
El jefe del Gobierno de transición de Bangladesh, Muhammad Yunus, ha rechazado este lunes destinar más recursos a los más de 1,3 millones de refugiados rohingyas que se encuentran en el país y ha anunciado un plan de siete puntos para su repatriación voluntaria a Birmania.
Yunnus, que cuenta con un premio Nobel de la Paz, ha pedido a la comunidad internacional aunar esfuerzos para hacer frente a estas crisis humanitaria y ha puesto sobre la mesa una 'hoja de ruta' que lleve al regreso "rápido, seguro, digno, voluntario y sostenible" de aquellos rohingyas que llegaron a Bangladesh huyendo de la violencia.
"No debemos convertirnos en rehenes de nuestra propia retórica. Este es el momento para la acción", ha aseverado durante un discurso en la región de Cox's Bazar, donde se encuentran los mayores campos de refugiados rohingyas del país. Así, ha recalcado que abordar esta crisis "no es cuestión única de Bangladesh" sino responsabilidad de "todos los países, que deben compartir el sufrimiento y plantear posibles soluciones".
En este sentido, ha apuntado que la cuestión de los rohingyas "debe ser resuelta de forma sostenible", si bien ha advertido de que el país "no puede seguir movilizando recursos adicionales dado que se enfrenta a sus propios "desafíos internos".
"El impacto sobre la economía, los recursos, el medio ambiente, los ecosistemas, la sociedad y la gobernanza han ido en aumento. Quiero dar las gracias a las comunidades de acogida por su apoyo y sus enormes sacrificios para atender a los rohingyas", ha aclarado.
MEDIO MILLÓN DE NIÑOS ROHINGYAS HACEN FRENTE A LA VIOLENCIA
La ONG World Vision ha denunciado que medio millón de niños y niñas rohingyas se enfrentan a la falta de ayuda y la violencia ocho años después del inicio de la crisis. Así, ha advertido de que la desnutrición ha aumentado un 27 por ciento a medida que las familias cuentan cada vez con menos recursos para subsistir.
"Una generación está creciendo sin educación, sin trabajo y sin esperanza, lo que empuja a las familias a tomar decisiones desesperadas, como el matrimonio precoz y la migración insegura", ha indicado la organización en un comunicado.
Además, ha lamentado que el que es ya "el mayor asentamiento de personas refugiadas del mundo se enfrenta a una crisis humanitaria, con un grave recorte de fondos, agravado por una nueva afluencia de personas que huyen de la violencia y el hambre, lo que ha llevado la respuesta humanitaria al límite2.
Según datos de World Vision, la nueva ola de violencia en Birmania ha obligado a unas 160.000 personas más a entrar en los campamentos situados en Bangladesh desde finales de 2024, lo que ha desbordado un sistema ya de por sí saturado.
"Durante los ocho años transcurridos desde que huyeron de Birmania, los rohingyas de Cox's Bazar han demostrado una notable capacidad de resistencia ante dificultades inimaginables. Hoy en día, una peligrosa convergencia de violencia creciente y recortes en la ayuda amenaza con extinguir la esperanza de más de medio millón de niños", ha manifestado.
"Su prolongado sufrimiento exige un apoyo internacional urgente y sostenido", ha afirmado Suresh Bartlett, director de World Vision en Bangladesh, que ha matizado que las necesidades "son abrumadoras".
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