Pingüinos en peligro crítico de extinción compiten por alimento con los barcos pesqueros

Investigadores alertan por el incremento de la competencia por sardinas y anchoas entre aves marinas amenazadas y flotas industriales cuando disminuye la disponibilidad de peces, lo que podría acelerar la desaparición del emblemático pingüino africano

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En 2016, solo el 20% de los pingüinos africanos de determinadas colonias se alimentaron en las mismas zonas que los barcos pesqueros activos, según reportó el Journal of Applied Ecology. La situación cambió drásticamente en años con una mayor presencia de peces, disminuyendo la superposición al 4%. Esta fluctuación expone una directa relación entre la escasez de sardinas y anchoas —las presas principales de los pingüinos africanos— y la intensidad de la competencia con la pesca industrial, según detalló El medio Journal of Applied Ecology en un nuevo estudio liderado por la Universidad de St. Andrews en el Reino Unido.

La investigación, publicada por el Journal of Applied Ecology y consignada por varios medios, puso especial énfasis en la dinámica de competencia por recursos entre los pingüinos africanos (Spheniscus demersus), una especie catalogada en peligro crítico de extinción, y las flotas pesqueras comerciales que operan en las costas sudafricanas. El equipo, con participación de científicas del Scottish Oceans Institute, la Universidad de Exeter, el Departamento de Silvicultura, Pesca y Medio Ambiente de Sudáfrica y BirdLife Sudáfrica, estudió comportamientos de alimentación de pingüinos en las islas Robben y Dassen, dos de las principales áreas reproductivas de esta ave marina.

De acuerdo con el Journal of Applied Ecology, el método de pesca con redes de cerco, habitual en la captura de sardinas y anchoas, coincide físicamente con los lugares que visitan los pingüinos en busca de alimento. Este traslape adquiere mayor relevancia durante los años de escasez de peces, cuando la presión de la competencia cobra particular peso sobre la supervivencia y la crianza de polluelos. Según informó el Journal of Applied Ecology, en periodos de menor abundancia de presas resulta más evidente la superposición espacial entre aves marinas y barcos, incrementando los riesgos durante etapas críticas como la alimentación de crías.

El Journal of Applied Ecology introdujo en su cobertura la métrica denominada "intensidad de superposición", desarrollada por el equipo de investigación orientado por la doctora Jacqueline Glencross, que permitió estimar no solo el área compartida entre pingüinos y pescadores industriales, sino también cuantificar cuántos individuos de la población resultan afectados en cada temporada. Glencross explicó: “Queríamos una mejor manera de evaluar cuántos pingüinos se ven potencialmente afectados cuando las pesquerías operan cerca, no solo dónde se produce la superposición”. Este parámetro representa, según los especialistas, una herramienta innovadora para autorizar nuevas medidas de conservación y para ajustar la gestión pesquera hacia enfoques más integrales que consideren el estado real de los depredadores marinos.

Durante las tres últimas décadas, según datos citados por el Journal of Applied Ecology, la población de pingüinos africanos se ha reducido en cerca del 80%. Las conclusiones del estudio sugieren que la presión de la pesca suma un factor importante a las múltiples amenazas que enfrenta la especie, de por sí afectada por la disminución de su alimento básico, modificaciones del hábitat y la aparición de otros competidores naturales y humanos. Estos hallazgos tienen especial repercusión para quienes diseñan políticas de conservación en Sudáfrica, ya que la identificación de zonas de alta coincidencia permite priorizar regiones que requieren intervención urgente.

El caso del pingüino africano alcanzó notoriedad extra científica tras una disputa legal protagonizada por conservacionistas y sectores pesqueros en Sudáfrica. El Journal of Applied Ecology explicó que el conflicto judicial giró en torno a la ausencia de vedas de pesca biológicamente significativas junto a las áreas de reproducción de los pingüinos. A comienzos de este año, tras una acuerdo alcanzado en el Tribunal Superior, el gobierno sudafricano implementó nuevas restricciones temporales en zonas estratégicas, como el perímetro marino de la isla Robben, uno de los enclaves reproducidos en el estudio. Estas acciones buscan mejorar el equilibrio entre las demandas de explotación pesquera local y la protección de especies en declive.

El aporte de la nueva métrica para medir riesgos, explicó la doctora Jacqueline Glencross al Journal of Applied Ecology, reside en fundamentar con datos verificables la necesidad de establecer vedas y nuevas áreas de protección, particularmente en fases sensibles para la supervivencia poblacional como la época de cría. Este mecanismo de monitoreo pormenorizado favorece la adopción de reservas marinas más flexibles, capaces de adaptarse rápida y dinámicamente a cambios en la disponibilidad de presas y en las rutas de desplazamiento tanto de aves como de flotas.

El Journal of Applied Ecology reiteró que la competencia entre pingüinos africanos y pesquerías comerciales suele escalar en contextos de baja biomasa de peces. Esta realidad obliga a científicos, gestores pesqueros y autoridades a considerar el impacto de las capturas no solo en la economía, sino en el futuro de especies en riesgo crítico. Las zonas en las que el cruce entre aves y barcos resulta más frecuente, especialmente las que carecían de protección, son identificadas como los puntos de mayor amenaza para la preservación de los pingüinos, según detalló la autora principal del trabajo de St. Andrews.

El estudio plantea que las medidas que adopte Sudáfrica en protección de los pingüinos africanos y el manejo sostenible de las pesquerías de sardinas y anchoas podrían marcar un punto de inflexión para la especie en el futuro inmediato. La colaboración entre organismos de conservación y el sector pesquero se perfila como condición necesaria para mantener la existencia de la especie y la viabilidad de la pesca local, según quedó reflejado en los acuerdos judiciales y en la puesta en práctica de nuevas áreas de veda.

En el escenario actual, los científicos sugieren que herramientas avanzadas de monitoreo y análisis espacial como la métrica de superposición, junto a políticas de gestión basadas en datos dinámicos, ofrecen esperanzas para contener el declive de los pingüinos africanos ante la competencia con actividades humanas en las costas sudafricanas.