
Las ambulancias continúan evacuando a los heridos hacia hospitales cercanos tras el ataque con armamento de precisión en el campamento de refugiados palestinos de Ain al Hilweh, situado en las afueras de Sidón, según reportó la agencia oficial de noticias libanesa NNA. El Ministerio de Sanidad libanés informó que trece personas murieron y varias más resultaron lesionadas durante la ofensiva registrada a pesar del pacto de alto el fuego vigente desde hace cerca de un año entre Israel y el partido-milicia Hezbolá. La noticia fue dada a conocer también por el medio NNA, que citó fuentes oficiales del Ministerio de Sanidad y de la defensa civil implicadas en el operativo de emergencia posterior al ataque.
Según informó NNA, la ofensiva tuvo lugar en el mayor campo de refugiados palestinos de Líbano y ocurrió en el contexto de tensiones políticas y militares que persisten en la frontera sur libanesa. El bombardeo generó reacciones críticas por parte de funcionarios libaneses y organismos internacionales, quienes señalaron la vulneración del acuerdo alcanzado tras los enfrentamientos relacionados con los incidentes del 7 de octubre de 2023. El pacto contemplaba la retirada simultánea de tropas israelíes y fuerzas de Hezbolá de las zonas próximas a la frontera, un compromiso que hasta ahora ha mostrado dificultades de implementación.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) publicaron un comunicado tras la operación, asegurando que el objetivo del ataque era un “campo de entrenamiento” utilizado por combatientes del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) en territorio libanés. El pronunciamiento de las FDI, reproducido por NNA, precisó que en el complejo bombardeado se realizaban actividades de reclutamiento y preparación de atentados contra Israel. “El complejo militar atacado era utilizado por terroristas de Hamás para entrenamiento e instrucción con el fin de planificar y ejecutar atentados terroristas contra las tropas israelíes y el Estado de Israel”, expresó el comunicado.
En ese mismo texto, el Ejército israelí aseguró que adoptó precauciones orientadas a evitar víctimas civiles, mencionando el uso de vigilancia aérea, armamento específico y operaciones basadas en información de inteligencia. Según el mensaje difundido por las FDI, el ataque respondió a la necesidad de frenar el supuesto establecimiento de Hamás en suelo libanés y advirtió que mantendrán acciones contra sus integrantes en cualquier lugar donde actúen.
A pesar del alto el fuego establecido en noviembre de 2024, Israel ha realizado múltiples bombardeos sobre territorio libanés, alegando que sus operaciones se dirigen específicamente contra posiciones y actividades de Hezbolá. Así lo consignó NNA en base a fuentes militares israelíes, quienes sostienen que estos ataques no representan una violación del acuerdo de cese de hostilidades. Sin embargo, tanto el gobierno de Beirut como líderes de Hezbolá han manifestado su desacuerdo, denunciando la persistencia de hostilidades y la permanencia de cinco puestos israelíes dentro de la frontera sur de Líbano.
Naciones Unidas también ha condenado los recientes ataques, según detalló NNA, y ha hecho reiterados llamados al respeto de los acuerdos alcanzados tras los enfrentamientos del año anterior. El mantenimiento de efectivos militares israelíes en terrenos libaneses forma parte de las principales reclamaciones tanto de las autoridades gubernamentales como del partido-milicia chií, quienes exigen la completa retirada como condición indispensable para avanzar hacia la estabilidad.
El contexto de la ofensiva en Ain al Hilweh se inscribe en una escalada de incidentes en la región, en la que la población civil resulta especialmente afectada debido a la densidad del campamento, considerado el más grande de refugiados palestinos en Líbano. La capacidad de respuesta hospitalaria local se ha visto comprometida debido a la magnitud de la emergencia y la cantidad de heridos evacuados por los servicios de ambulancia, según recogió la información difundida por la agencia NNA.
La continuidad de los bombardeos y las acciones militares en el sur de Líbano han sido objeto de preocupación internacional, especialmente a la luz de las dificultades observadas en la aplicación del alto el fuego y el aumento del número de víctimas civiles. Las autoridades libanesas, junto a organismos humanitarios y dirigentes palestinos, insisten en reclamar un cese definitivo de la violencia y el respeto de los acuerdos previos, cuyos términos no han sido plenamente ejecutados, reportó NNA. Las tensiones en el sur del Líbano siguen sin resolución, con posturas enfrentadas entre Israel, el gobierno libanés, Hezbolá y las facciones palestinas presentes en los campamentos de refugiados.
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