El Gobierno de Sudán asegura que no negociará con las RSF: "Es más honorable morir que coexistir"

El avance de las fuerzas paramilitares en Darfur agrava la crisis humanitaria y provoca desplazamientos masivos, mientras autoridades sudanesas rechazan cualquier acercamiento y responsabilizan al grupo armado de abusos y crímenes que profundizan la inestabilidad en la región

Guardar

El responsable de Finanzas de Sudán, Gibril Ibrahim Mohamed Fediel, afirmó que el gobierno sudanés no entregará el control del país ni permitirá injerencias externas en la formación de un nuevo régimen, en medio de la alarmante situación humanitaria en El Fasher y otras zonas de Darfur. Según reportó Europa Press, a estas declaraciones se suma la negativa tajante del Ejecutivo a cualquier tipo de negociación con las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés), grupo responsable de la reciente captura de la capital histórica de Darfur y del desplazamiento masivo de la población civil, hechos que multiplican los llamados de alerta sobre abusos y violaciones graves.

De acuerdo con la información publicada por Europa Press y basada en registros de la agencia sudanesa SUNA, la toma de El Fasher a finales de octubre por parte de las RSF obligó a la retirada de las Fuerzas Armadas regulares de Sudán y desató un incremento de la inestabilidad regional. Organizaciones internacionales y gobiernos extranjeros, entre ellos Estados Unidos, han alertado sobre las violaciones perpetradas tras la avanzada paramilitar, subrayando las denuncias de asesinatos y crímenes de guerra cometidos contra civiles, incluyendo a mujeres, hombres y niños. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, demandó públicamente el cese del abastecimiento de armas hacia las RSF, acusando a esta facción de incumplir acuerdos de tregua y demostrando, en sus palabras, que el grupo “no tiene intención de respetar” ningún alto al fuego, según detalló Europa Press.

El conflicto armado, que se extiende oficialmente desde abril de 2023, tiene su origen en la falta de un acuerdo para incorporar las RSF a las Fuerzas Armadas de Sudán, lo que fracturó el ya debilitado proceso de transición iniciado tras la caída en 2019 del expresidente Omar Hasán al Bashir. Europa Press recuerda que ese proceso de transición había sufrido un golpe importante después del derrocamiento del primer ministro Abdalá Hamdok en 2021, lo que profundizó aún más la fragmentación interna y abrió espacio a múltiples interferencias de actores fuera del país.

De acuerdo con los datos recogidos por Europa Press, las hostilidades y la violencia intensificada han arrojado cifras elevadas de desplazados: millones de personas han tenido que abandonar sus hogares para buscar seguridad tanto dentro de Sudán como en países limítrofes. La batalla en El Fasher, especialmente, representa, para las autoridades sudanesas, un punto de inflexión por las dimensiones de los atropellos y la destrucción causada. Gibril Ibrahim Mohamed Fediel describió los hechos como un episodio “inédito”, y enfatizó que toda la población de la ciudad—mujeres, hombres, menores y enfermos—ha resultado afectada.

La limitación al acceso a servicios básicos y la destrucción de infraestructuras críticas han complicado la respuesta humanitaria, una situación que, según Europa Press, organismos internacionales han calificado de extrema gravedad. El riesgo de propagación de enfermedades y las dificultades para entregar ayuda incrementan la presión sobre una población ya afectada por años de conflicto y por el desplazamiento reciente.

En el terreno político, el gobierno sudanés mantiene su rechazo absoluto a abrir canales de diálogo con las RSF. Según consignó Europa Press, Gibril Ibrahim expresó en un evento de solidaridad con las mujeres de Darfur que “es más honorable morir que coexistir” con las fuerzas paramilitares, insistiendo en que el Ejecutivo no cederá ante presiones externas y no admitirá la imposición de ninguna fórmula de gobierno a raíz de la violencia actual. Las declaraciones del ministro reflejan el nivel de polarización en la crisis y la percepción gubernamental de que la reconciliación con las RSF resulta inviable en el contexto actual de acusaciones y enfrentamientos.

La comunidad internacional, según la información publicada por Europa Press, sigue apelando por un cese de las hostilidades y por una vuelta a la vía política para resolver el conflicto. Sin embargo, la negativa oficial del gobierno y la persistencia de los combates bloquean cualquier perspectiva inmediata de diálogo, mientras las condiciones de vida en Darfur y otras regiones de Sudán continúan deteriorándose bajo la amenaza constante de los enfrentamientos armados y las restricciones humanitarias.

El desarrollo de los acontecimientos en Sudán, de acuerdo con el seguimiento de Europa Press, se ha visto condicionado por el endurecimiento de las posturas de ambas partes y la presión internacional para frenar los abusos. Los organismos humanitarios advierten sobre el aumento de los riesgos para la población civil y destacan la urgencia de respuestas que permitan atender a los desplazados y garantizar la protección de los más vulnerables frente a la violencia generalizada.