CIDH expresa preocupación por situación de los opositores cubanos presos Ferrer y Navarro

Defensores de derechos humanos denuncian malos tratos, aislamiento y ausencia de atención médica adecuada contra activistas encarcelados, mientras organismos internacionales instan a las autoridades a proteger su integridad y garantizar información transparente sobre sus casos

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Washington, 7 ago (EFE).- La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó este jueves su preocupación por la situación de los históricos opositores cubanos José Daniel Ferrer García y Félix Navarro Rodríguez, nuevamente encarcelados desde abril pasado tras la revocación de su libertad condicional.

La CIDH expuso en redes sociales que Ferrer y Navarro "permanecen detenidos y son beneficiarios de medidas cautelares, respecto de las cuales el Estado no ha respondido a las solicitudes de información".

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Señaló que de acuerdo a información reciente, Ferrer "estaría siendo víctima de golpizas, aislamiento prolongado, negación de atención médica, alimentación forzada violenta y amenazas de muerte contra él y su familia".

En el caso de Navarro, la CIDH refirió que el preso político "no estaría recibiendo atención médica adecuada, pese a su edad avanzada y enfermedades crónicas, y enfrentaría restricciones para recibir alimentos y mantener contacto con sus familiares".

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Ferrer y Navarro, ambos con décadas de activismo en la oposición, fueron excarcelados el pasado enero, a raíz de un acuerdo entre La Habana y Washington mediado por el Vaticano en el que Cuba se comprometió a sacar de prisión a 553 reos y EE.UU. a excluir a la isla de la lista de países promotores del terrorismo.

Tres meses después el Tribunal Supremo Popular (TSP) de la isla comunicó que a los dos opositores les fue revocada la libertad condicional porque supuestamente "incumplieron lo establecido en la ley durante el período de prueba al que estaban sujetos".

La CIDH subrayó que "condena el uso de detenciones arbitrarias para perseguir a personas con discrepancias político-ideológicas con el Gobierno" y además recuerda al Estado cubano "su obligación de garantizar un trato humano a todas las personas bajo su custodia".

Navarro, de 72 años y con problemas de salud, cumplía una sanción de nueve años por los delitos de desorden público, desacato y atentado. Mientras que Ferrer contaba con una pena de cuatro años y seis meses por privación ilegal de libertad y lesiones.

Ambos integraron el grupo de los 75 opositores detenidos y condenados en la oleada represiva conocida como Primavera Negra de 2003.