Ascienden a 27 los muertos por el paso del supertifón 'Fung Wong' por Filipinas

Las autoridades confirman que millones resultaron damnificados y decenas de viviendas sufrieron daños graves tras el azote del ciclón, mientras organizaciones internacionales advierten sobre necesidades críticas de asistencia y piden refuerzo urgente de ayuda humanitaria

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Durante una rueda de prensa desarrollada tras el paso del supertifón ‘Fung Wong’, el vicesecretario del Consejo Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres de Filipinas, Bernardo Rafaelito Alejandro IV, informó que al menos 4,5 millones de personas se han visto afectadas y cerca de 42.700 viviendas han sufrido algún tipo de daño, cifras que podrían aumentar en los próximos días. Tal como consignó Europa Press, el impacto de este fenómeno climático ha dejado hasta ahora 27 muertos y 36 heridos en una de las zonas más castigadas del sudeste asiático, agravando la crisis humanitaria en un país ya golpeado recientemente por otros desastres naturales.

Europa Press detalló que la región de Cordillera concentra el mayor número de víctimas mortales, con 19 fallecidos. Las autoridades confirmaron además muertes en la provincia de Nueva Vizcaya, en el valle de Cagayán (tres), y una víctima fatal en cada uno de los siguientes lugares: Catanduanes, Capiz, Samar, Sulu y una provincia aún no identificada oficialmente. El paso de este supertifón representa el segundo ciclo devastador de este tipo registrado en Filipinas en apenas unas semanas, ya que recientemente el tifón ‘Kalmaegi’ provocó más de 200 muertos y una situación de emergencia que mantiene suspendidas las clases y distintas actividades públicas como medida de prevención adicional.

Este contexto de desastre se agrava si se considera que el país experimentó en septiembre un terremoto de magnitud 6,9 en la escala de Richter, con un saldo de cerca de 70 personas fallecidas. La acumulación de estos eventos naturales, según publicó Europa Press, ha dejado secuelas a gran escala: la organización no gubernamental Acción Contra el Hambre calculó que los tifones ‘Kalmaegi’ y ‘Fung Wong’ han provocado una cifra conjunta superior a los 8,3 millones de damnificados y cerca de 1,8 millones de desplazados internos, lo que ejerce presión adicional sobre los recursos de respuesta humanitaria.

Acción Contra el Hambre explicó que las provincias de Cebú, Negros Occidental, Aurora, Albáy y Camarines Sur se encuentran entre las más afectadas, con miles de otras viviendas destruidas, prolongados cortes de electricidad, brotes de enfermedades y centros de evacuación con capacidad sobrepasada. Según reportó Europa Press, la ONG desplegó equipos de emergencia en el terreno para evaluar la magnitud de los daños y coordinar la recepción de ayuda humanitaria adicional. Entre las necesidades más urgentes identificadas destacan la asistencia alimentaria, suministro de agua potable, provisión de kits de higiene y de saneamiento temporal, refugio de emergencia y materiales de reparación, junto con apoyo psicosocial y medidas para la protección de las personas alojadas temporalmente en centros de evacuación.

Cristina Izquierdo, coordinadora de nutrición en el equipo de emergencias de Acción Contra el Hambre, relató a Europa Press la situación vivida por las comunidades afectadas, al señalar: “Al recorrer las comunidades afectadas, he visto de primera mano los efectos devastadores del terremoto y el tifón ‘Tino’ —nombre local del ‘Kalmaegi’: días sin agua ni electricidad, hogares y medios de vida perdidos y familias que intentan reconstruirse mientras se preguntan cómo prepararse para el próximo desastre”. Izquierdo subrayó la importancia de invertir en la resiliencia a largo plazo de las comunidades, en tanto que advirtió sobre el “alarmante impacto de los efectos cada vez mayores del cambio climático” en la región.

Según reportó Europa Press, Acción Contra el Hambre lanzó un llamamiento urgente a la comunidad internacional para la movilización de fondos y recursos adicionales, con el objetivo de ampliar la respuesta humanitaria frente a la cadena de emergencias que enfrenta Filipinas y sostener a las familias que han perdido sus hogares y medios de subsistencia. La convocatoria coincide con el aumento de la presión sobre las infraestructuras básicas y la solicitud de asistencia para evitar el agravamiento de las condiciones sanitarias y de vida en decenas de municipios afectados, en medio de una temporada de desastres encadenados.