecidas.

El Ministerio de Salud sostiene la emergencia sanitaria en todo el territorio, debido a la saturación hospitalaria. Tal como reportó la prensa local, los hospitales han recibido un flujo elevado de pacientes lesionados tanto por incidentes directos del desastre como por enfermedades asociadas al agua contaminada y la falta de servicios básicos. Estas circunstancias aumentan el riesgo de brotes epidémicos, especialmente en zonas de refugio, donde la precariedad es mayor tanto en insumos médicos como en la provisión de agua limpia y la higiene.

De acuerdo con los datos oficiales, la provincia de Kandy encabeza la lista de víctimas, con 51 fallecidos y 67 desaparecidos, mientras que en Badulla se contabilizaron al menos 35 muertes y 27 personas que no han sido localizadas. Kegalle, Matale, Nuwara Eliya y Ampara también figuran entre los distritos más afectados, conforme a lo comunicado por la agencia estatal y reproducido por varios medios locales.

La situación, según medios de Sri Lanka, implica la coordinación de la respuesta a cargo directa del presidente Anura Kumara Dissanayake, quien opera desde una base aérea militar para supervisar las misiones de rescate y el restablecimiento de servicios públicos esenciales. Las fuerzas armadas concentran su labor en la evacuación de damnificados y la reactivación de infraestructuras críticas, tanto de transporte como de suministro eléctrico y agua potable, mientras que especialistas evalúan los daños y priorizan reparaciones urgentes.

El deterioro de la red de comunicaciones y el colapso de sistemas de transporte han interrumpido la llegada de medicamentos, alimentos y otros insumos vitales a muchas comunidades. Medios de comunicación han informado que el acceso a medicamentos y servicios médicos básicos resulta limitado en áreas rurales y marginales, donde la destrucción de las redes de agua y electricidad impide cumplir con las necesidades mínimas de la población afectada.

El clima adverso continúa dificultando las tareas de auxilio. Pronósticos meteorológicos citados por la prensa local anticipan lluvias intensas y alto riesgo de deslizamientos en varias provincias, lo que podría provocar nuevos colapsos de infraestructura y retrasar los esfuerzos de localización y socorro. Organizaciones no gubernamentales colaboran en la respuesta, pero las limitaciones de recursos y las vías comprometidas han impedido avanzar con mayor rapidez en la asistencia y localización de desaparecidos.

La emergencia sanitaria permanecerá vigente hasta al menos el 4 de diciembre, en tanto persistan riesgos asociados al hacinamiento en refugios y la escasez de servicios básicos. Equipos médicos intensifican la provisión de medicamentos, alimentos y agua limpia, aunque las restricciones de acceso y la falta de recursos obstaculizan una atención adecuada.

La magnitud de la catástrofe también se refleja en la saturación hospitalaria documentada en diversas provincias. La prensa local ha señalado que la mayoría de los pacientes presentan heridas traumáticas, infecciones y patologías relacionadas con la contaminación del agua, en un contexto donde la continuidad de servicios eléctricos y redes de abastecimiento presenta graves interrupciones.

Mientras el ciclón Ditwah se aleja hacia la India, sus secuelas aún afectan amplias áreas del territorio esrilanqués, donde la amenaza de nuevos episodios climáticos se mantiene vigente. De acuerdo con los medios locales, organismos estatales y entidades humanitarias monitorean de forma constante el impacto de las condiciones meteorológicas sobre la población y las infraestructuras críticas.

La gestión de esta crisis, una de las más severas vividas por Sri Lanka en tiempos recientes, requiere la supervisión constante y el trabajo conjunto entre agencias estatales, equipos de voluntariado e instituciones médicas. Las prioridades continúan centradas en el rescate de desaparecidos, la atención sanitaria y la habilitación de servicios esenciales en las áreas más golpeadas, mientras persisten desafíos logísticos y amenazas asociadas a las condiciones meteorológicas inestables.