
El testimonio del dirigente Yaron Rosenthal, miembro del Consejo Regional de Gush Etzion, en el que celebra públicamente la creación de un enclave de colonos en Ush Grab con la frase “Durante dos mil años, los judíos hemos rezado por asentarnos en Belén, y aquí estamos, hemos ganado”, ha ofrecido una dimensión simbólica y política al establecimiento de esta nueva presencia. Según informó Peace Now, estas declaraciones acompañaron el anuncio del propio Rosenthal en sus redes sociales, donde se divulgó además un video desde el terreno. Detrás de este suceso, la ONG israelí señaló la existencia de un redireccionamiento de fondos estatales: recursos que estaban destinados inicialmente a la construcción de un hospital pediátrico en Beit Sahur terminaron financiando la instalación de este enclave al este de Belén, Cisjordania.
De acuerdo con Peace Now, reportó el desvío de los fondos como un factor que no solo frenó la ejecución del proyecto hospitalario, sino que acentuó la restricción al acceso a servicios médicos esenciales en la comunidad palestina. El espacio previsto para infraestructura sanitaria fue transformado en un escenario de disputa territorial. La organización subrayó que esta dinámica revela una tendencia más amplia en el uso de recursos públicos israelíes, que pasan de financiar infraestructuras convencionales a facilitar cambios demográficos orientados por la política de asentamientos.
El medio detalló que las obras en Ush Grab avanzan pese a la ausencia de permisos administrativos otorgados por el gobierno israelí. Peace Now remarcó que, bajo la legalidad israelí actual, existen distinciones formales entre asentamientos oficiales y otros enclaves que, como el de Ush Grab, carecen de respaldo administrativo y por lo tanto se consideran ilegales. En este sentido, la organización indicó que se presentó una denuncia ante la policía israelí para solicitar la investigación y eventual suspensión de la construcción.
Según consignó Peace Now, la presión para fundar nuevos asentamientos se intensificó en el contexto del desmantelamiento reciente del enclave de Tzur Misgavi, ubicado también cerca de Jerusalén. Tras la demolición de Tzur Misgavi debido a la carencia de permisos estatales, diversos sectores de la derecha israelí y del movimiento de colonos impulsaron demandas para llevar adelante la creación rápida de nuevos enclaves y evitar así la reversión de avances territoriales.
Peace Now explicó que este patrón de intervención sobre el terreno, que se produce sin esperar la aprobación legal correspondiente, responde a una estrategia de generar hechos consumados. Según la ONG y según publicó el medio, esta modalidad busca dificultar cualquier posible reversión futura de los asentamientos, consolidando la presencia judía en puntos considerados estratégicos, especialmente en áreas que pueden influir en la conexión territorial palestina, como el corredor entre Gush Etzion y Jerusalén.
El medio enfatizó además la perspectiva del Derecho Internacional Humanitario. Peace Now recordó la opinión consultiva emitida por la Corte Internacional de Justicia en julio en la que se define a todos los asentamientos en territorios ocupados como contrarios a la legalidad internacional. Dicho dictamen sostiene que la política israelí de asentamientos vulnera la Cuarta Convención de Ginebra, al propiciar desplazamientos forzados y el control sobre recursos naturales que corresponden a la población palestina.
Peace Now vinculó la cancelación del hospital pediátrico en Beit Sahur a un bloqueo en el desarrollo urbano y en los servicios sociales a disposición de los habitantes de la localidad. Según detalló la organización, la práctica descrita en Ush Grab responde a un modelo recurrente entre promotores de asentamientos, quienes suelen priorizar la ocupación inmediata de terrenos por encima del respeto a formalidades legales, con el propósito de instalar realidades de difícil reversión para la política israelí o internacional.
El medio reiteró que la presión proveniente de los sectores más activos dentro del movimiento de colonos ha influido en las decisiones tanto de la administración central israelí como en la opinión pública, contribuyendo a la consolidación de enclaves a pesar de la carencia de respaldo administrativo estatal. Peace Now advirtió que esta línea de acción intensifica la fragmentación geográfica de Cisjordania, aumentan la separación física y política entre comunidades palestinas y zonas bajo control de colonos, y tienen efectos directos en regiones sensibles para la continuidad territorial palestina.
De acuerdo con Peace Now, estas situaciones contribuyen a la disminución de posibilidades para alcanzar un acuerdo de paz basado en la coexistencia de dos Estados. La organización explicó que la solidificación de asentamientos no autorizados complica la restitución de proyectos sociales anulados, como el hospital infantil, y limita escenarios de colaboración futura.
Peace Now afirmó que la denuncia interpuesta ante la policía busca instar al debate público sobre el alcance de estas intervenciones y promover decisiones a nivel estatal que puedan limitar o revertir el uso de fondos públicos para estos fines. Según publicó la organización, la labor de monitoreo y denuncia permite visibilizar el protagonismo de grupos radicales de colonos en el impulso de asentamientos, incluso en marcos de oposición pública o lo ausencia de apoyo formal del Estado.
La ONG sostuvo además que la repetición de estos procedimientos incrementa el aislamiento de pueblos como Beit Sahur y complica la reanudación de infraestructura social interrumpida. Peace Now insistió en que la reasignación de fondos públicos repercute directamente en la prestación de servicios clave para la población local y condiciona las alternativas de entendimiento político futuro.
Como consignó Peace Now, la consolidación de este tipo de enclaves a través de métodos inmediatos tras demoliciones previas representa un patrón estructural en la política territorial del movimiento de colonos, cuyas acciones inciden en las posibilidades urbanas y sociales de las comunidades palestinas de la región, así como en el margen de maniobra internacional para alcanzar acuerdos políticos.