Pedro Alonso
Nairobi, 28 may (EFE).- El escritor keniano Ngugi wa Thiong'o, fallecido este miércoles a los 87 años, fue un titán de las letras africanas que encandiló a lectores de todo el mundo y aspiró al Premio Nobel de Literatura, en cuyas quinielas figuraba a menudo.
En una carrera de más de seis décadas, su pluma brindó novelas tan famosas como "Un grano de trigo" (1967) o "El brujo del cuervo" (2006); numerosas obras de teatro y cuentos, unas memorias de agradecida lectura y ensayos tan memorables y agitadores de conciencias como "Descolonizar la mente" (1986).
Como ha afirmado el académico y escritor keniano Peter Kimani, Thiong'o ocupa un trono en "el panteón de escritores del continente que comenzaron a escribir cuando la descolonización de África cobró impulso".
Ngugi, como le llamaban sus paisanos, que también se referían a él con cariño y reverencia como "el profesor", nació el 5 de enero de 1938 en Kamirithu, un asentamiento en el corazón de las llamadas "Tierras Altas Blancas" que se apropiaron los británicos por su clima agradable en la colonia que establecieron en Kenia.
Bautizado con el nombre James Ngugi y originario de la etnia mayoritaria kikuyu, fue testigo del Estado de Emergencia (1952-1960), declarado por las autoridades británicas contra la sublevación del Ejército de Tierra y Libertad de Kenia, una organización guerrillera conocida popularmente como Mau Mau, y durante el que murieron al menos decenas de miles de kenianos.
No sorprende, pues, que sus obras examinen el legado del colonialismo tras la independencia de Kenia (1963) y las relaciones entre los kenianos que buscan la emancipación económica y cultural y las élites locales que actúan como agentes de los neocolonizadores.
Pese al yugo colonial de los británicos, Thiong'o eligió su idioma para debutar con "Niño no llores" (1964), primera novela en inglés publicada por un autor de África oriental, que redactó antes de la independencia y trata las tensiones entre blancos y negros.
En 1967, Ngugi comenzó a impartir clases de Literatura Inglesa en la Universidad de Nairobi, donde pasó diez años en los que colaboró con las universidades de Makerere (Uganda) y Northwestern (EE.UU.).
El idilio con la lengua de Shakespeare cesó en 1970, cuando cambió el nombre "colonial" de James Ngugi por Ngugi wa Thiong'o, y empezó a escribir en su idioma natal, el kikuyu (o gikuyu), como reivindicación ante la represión lingüística del poder imperial.
Sus grandes expectativas sobre la Kenia postcolonial, expresadas en "Un grano de trigo", antecedieron a un optimismo que naufragó en la desilusión provocada por su arresto en 1977 por el Gobierno de Jomo Kenyatta, primer presidente (1963-1978) del nuevo país.
El detonante fue la publicación de una obra de teatro en kikuyu "Ngaahika Ndeenda" ("Me casaré cuando quiera"), prohibida por las autoridades por sus mensajes políticos.
"Fui detenido y encarcelado por unirme al campesinado para representar una obra en gikuyu sobre el empoderamiento de la gente. Un gobierno africano me encarceló por escribir en una lengua africana", confesó a EFE, con amargura, en 2019 en una entrevista en Nairobi, vestido con una de aquellas camisas largas hasta la rodilla de vistosos estampados africanos que tanto eran de su gusto.
Recluido con otros presos políticos en la cárcel de máxima seguridad de Kamiti, en Nairobi, permaneció cautivo sin juicio casi un año pero no perdió el tiempo y escribió, en papel higiénico y -cómo no- en gikuyu, la novela "El diablo en la cruz" (1980).
Tras su liberación en 1978, la familia de Thiong'o sufrió acoso y se exilió a Londres y California (EE.UU.), huyendo de la dictadura del presidente Daniel Arap Moi (1978-2002). Ngugi no volvió a pisar suelo keniano hasta que Moi dejó el poder.
En el terreno personal, el escritor -que antes de morir trabajó como profesor distinguido de Inglés y Literatura Comparada en la Universidad de California- se casó dos veces.
Con su primera esposa, Nyambura, fallecida en 1996, tuvo seis hijos. Y con la segunda, Njeri, de la que se divorció, dos.
Uno de sus hijos, el también escritor Mukoma wa Ngugi, denunció en marzo de 2024 en la red social X que su padre abusó de Nyambura. "Mi padre, Ngugi Wa Thiongo, abusó físicamente de mi difunta madre. Le daba palizas", aseguró.
Esa revelación sobre su vida privada proyectó una sombra sobre la figura del autor famoso que en público defendía causas como el feminismo o los derechos humanos.
En su dilatada carrera, Thiong'o recibió más de veinte galardones y más de diez doctorados honoríficos, pero se fue a la tumba sin el premio gordo, el Nobel de Literatura, cuya lista de favoritos engrosó desde 2010.
"No tengo ni idea de quién integra el jurado, ni de cuáles son los factores para hacer la selección de quién quieren que sea el ganador", comentó Ngugi a EFE, con cierta impotencia, en la citada entrevista.
Y se consoló al añadir: "Recibo tantos mensajes de todo el mundo, de personas que me preguntan sobre el Nobel. Me desean lo mejor. Lo llamo el Nobel del Corazón. Y, de verdad, lo que aprecio es ese Nobel del Corazón porque viene del corazón de la gente". EFE
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