Sudáfrica inicia un diálogo nacional para afrontar la inestabilidad interna del país

El presidente Cyril Ramaphosa ha impulsado una convención de dos días con la presencia de actores políticos, sociedad civil y ciudadanos, en respuesta a la profunda crisis económica, desempleo y desconfianza institucional que enfrenta la nación africana

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Nairobi, 15 ago (EFE).- Sudáfrica inició este viernes un diálogo nacional impulsado por el presidente, Cyril Ramaphosa, con el objetivo de reunir a todos los sectores de la sociedad para debatir los problemas más urgentes del país y buscar soluciones.

Las conversaciones arrancaron con una convención nacional de dos días en la Universidad de Sudáfrica, en Pretoria -la capital administrativa-, que reúne a unos 1.000 representantes del Gobierno, la mayoría de los partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos.

Más de tres décadas después del fin del régimen segregacionista del apartheid (1948-1994), el país enfrenta altos niveles de pobreza y desigualdad, delincuencia, corrupción y una tasa de desempleo del 33,2 % -del 44,6 % en el caso de los jóvenes-, una de las más elevadas del mundo.

Según la Presidencia, el diálogo busca forjar un nuevo pacto social, acordar acciones que involucren a todos los sectores "para superar las diferencias políticas entre los interlocutores sociales", reforzar los mecanismos de aplicación y reconstruir la confianza.

"Nos reunimos en un momento de grandes desafíos: dificultades económicas, desempleo en aumento, desigualdad persistente, pobreza creciente y una crisis de confianza en nuestras instituciones", afirmó Ramaphosa en la apertura del encuentro.

Sin embargo, varios sectores han expresado inquietud por un posible coste de 700 millones de rands (unos 34 millones de euros) y dudas sobre la capacidad del proceso para generar cambios reales.

La Alianza Democrática (AD), segunda fuerza del Gobierno de coalición, anunció su retirada a finales de junio tras la destitución de uno de sus viceministros por parte de Ramaphosa y al considerar la iniciativa una "pérdida de tiempo y dinero".

El partido uMkhonto weSizwe (Partido MK), liderado por el expresidente Jacob Zuma y principal fuerza opositora, también ha rechazado participar.

No obstante, Ramaphosa aseguró que no permitirá destinar esa cantidad de dinero público y que el diálogo se organizará "de forma más económica" en espacios públicos como la Universidad de Sudáfrica, así como en escuelas, iglesias e incluso parques, evitando alquileres costosos.

"El diálogo no es algo nuevo para nosotros; siempre lo hemos utilizado para resolver problemas aparentemente irresolubles. En el pasado, algunos se negaron a participar, pero creo que, con el tiempo, comprenderán que este espacio es para que todos hablemos juntos, no unos contra otros ni a espaldas de los demás", subrayó el presidente.

Durante el último año, ha quedado en evidencia la fragilidad del Gobierno de unidad sudafricano, establecido tras las últimas elecciones de mayo de 2024, en las que el histórico Congreso Nacional Africano (CNA) perdió por primera vez la mayoría absoluta y se vio obligado a pactar con otras diez formaciones.

La coalición ha afrontado numerosos retos en un contexto de fragmentación parlamentaria y creciente presión para mantener la estabilidad institucional.

Las fricciones, especialmente entre el CNA y la AD -partido asociado a la minoría blanca y principal fuerza opositora hasta 2024-, retrasaron hasta julio la aprobación de varias partidas presupuestarias y se han extendido a asuntos como la Ley de Enmienda de Educación Básica o la Ley de Expropiación, que faculta al Estado a expropiar tierras por interés público sin compensación en determinados casos.

El diálogo nacional se desarrollará en distintas fases, comenzando con la convención de este viernes para definir los temas de debate. Las conclusiones se presentarán en una segunda convención, prevista para principios de 2026, que adoptará un "programa común de acción".

"El diálogo nacional es una invitación a que los sudafricanos asuman la responsabilidad de su propio futuro, exijan cuentas a sus representantes y garanticen que las instituciones cumplan su mandato", concluyó Ramaphosa. EFE